Jugadores de entrenamiento o de multitudes

Cuando decimos que el fútbol sin gente es desabrido, nos quedamos cortos. Es otro fútbol. Distraído, irregular, menos heroico

El nuevo fútbol nos está desvelando secretos que estaban escondidos en la maraña de aplausos, gritos y pitos propios de la normalidad. Este silencio fantasmal nos revela intimidades que completan el patrón de juego de algunos futbolistas. Hay perfiles que son coherentes con la sospecha que teníamos del jugador. Por ejemplo, en la personalidad de Thomas Müller no sorprende que, mientras juega, parezca una radio retransmitiendo el partido. Pero hay futbolistas a los que el silencio de la grada puso en otra dimensión. Es el caso de David Alaba, al que tenía como un lateral izquierdo pulcro, profu...

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