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El cainismo incendia el Barça

Emili Rousaud, señalado como delfín de Bartomeu, dimite junto a otros cinco directivos y denuncia que “alguien ha metido la mano en la caja”, extremo que niega el club

El presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, llega a la Ciudad Derpotiva Joan Gamper el pasado enero.
El presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, llega a la Ciudad Derpotiva Joan Gamper el pasado enero.Albert Gea / Reuters

“Alguien ha metido mano en la caja”. La trama del Barçagate va in crescendo y las sospechas de malversación y despilfarro han dado paso a las acusaciones de presunta corrupción formuladas por Emili Rousaud, uno de los seis directivos del Barça dimitidos en las últimas horas. El mismo dirigente que en enero pasado fue ascendido a vicepresidente, señalado además como el aspirante de la junta a liderar la candidatura continuista a las elecciones de 2021. El delfín se ha convertido, tres meses después, en el enemigo mayor del acosado presidente Josep Maria Bartomeu.

El nudo del conflicto es el contrato que el Barça firmó por tres años con I3 Ventures, la consultora que monitorizaba las redes sociales y utilizaba cuentas falsas para difamar a terceros, preferentemente jugadores y opositores, según denunció Ser Catalunya. La información asegura que el club abonó de manera fraccionada, con pagos de 198.000 euros, una factura de un millón por temporada para poder eludir así la comisión de adjudicación del Barcelona, cuya misión consiste en controlar precisamente los gastos que exceden los 200.000 euros.

La denuncia provocó que el consejo solicitara a Bartomeu una auditoría sobre el contrato digital que ha sido encargada a PriceWaterhouseCoopers. Aunque no se ha dado por concluida, empiezan a trascender datos sobre la investigación en el momento precisamente en que ha estallado la crisis de la junta provocada por el propio Bartomeu.

“Si los auditores nos dicen que el coste de los servicios es de 100.000 euros y hemos pagado un millón, es que alguien ha metido la mano en la caja”, afirmó Rousaud en Rac-1. “No tengo pruebas y no puedo decir quién”, añadió el mismo Rousaud, miembro de la comisión de adjudicación del Barça. “El tema de las redes es sucio”, prosiguió, para después solicitar que “se compense económicamente al club. Quizá el presidente ya sabe los resultados de la auditoría y ha sido uno de los factores que provocaron que nos invitara a irnos”, agregó el exvicepresidente del Barça.

Rousaud lideró el grupo de seis directivos que dimitieron después de entregar una carta conjunta al notario y dar explicaciones a los socios con un documento en el que se mostraban incapaces de “revertir los criterios y las formas de gestión”, exigían responsabilidades y pedían cuanto antes la convocatoria de elecciones, previstas para 2021. La información, desvelada por La Vanguardia, tuvo continuidad por boca del propio Rousaud, quien atendió a los medios y moduló su mensaje: “Alguien, de fuera o de dentro, ha obtenido un beneficio ilícito, aunque en absoluto creo que sea alguien de la junta”.

Los dimitidos formaban parte del núcleo económico y del área de control: Rousaud, Enrique Tombas, Silvio Elías, Josep Pont —invitados a salir por el presidente—, la secretaria y directiva del fútbol femenino, María Teixidor, y el jefe del área disciplinaria, Jordi Calsamiglia. Ninguno habría accedido a un contrato digital, que por el contrario era conocido por el presidente, el director del área presidencial, Jaume Masferrer —de momento suspendido mientras dura la auditoría— y el CEO, Óscar Grau. “Los tres están vinculados a la contratación, pero no puedo dudar de su honorabilidad”, matizó más tarde Rousaud.

No se descartan más dimisiones —el propio Rousaud habló de la posibilidad de otras tres—, circunstancia que puede complicar la continuidad de Bartomeu. Aunque los estatutos son contradictorios. En un artículo se asegura que la junta debe contar con 14 directivos —ahora suman 13; han dimitido 12 desde 2015—, pero el club sostiene que el presidente está facultado para seguir y está decidido a agotar su mandato hasta 2021.

Purgas y fines electorales

Bartomeu no piensa dimitir, sino que aspira a blindarse con un consejo de leales después de purgar a quienes a su juicio le sometían a un desgaste difícil de asumir y le movían la silla con fines electorales. Rousaud no descarta que se pueda presentar a unos comicios a los que no puede concurrir el actual presidente del Barcelona.

La formación de una junta con directivos de su máxima confianza permitirá a Bartomeu poder controlar mejor los tiempos y el contenido de la auditoria por el Barçagate y, mientras, intentar reconducir las relaciones con la plantilla que entrena Quique Setién. Rousaud admitió, en tal sentido, que algunos dimisionarios entendían que la rebaja salarial del 70% pactada con los jugadores era insuficiente para cubrir los problemas económicos derivados de la Covid-19. Argumento que el presidente utilizará seguramente para justificar su actuación ante el equipo que capitanea Messi.

Las acusaciones de Rousaud, en cualquier caso, han generado una tremenda controversia, incluso entre alguno de los dimitidos, por entender que “no hay pruebas” que demuestren que alguien haya metido mano en la caja, por más que la sospecha se extienda a directivos que hoy siguen con Bartomeu, ahora expectantes con el resultado de la auditoría de PriceWaterhouseCoopers. Hay algunas operaciones de fichajes y traspasos que en sectores del club azulgrana se cuestionan al igual que el Barçagate.

Aunque la situación es extremadamente grave, el Barcelona se limitó a emitir un comunicado en el que negó “categóricamente cualquier acción susceptible de ser calificada de corrupción” y se reservó “la interposición de acciones penales”.

Bartomeu está ahora mismo contra las cuerdas en el Camp Nou, pitado en los días de partido y señalado por el rebelde sector de Rouseaud. La campaña electoral ha empezado de forma tremenda por los muchos intereses que hay en juego por más que los comicios no sean hasta 2021.

Las quejas de los jugadores

Bartomeu convocará en las próximas horas una reunión de la directiva parar marcar las líneas estratégicas con vistas a asegurarse el mandato hasta 2021. Jordi Moix, que se encarga del área patrimonial, asumirá la vicepresidencia económica mientras David Bellver ejercerá de tesorero y serían ascendidos Xavier Vilajoana y Oriol Tomàs. Habrá seguramente nuevas incorporaciones, y una podría ser Teresa Basilio, que actualmente trabaja en el área de cultura del club. La comisión delegada, el órgano de control por excelencia —y la que atenderá la auditoría sobre las redes sociales— estará formada por personas de la máxima confianza de Bartomeu.

El presidente quiere asegurarse la fiscalización de las cuentas del club y el trato directo con la plantilla después del último incidente con el ERTE. Fuentes próximas al club sostienen, como adelantó este diario, que el desencadenante de la crisis fueron las críticas de algunos directivos al equipo por la rebaja de sus sueldos por la Covid-19.

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