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Sandra Paños: “Nuestro clásico es con el Atlético”

La portera internacional del Barça considera que el fútbol femenino es más técnico que el masculino y puede llegar más al espectador

Una intervención de Sandra Paños. Ampliar foto
Una intervención de Sandra Paños.

La Liga ha comenzado sin convenio colectivo. La Asociación de Clubes de Fútbol Femenino y las jugadoras no han logrado llegar a un acuerdo, después de más de un año de negociaciones. Tampoco parece que se vaya a resolver a corto plazo, sin fecha para una nueva reunión. El Barcelona, sin embargo, no forma parte de la Asociación. Sus futbolistas lo agradecen. “En ese sentido, aquí en el Barcelona estamos tranquilas. En otros clubes, si te lesionas te pueden quitar o rebajar el sueldo. En el Barça, no”, explica Sandra Paños (Alicante, 26 años), portera de la selección española y una de las capitanas del conjunto azulgrana. ¿Si no se pueden lesionar, más difícil será tener hijos? “Yo, por ejemplo, no me veo jugando después de haber sido madre. Aunque quizá puede llegar a ser bonito. No lo sé. En Estados Unidos, una de las jugadoras, que había sido madre, fue al Mundial. La ves y es enternecedor. No sé… poder estar ahí con tu hijo. En ese sentido, es más fácil en el masculino porque ellos no tienen que parar”.

Paños, sin embargo, no mira con tirria al fútbol masculino. Al contrario. “Ellos mueven más dinero y popularidad. Y tiene cualidades físicas que es muy raro encontrar en una jugadora. La velocidad de Asisat [Oshoala] se puede asemejar a la de un chico, pero es una excepción. Nuestro fútbol, en cambio, puede llegar más al espectador”, explica Paños; “es más técnico, no es tan agresivo. Es más real…”. Hace una pausa y desarrolla: “Si te dan una patada es porque te la dieron. No hay cuentos ni exageraciones”.

Es entonces, cuando Paños, tres veces ganadora del Premio Zamora, recuerda el pasado. Ese que la llevó a pedirle por favor a la coordinadora de su colegio católico que le dejara jugar al fútbol, sumado a las barreras y prejuicios que tuvieron que superar su generación. “Nosotros hemos estado un poco en el medio. Entre lo que era antes y lo que es ahora. Nuestro hobby se ha podido convertir en nuestro trabajo. Por eso no me gustaría que las futbolistas perdiéramos la humildad. Tenemos que recordar siempre todo lo que nos ha costado llegar hasta donde hemos llegado”, subraya la portera azulgrana, antes fan de Iker Casillas, ahora admiradora de Ter Stegen, también altavoz. “Disfruto de que las niñas puedan escucharnos y aprender. Somos referentes y es una responsabilidad, lo sé. Pero cuando tienes a unas niñas esperándote después de un partido… Es algo mágico”.

No sabe, sin embargo, si es tan mágico como alcanzar los octavos en un Mundial o como jugar una final de Champions League. Ambos retos inéditos hasta 2019 para el fútbol español, hoy en el currículo de Paños, de la Roja y del Barcelona. Le falta, en cualquier caso, LaLiga en su palmarés. Desde que llegó a Sant Joan Despí ha visto como primero el Athletic y después el Atlético frustraban al poderoso Barça en España. “Cada año estamos obligadas a ganar LaLiga. Se nos ha quedado ahí: a un partido. No hay que quitarles mérito a los rivales. Han conseguido tener un gran nivel de regularidad. El año pasado, por ejemplo, en los partidos directos le ganamos al Atlético”, dice Paños. El duelo contra las rojiblancas es el verdadero clásico para el Barça. Al Tacón, su rival este sábado (18.00), todavía le falta glamour, por mucho que el pasado junio lo haya adquirido el Real Madrid. “Todavía se llama el Tacón, ¿no?”, pregunta la portera azulgrana; “nuestro clásico es el Atlético”.

Paños se ríe. Con el transcurrir de la conversación, la portera del Barça se relaja, enseña su lado más canalla, ese por el que en el vestuario azulgrana se ganó el mote de la bromista. “Las porteras somos diferentes en todo, tenemos que aprender a quitarle importancia a ciertas cosas”, afirma. Y se pone seria. “Que yo durante una temporada encaje más o menos goles no significa que haga mejor o peor trabajo, sino por el equipo ha hecho un buen o mal trabajo defensivo”, sostiene. Lo entiende, pero igual le duele.

“Lo encaja todo el equipo, pero lo sientes como tuyo. Has fallado tú, porque la pelota te ha entrado a ti. Cambiar esa mentalidad es complicado. Un gol es como si te pegasen un piedrazo”.

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