El chasco de Tokio

Támara Echegoyen: “Es raro tener el mar tan cerca y tan lejos”

La regatista, oro en Londres 2012, está ‘encerrada’ en el CEAR de Santander junto a otros 12 integrantes del equipo

Tamara Echegoyen, entrenándose en el CEAR de Santander.
Tamara Echegoyen, entrenándose en el CEAR de Santander.

Támara Echegoyen (Ourense, 36 años) siente que le falta algo sin poder visitar el mar. “La situación ahora nos obliga a separarnos. Tenerlo tan cerca y la vez tan lejos me provoca una sensación muy rara”, reflexiona la campeona olímpica en Londres 2012 en la clase Elliott 6m, categoría que cambió en 2013 por el 49erFX. “Al menos me puedo consolar viéndolo desde la ventana. Pero lo malo es que hay unas condiciones meteorológicas preciosas para entrenar, y no podemos”, se resigna.

El estallido de la crisis pilló a Echegoyen en Palma de Mallorca, donde se encontraba concentrada con otros 12 compañeros de la selección de vela preparando la cita de Tokio. Rápidamente decidieron trasladarse al Centro Especializado de Alto Rendimiento (CEAR) de Santander, uno de sus lugares habitual de entrenamiento, antes de que se declarara el estado de alarma.

“Habíamos estado con mucha gente en la concentración de Palma y, además, acabábamos de volver del Mundial de Australia. Pensamos que viniendo todos al CEAR no podríamos contagiar a nadie ni contagiarnos nosotros”, indica sobre el motivo que les llevó a encerrarse junto a su “otra familia” mientras la mayoría de deportistas regresaban a sus casas. “Fue una decisión difícil, sobre todo por nuestras familias, pero creo que fue lo más acertado y responsable”, añade.

Allí recibió la noticia del aplazamiento de los Juegos, que recuerda como “una liberación”. “Nos sentíamos con la responsabilidad de ayudar a superar esta crisis, que ahora es lo primordial, pero al mismo tiempo también sentimos la responsabilidad de que tu trabajo te obliga a dar rendimiento en las competiciones. Y estábamos muy cerca de los Juegos, donde te juegas el futuro”, resume.

Ahora, ya con la estabilidad que proporciona el saber que podrá llegar a Tokio “preparada y con las mayores opciones”, recuerda su experiencia en la Volvo Ocean Race 2017-2018 para sobrellevar el confinamiento. “Aprendí muchas cosas tras estar nueve meses dando la vuelta al mundo. Ahora puedo utilizarlas, aunque la situación es más cómoda, porque tengo ducha, cama y horas de sueño, pero tiene muchas similitudes. Es una experiencia que te lleva al límite, y que te enseña lo importante que es centrarte en tu rutina e ir contando día a día, guardia a guardia como decían los compañeros, y no mirar más allá para sobrellevar una situación como la actual”.

Una vez conocida la nueva fecha de los Juegos, Echegoyen se centra en los aspectos positivos del aplazamiento. “Hace falta más inversión, y hay que buscar de dónde sacarla y planificar todo de nuevo, pero estoy segura de que vamos a volver al mar mucho más formadas como regatistas. Tenemos más tiempo para estudiar la meteorología y entender mejor las nubes y las corrientes”, comenta la regatista.

Mientras estudia un máster en gestión deportiva y devora libros (el último es Los pacientes del Doctor García, de Almudena Grandes), Echegoyen se ejercita simulando técnicas de navegación en el gimnasio, trabajando los movimientos y la coordinación. Y mira el mar por la ventana.

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