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DE TÚ A TÚ COLUMNA i

No os vayáis nunca

Nadie tiene ya ninguna duda del despegue final de la mujer en el fútbol. En el campo, en los banquillos y en los despachos

La selección de Estados Unidos con el trofeo del Mundial, el cuarto de su historia.
La selección de Estados Unidos con el trofeo del Mundial, el cuarto de su historia. Getty Images

Se acabó. Punto final al mejor Mundial femenino de la historia. Las expectativas eran altas y se han cumplido hasta con creces. Ha sido el mejor en todo, en promoción, en espectadores en los estadios, en audiencias televisivas, en visibilidad en todos los países, en nivel futbolístico... y lo mejor es que no os los cuento yo, lo contáis vosotros que durante este último mes habéis seguido este torneo y disfrutado del juego.

En España nos volcamos e ilusionamos con nuestra selección, y en cuatro años esperamos verlas llegando más lejos y luchando por el título.

Holanda se consolidó como la nueva potencia europea, alcanzando la final en su segunda participación en un Mundial. Suecia volvió a demostrar que en los países nórdicos, donde parece que la evolución del femenino se haya frenado, sigue triunfando el trabajo en equipo y ese espíritu de pertenencia: 10 millones de habitantes en un país que se cuelga el bronce.

Inglaterra no va de broma, ya ha dejado claro que todo lo que no sea ganar ya no les vale de aquí en adelante. Aunque quizás necesiten un poco más de humildad para hacerse con el próximo Europeo que organizarán ellos mismos, y sobre todo para ganarse el cariño de los aficionados.

Estados Unidos vuelve a salir triunfador, ganando esta final y reafirmando su dominio. Una nación que en el próximo Mundial tendrá que ver cómo uno de sus eslóganes cambia, del USA vs everybody, Estados Unidos contra todos, al Everybody vs USA, Todos contra Estados Unidos. Son las mismas palabras, sí, pero el viento empujará desde el otro lado, sobre todo desde Europa.

Nadie tiene ya ninguna duda del despegue final de la mujer en el fútbol. En el campo, en los banquillos y en los despachos. El departamento de fútbol femenino de la FIFA está lleno de mujeres sobradamente preparadas, también presentes en un porcentaje muy alto en el grupo de analistas durante este Mundial, y también, cómo no, en federaciones y asociaciones miembro.

Pero el futuro debe ser mixto y diverso, y eso es lo que hemos vivido y sentido en la calle, donde miles de familias han viajado desde todas partes del mundo para apoyar a sus selecciones. Algo impensable 10 años atrás, una minucia con lo que será dentro de 10 años. A los que de alguna manera hemos formado parte de esta transformación, se nos llena el alma de alegría, y también de miedo. El porqué de la alegría es evidente, el del miedo... por el riesgo que se corre de que los intereses monetarios modifiquen esta parte del fútbol que conservaba la pureza y valores del deporte.

A todos los que os habéis aficionado al fútbol femenino, os recuerdo que no es necesario esperar cuatro años, hay ligas nacionales donde juegan todas las mundialistas. A partir de septiembre podéis encender el televisor para ver los partidos, pero sobre todo, podéis acercaros a los campos donde cada fin de semana podréis verlas en directo. Ese es el nuevo reto, conseguir que l@s que están ya no se vayan nunca.

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