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Bolmaro, el Palau también tiene a su Leo

El base argentino, exatleta de 19 años y 2,03 metros, maravilla por su físico y su técnica en su estreno con el primer equipo

Leandro Bolmaro, lanza en el Barça-Valencia. Ampliar foto
Leandro Bolmaro, lanza en el Barça-Valencia. AFP7

“Como dijo mi señora, enviamos un pibe a Barcelona y nos devolvieron a un hombre”. Así lo explicaba Osvaldo Bolmaro el pasado verano con motivo de una charla en el Club Almafuerte de Las Varillas, una pequeña ciudad situada al este de la provincia de Córdoba, Argentina. Osvaldo es el padre de Leandro Bolmaro, la perla del baloncesto argentino que, a sus 19 años, acaba de darse a conocer a la afición española gracias a varias acciones relumbrantes durante su estreno en la Liga Endesa con el Barça, en el partido ante el Valencia Basket, sobre todo con una asistencia a una mano desde la media cancha y una entrada a canasta finalizada con un mate.

Su incipiente carrera ha sido meteórica. Hasta 2015 compartía el baloncesto con el atletismo. Llegó a ser campeón nacional de las pruebas combinadas (lanzamiento de jabalina, peso, salto de altura, longitud, vallas y 800 metros). “El atletismo me había aburrido un poco y el baloncesto me gustaba y entretenía más. Fue una decisión muy difícil, pero creo que acerté”, explicó al diario digital argentino MundoD. “El atletismo me sirvió muchísimo por el tema de la coordinación. Estoy feliz por haberlo practicado ya que ahora me siento más cómodo gracias a ese entrenamiento”.

La irrupción de Bolmaro en el primer equipo azulgrana se ha producido después de que se lesionaran los dos bases de partida, Thomas Heurtel y Kevin Pangos, también Pau Ribas, que en ocasiones también se desempeña en esa posición, y se quedara solo para el puesto el recién fichado de urgencia Malcolm Delaney. Bolmaro, cuando firmó por cinco años por el Barça en agosto de 2018, jugaba de escolta o alero. Pero los técnicos del Barça trazaron un plan para que se adaptara al puesto de base y, así, sacar ventaja de sus aptitudes atléticas, su coordinación a pesar de que mide 2,03 metros, su buen manejo del balón y su visión del juego. Ha sabido adaptarse a ese y a los rápidos cambios que ha tenido que afrontar.

Desde que lo observó en un torneo en 2015 el exinternacional argentino Daniel Farabello, empezaron a llegarle ofertas. Se decantó por la del Bahía Basket, un club que había pasado por muchas dificultades económicas y al que ayudaron exjugadores como Pepe Sánchez. El exbase del Barça y del Unicaja, entre otros, tuteló los primeros pasos de Bolmaro en el Bahía, donde también trabajó con Sebastián Ginóbili, hermano de Manu, el exjugador de los Spurs.

Pepe Sánchez también le abrió las puertas de varios torneos en los que se miden y son observados los jóvenes talentos del baloncesto mundial, como el Basketball Without Borders, el NCAA Next Generation y el Nike Hoop Summit. Así fue como le llegó la llamada desde Barcelona. Poco después de su llegada, Diego Ocampo, su entrenador en el Barcelona B, opinó: “Tiene un gran primer paso, tira muy bien de tres puntos y puede ser un buen defensor. Vamos a tener que trabajar con él algo muy importante en la carrera de un jugador, que es tener oficio. Queremos que vaya cogiendo experiencia y se vaya formando poco a poco hasta completar su proceso como hizo, por ejemplo, Pablo Prigioni, quien tuvo que crecer en la LEB —vendría a ser la segunda división— con el Alicante antes de ser una estrella en la ACB”. Bolmaro ya ha dado algunos chispazos de su talento al máximo nivel. Svetislav Pesic no se corta: “El fútbol tiene a su Leo y ahora el baloncesto, también”.

Mirotic ejerce de mentor

El pasado verano fue estresante para Leo Bolmaro. Tras un año en el Barça B en el que promedió 10,7 puntos, 3,1 rebotes, 2,5 asistencias, 1,2 robos y 23 minutos, se declaró elegible en el draft de la NBA que se celebró el 20 de junio. Pero al final optó por desistir. Podrá volver a presentar su candidatura o bien esperar a que lo elijan automáticamente cuando cumpla 22 años. Hasta el 7 de julio, disputó con la selección argentina el Mundial U19 y después fue llamado para la absoluta que disputó el Mundial, aunque fue uno de los descartes de Sergio Hernández. Durante la concentración, Scola fue uno de sus mentores y le aconsejó, sobre todo, en temas como la alimentación y el descanso que se requieren.

Bolmaro vive en Barcelona con dos de sus compañeros en el equipo filial, Jaime Fernández y Nikola Zizic. En el primer equipo, su principal mentor es Nikola Mirotic, precisamente el que hizo buena su maravillosa asistencia en el partido ante el Valencia.

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