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El último señalado es Busquets

El lío en la línea de centrocampistas, excesivamente cargada e indefinida, penaliza el juego del Barça

Desde la izquierda, Piqué, De Jong y Lenglet, el viernes en San Mamés. Ampliar foto
Desde la izquierda, Piqué, De Jong y Lenglet, el viernes en San Mamés. AFP

El Barça no jugó ni marcó en San Mamés. Una sorpresa en la tercera temporada de Valverde. Al equipo siempre se le reclamó una mejor versión futbolística después de aplaudir su facilidad para resolver los partidos a partir de Luis Suárez y Messi. Ausente el argentino, el uruguayo se lesionó pasada la media hora y la pareja Dembélé-Griezmann se quedó seca ante el Athletic —Dembélé no tapó a Capa en el gol de Aduriz. Ambos pasaron desapercibidos en un partido que supuso la quinta derrota azulgrana en 77 jornadas nada más empezar LaLiga 2019-2020.

Los barcelonistas tampoco pudieron ganar ni meter un gol la temporada pasada en Bilbao. Ya van dos encuentros a cero y en el Camp Nou cedieron un empate (1-1, gol de Munir). El 1-0 del viernes también se puede explicar a partir del momento de forma de los futbolistas del Barça y del Athletic. Los rojiblancos defendieron muy bien, especialmente compenetrados, circunstancia favorecida por la ausencia de fichajes en el plantel de Garitano. El Barça por contra no solo se ha renovado, sino que acumula más horas de vuelo que de entrenamiento en la ciudad deportiva Gamper.

Muy condicionado por la pretemporada y la composición de la plantilla, Valverde no cuadró la alineación ni solucionó los problemas estructurales del equipo, manifiestos en la dificultad de los laterales para cerrar y la esterilidad de los centrocampistas, la línea neurálgica y el mayor quebradero de cabeza del entrenador del Barça. El nudo está en la medular por el excedente de jugadores y porque todavía no se sabe qué pretende el técnico, sorprendente a su llegada con la inclusión de Paulinho y ahora con la suplencia de Busquets. El volante catalán salió señalado de San Mamés.

La duda está en saber si Busquets y De Jong son incompatibles para Valverde. Los dos son mediocentros naturales de perfil diferente que apenas han coincidido a pesar de que el holandés se aviene a jugar de interior si se atiende a sus declaraciones en el Camp Nou. Aleñá no tuvo incidencia en el encuentro contra el Athletic y Sergi Roberto funciona mejor como volante derecho en una línea de cuatro que de 8. Las alternativas son Rakitic y Arthur. El croata es muy fiable mientras que el brasileño se muestra más irregular, regresivo en su juego después de ser elogiado por Messi.

La sensación es que Valverde no se acaba de decidir en un asunto capital para marcar el estilo de un Barça acostumbrado a generar el juego a partir de Messi. Al equipo le cuesta desequilibrar con el pase y el regate si no es a partir del 10 y el juego posicional menguó tanto que el club no dudó en fichar a De Jong, encimado por Raúl García. Los delanteros tampoco tiraron desmarques ni conectaron con el medio campo en San Mamés hasta el punto que el mejor fue un futbolista transferible y difícil de definir: Rafinha. Faltos de carácter, los azulgrana jugaron un partido inocuo, sin ritmo ni carácter, sometidos por el Athletic.

La versatilidad ha aumentado la confusión en un equipo propicio para los especialistas, de manera que el lío es importante por la falta de un trazo y una idea que provoca un mercadeo poco natural en un club con el sello Barça. Obsesionado con los tridentes, la entidad vuelve a activar el plan Neymar después del mal partido de Dembélé y Griezmann. Más que de futbolistas, es un problema de juego, de asociaciones y de conexión, de elección de medios, a la espera de Messi. El equipo se ha acostumbrado a organizarse alrededor del 10, el hilo conductor de las ocho ligas ganadas por el Barça sobre las últimas 11.

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