Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Machín: “Quiero a tíos de verdad y no a pipiolos”

El entrenador del Espanyol apunta a sus jugadores tras una nueva derrota, ante Osasuna, que hunde más al equipo

Moncayola cuida el balón ante Darder. Ampliar foto
Moncayola cuida el balón ante Darder. Getty Images

Necesitó cinco minutos Osasuna para mandar a la lona al Espanyol. Fue cuando nada más regresar de los vestuarios el equipo de Jagoba Arrasate remontó el duelo en Cornellà. Y después, el cuadro rojillo no tuvo ni piedad con los muchachos de Pablo Machín. Si hasta con 10 jugadores, tras la infantil expulsión de Roncaglia, Osasuna puso en el escaparate la angustia de un equipo sin fútbol ni alma, que no sabe lo que quiere ni a lo que juega, mande el inexperto David Gallego o un entrenador peleón como Machín. “No es solo un problema mental, sino también de fútbol. No quiero poner excusas. Yo no soy el que para los balones ni el que los mete, pero soy el capitán del barco”, subrayó el técnico blanquiazul. Y apuntó a sus futbolistas: “Necesitamos jugadores que sientan esta profesión. Queremos a tíos de verdad y no a pipiolos”. Osasuna goleó sin titubear al Espanyol (2-4), que suma nueve puntos en LaLiga, está a cinco de la salvación y todavía no ganó un partido en Cornellà.

Espanyol
ESP
2
-
4
OSA
Osasuna
Espanyol
Diego López, Calero (Óscar Melendo, min. 62), Bernardo, David López, Darder, Adrià Pedrosa (Piatti, min. 67), Marc Roca, Pipa, Víctor Sánchez (Jonathan Calleri, min. 53), Wu Lei y Campuzano.
Osasuna
Juan Pérez, Nacho Vidal (Jon Moncayola, min. 59), Roncaglia, Pervis Estupiñán, David García, Roberto Torres, Rubén García, Brasanac, Oier, Adrián (Raúl Navas, min. 54) y Chimy.
Goles
1-0 min. 19: Marc Roca (p). 1-1 min. 45: Rubén García . 1-2 min. 48: Chimy . 1-3 min. 83: Jon Moncayola . 1-4 min. 91: Roberto Torres (p). 2-4 min. 92: Jonathan Calleri .
Árbitro
Mario Melero López
Víctor Sánchez (min. 24), Roncaglia (min. 18), Rubén García (min. 79) y Jon Moncayola (min. 89).
Roncaglia (min. 51).
Estadio:RCDE Stadium

"La realidad es que en tres minutos hemos tirado el partido. La imagen es la que se ha visto y la debemos mejorar si queremos para mantener la categoría", analizó Machín. Espantado por los malos resultados en su estadio, sobre todo porque acostumbraba a iniciar los duelos despistado, el Espanyol salió atenazado ante Osasuna. La aprovechó el conjunto navarro para instalarse en el campo blanquiazul, áspero en la presión, sin tiza, en cualquier caso, para quebrar a la dubitativa zaga de Machín. Tardó un cuarto hora en quitarse el susto el Espanyol. Entonces, empezó a sufrir el balón, más cerca de las subes que del césped, sin dueño ni destino. No aparecía Darder en el conjunto blanquiazul ni Roberto Torres en Osasuna, nada de trabajo para Diego López y para el joven Juan Pérez, que se estrenó este domingo Primera. Osasuna perdió al portero en el calentamiento. Herrera se resintió de la lesión muscular que lo había aquejado y su lugar bajó el larguero lo ocupó el canterano rojillo.

Y, cuando el aburrimiento reinaba en Cornellà, apareció el VAR. Nadie lo esperaba. Ni los jugadores del Espanyol, mucho menos lo de Osasuna. Pedrosa soltó un buen centro para Wu Lei que rebotó en Roncaglia y el chino cabeceó a las manos de Pérez. Ni una protesta. Dos minutos después, cuando el balón se detuvo, desde Las Rozas advirtieron al árbitro Melero López de que el defensa argentino había tocado el balón con la mano. Penalti para Espanyol, gol de Marc Roca. Fue la primera vez en la temporada que el conjunto blanquiazul cantó una diana antes del minuto 30. Les cuesta un Perú a los muchachos de Machín acercase a la portería rival y, cuando lo consiguen, les falta puntería, como en el remate de cabeza de Pedrosa que no acertó entre los tres palos cuando el portero Pérez ya estaba vencido. Osasuna, sin embargo, no estaba de paseo en Cornellà, lo demostró Roberto Torres que estrelló un fuerte disparo en el larguero.

La fobia que el Espanyol había conseguido disimular en el primer tiempo, se materializó en el amanecer del segundo. En menos de cinco, Osasuna remontó el duelo. Primero Rubén García mandó a la red el buen centro de Estupiñán y después el Chimy Ávila superó con comodidad a Diego López tras aprovechar el grotesco error de Bernardo que midió mal la barra de la potencia en un pase a su portero. Angustiado el Espanyol apareció de nuevo Roncaglia para echarle una mano. Una tarascada a Campuzano sin sentido del argentino le valió la segunda amarilla. Ni así reaccionó al cuadro catalán. Mareados los jugadores, no ayudó Machín con los cambios. Los blanquiazules no sabían si jugaban con tres centrales o con cuatro zagueros, si el punto de partida del juego era Darder o Marc Roca o si había que buscar a Calleri para que haga de pivote o a Wu Lei para que ataque al espacio.

Osasuna es fuerte con los fuertes, mucho más con este frágil Espanyol. Con 10 futbolistas, el conjunto navarro desnudó la falta de ideas y de rebeldía de los blanquiazules. La furia de la hinchada rebalsó cuando Darder concedió otro regalo, esta vez a Moncayola para sentencie el duelo y potencie la angustia del Espanyol. Una afición enrabieta con la directiva y con los futbolistas, que hasta celebró el gol de penalti de Roberto Torres después de la falta de Piatti a Ávila. El tanto final de Calleri no calmó nada. "Jugadores mercenarios", "directiva dimisión", entonó el RCDE Stadium. "Es lógico que la afición esté así. Lo entiendo. Solo puedo pedirles disculpas. Les quiero agradecer por los momentos en los que nos han apoyado. Pero cuando no han podido más, los jugadores se han comenzado a precipitar. Y se ha empezado a jugar con ansiedad. Hay que remar todos en la misma dirección”, sostuvo Machín. Mal momento, en la víspera de viajar al Bernabéu y con el derbi a la vuelta de la esquina tras el receso de Navidad.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información