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La última joya de Tal

Hjartarson cambia su alfil malo, y no imagina que el genio de Riga lo va a inmortalizar por ello

Leontxo García.

Blancas: Ca1, Te1, Rg1, Dd2, Ae3, Ad3, Cf3; peones en b4, d5, e4, f2, g2 y h3.

Negras: Tf8, Rg8, Db7, Cc7, Ad7, Ae7, Ch5; peones en b5, d6, e5, f5, g6 y h7.

Pocos jugadores han impresionado tanto como Mijaíl Tal (1936-1992) en los mil quinientos años de historia documentada del ajedrez. En los inicios de su carrera, no pocos -incluido Vasili Smyslov, campeón del mundo y compatriota- lo menospreciaban, aduciendo que sus victorias más brillantes se basaban en “trucos tácticos”. Sin embargo, el paso de los años hizo justicia al Genio de Riga: quien analice su obra a fondo comprenderá sin mucho esfuerzo que su virtuosismo combinativo se basaba en una comprensión de la estrategia tan profunda que fue campeón del mundo durante un año, en 1960, y que no lució la corona más tiempo por sus graves problemas de salud, ya glosados en El Rincón de los Inmortales. Este vídeo, el último que le dedicamos, contiene su joya más tardía, contra Hjartarson en el torneo de Reikiavik de 1987. Como tantas veces, Tal es capaz de encontrar una combinación de belleza extraordinaria cuando parecía que no estaba pasando nada. Era un genio, sin duda: un mes antes de morir abandonó el hospital durante un día para disputar un torneo de ajedrez relámpago en Moscú, donde ganó, entre otros, a Gari Kaspárov.

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