El Baskonia frena al CSKA y Perasovic salva la cabeza

El conjunto vitoriano, liderado por Shengelia, firma una victoria de carácter y recompone su desconcierto

Shengelia intenta frenar a Voigtmann
Shengelia intenta frenar a VoigtmannL. RICO

Con los pantanos que rodean Vitoria, y que abastecen al País Vasco, al límite de su capacidad por las lluvias incesantes de dos semanas, lo usual es abrir las compuertas y desalojar el agua. En Vitoria y hablando de baloncesto, cuando Querejeta está al límite de su capacidad de aguante, acostumbra a desalojar el banquillo, y noviembre es su mes favorito. Prefiere que las situaciones no se enquisten.

Así que sonaban tambores de guerra en el Buesa Arena después de las dos últimas y dolorosas derrotas del Baskonia frente al Maccabi, que humilló a los vitorianos en su propia cancha, y el Fuenlabrada, que también asaltó la cancha de Zurbano veinte años después de su última victoria.

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No le quedaba otra al Baskonia, que jugársela frente al último campeón de la Euroliga, el omnipotente CSKA de Itoudis, una empresa complicadísima. Salió a la cancha con esa intención, apretando en defensa a un equipo que formó de inicio con tres ex jugadores baskonistas.

La electricidad estática que se generó en el inicio, logró que los rusos tardaran más de tres minutos en anotar sus primeros puntos. Fall, que salió en el cinco inicial intimidó a los hombres altos del equipo rival. Itoudis tuvo que pedir un tiempo muerto, abrir el campo y hacer circular el balón para detener la sangría. Consiguió su objetivo y el CSKA se calmó, igualó el partido pero no pudo romperlo. Los triples de Stauskas le hicieron daño. Shengelia mantuvo el tono mientras los rusos apoyaban su resistencia en la eficacia de James.

Fueron las pérdidas y los errores baskonistas sus peores enemigos. Con ventaja en el luminoso, y el control en la cancha, a los hombres de Perasovic les lastraron un par de faltas antideportivas tras sendas acciones equivocadas en ataque. A cuatro minutos para el descanso se puso por delante el CSKA por primera vez (33-35), pero el Baskonia reaccionó. Lo haría cada vez que los rusos consiguieron avanzar en el marcador.

El partido se convirtió en un sube y baja y a veces se volvía loco. Durante algunos periodos, los árbitros se inhibieron, en uno y otro campo, y todo parecía valer, sobre todo en la segunda parte, donde el equipo de Perasovic siguió dando la cara. Volvió a ponerse detrás en algunas fases, pero demostró carácter ante un rival más desconcertado de lo habitual. Corrió el Baskonia todo lo que pudo, y además aguantó físicamente todo el partido, sin notas discordantes en el equipo. Shengelia volvió a ser un pilar fundamental en la construcción de una victoria, que después de las precipitaciones finales del CSKA para darle la vuelta, se marchó a los diez puntos. Perasovic salvó la cabeza; el Buesa Arena coreó su nombre en los instantes finales. Las aguas regresan al nivel normal en los pantanos que rodean Vitoria.

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