EL PILOTO QUE DESLUMBRÓ A...

Randy Mamola: “Roberts montó un imperio siendo autodidacta”

El excorredor destaca el estilo del primer campeón estadounidense de 500c

Kenny Roberts, ganador del GP de Francia de 1980 en Paul Ricard.
Kenny Roberts, ganador del GP de Francia de 1980 en Paul Ricard.Paul-Henri Cahier / Getty Images

Cuando Randy Mamola (San José, California; 60 años) revisa esa foto a la que tanto le gusta volver a Fabio Quartararo, piloto de Petronas y joven talento de la parrilla de MotoGP, se ve a sí mismo hace más de 40 años. Al francés, de 21 años, no le ha importado publicar una y otra vez una instantánea de cuando era un enano en la que se abraza a Valentino Rossi en un frío circuito de Le Mans, ya de noche: “Esperé durante horas delante del hospitality de mi ídolo para sacarme una foto con él. Esto es lo que yo llamo cumplir un sueño”, escribió hace unas semanas Quartararo.

Mamola también se encontró con su ídolo cuando era adolescente. Y también cumplió su sueño. Todavía hoy, afirma, sigue poniéndosele “la piel de gallina” cuando habla de Kenny Roberts (Modesto, California; 68 años). “Había una carrera en San Francisco, del Grand National, y fui a ver a Kenny. Llevaba una foto que tenía de él y le pedí un autógrafo. Para mí fue algo muy especial”, relata. En aquel momento, Randy era un crío, corría en moto e iba a cuantas carreras podía para ver a su ídolo, dos veces campeón del Grand National y ganador también del AMA Grand Slam, título que se otorga al mejor piloto en un puñado de disciplinas entre las que se incluía el short track, disciplina que se corre en un pequeño óvalo, el dirt track (en una pista más larga y que incluye al menos un salto), la resistencia y la velocidad, en pista asfaltada.

El joven Mamola creció en ese ambiente —“nuestra casa familiar sigue estando muy cerca de uno de los mejores circuitos de dirt track de Santa Clara”, señala— y, con el tiempo, acabó postulándose como el sucesor de Roberts.

“Kenny era el número uno en América, donde ser Grand National Champion era lo más cuando yo era pequeño. Por eso quise seguir sus pasos, me convertí en su protegido”, relata. Mamola, que empezó compitiendo en dirt track con 14 años, se pasó al asfalto con 16 y ganó el campeonato americano de velocidad (AMA) de 250cc en 1978. “Corría para Yamaha y llevaba los mismos colores que Kenny, negro y amarillo”.

Y aunque estaba llamado a seguir sumando títulos en el AMA, cambió sus planes para imitar a su ídolo. Roberts se había ido a Europa y había ganado el Mundial de 500cc aquel mismo año: fue el primer campeón americano sin apenas haber pisado un circuito en Europa. “De hecho se trajo consigo hasta sus propios neumáticos Goodyear”, recuerda Randy, cuatro veces subcampeón en 500cc.

Mamola, impresionado, lo siguió: “La decisión de Kenny cambió mi perspectiva y me hizo reorientar mi carrera”. Tenía solo 18 años cuando debutó en el Mundial, en 250cc. Lo hizo en Venezuela, en marzo del 79. Y acabó quinto. Se subió al podio en su segunda carrera, en Hockenheim (Alemania). En el mes de junio del mismo año debutó en 500cc, en el circuito de Assen. Combinó ambas experiencias: logró dos podios más en 250cc y otros dos en 500cc, en Finlandia y Francia. “Todavía soy el piloto más joven en hacer un podio en la categoría reina”, dice orgulloso. Recuerda con cariño la foto de aquel podio en Le Mans, con Sheene en lo más alto, él en el segundo escalón y Roberts en el tercero.

“¡Solo siete años después del día en que le pedí aquel autógrafo a Kenny estaba corriendo con él! Aquel podio fue para mí como celebrar 10 veces mi cumpleaños”, recuerda. No le cuesta evocar a Roberts. “Era tan joven cuando logró ganar el Grand National, competía contra pilotos con experiencia y marcas tan buenas, que es evidente que fue él el que hizo de la Yamaha una moto ganadora. He pilotado contra grandes nombres del motociclismo, contra Barry Sheene, Eddie Lawson, Freddie Spencer… pero Kenny era especial”, indica.

Derrapando

Su admiración por el americano que en los 80 marcó el estilo de pilotaje en el Mundial de motociclismo se explica no tanto por lo que consiguió —tres títulos de 500cc entre el 78 y el 80, siempre con Yamaha— sino por cómo lo hizo. “Kenny tuvo que dejar muy pronto la escuela. Me impresiona pensar en todo lo que logró, en el imperio que montó con el Team Roberts y en todo lo que sabía de motos, de motores o de chasis cuando era totalmente autodidacta. Además, importó a Europa su estilo, procedente del dirt track —¡cómo hacía derrapar la rueda trasera!—, y hasta montó un circuito de tierra al lado de Montmeló”. Muchos pilotos españoles se entrenan hoy en ese Rocco’s Ranch, un proyecto ideado por Roberts.

Mamola, que fue cuatro veces subcampeón de 500cc (dos con Suzuki, una con Honda y otra con Yamaha) empezó corriendo para la fábrica italiana Bimota en un equipo privado, lo que le llevó a vivir seis meses en Misano y otros seis en Bélgica antes de aterrizar en España, donde reside desde hace años, donde han crecido sus hijos Dakota y Taylor, y donde ha pasado el confinamiento con su mujer, Barbara, con la que sale con la bici de montaña cada día después de cenar en horario poco español, las 19.30.

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