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Los diamantes salen a la luz

Fabián es elegido el mejor del torneo y Dani Olmo, el mejor de la final. Muchos jugadores se revalorizan tras un torneo al que llegaron fuera de los focos

En foto: Dani Olmo anota el segundo gol de la final. En vídeo: declaraciones de los jugadores. AFP | VÍDEO: EFE

Hacia el final del invierno, a Manuel Pellegrini lo asaltaron las dudas que embargaron a tantos directores deportivos a lo largo de la temporada. ¿Por qué si Pablo Fornals es tan buen jugador como anuncian los informes de los ojeadores más prestigiosos de la Premier no consigue destacar en el Villarreal? El jugador había perdido la titularidad entre febrero y marzo cuando el mánager del West Ham cogió el teléfono e hizo algo que muy pocos directores deportivos podían hacer: llamar al hombre con la respuesta definitiva. Se llamaba Santi Cazorla.

Cazorla tenía la última palabra porque posee criterio, porque él mismo ha sido uno de los mejores interiores del siglo, porque conocía la Premier, porque llevaba un año entrenándose con Fornals, y porque desde que coincidieron en el Málaga arrastraba una deuda moral con Pellegrini. Cuando el técnico le pidió que emitiera un juicio sobre su compañero del Villarreal, el veterano campeón de la Eurocopa de 2008 no dudó. Su veredicto fue que Fornals, de 23 años recién cumplidos, estaba a la altura de los grandes interiores españoles y nadie mejor que él para valorarlo puesto que se había entrenado y había competido con Xavi Hernández y Andrés Iniesta. El chico tenía un gran potencial.

La noticia de que el West Ham fichó a Fornals por 30 millones de euros pasó casi desapercibida hasta la semana pasada. Las actuaciones de Fornals contra Bélgica, Polonia y Francia hicieron temblar los aparatos de captación de los grandes clubes de LaLiga y de algunas de las instituciones con más recursos de Europa, alarmadas ante la evidencia de que algo grande se les había escapado ante las narices. Fue la clase de reacción que desató esta selección plagada de talentos poco visibles cuando les dieron la oportunidad de salir a la luz. Sucedió con Ceballos, Roca, Fabián, Olmo, e incluso Oyarzabal, que demuestra ser mucho más que un parche para un equipo sin un nueve de garantías, un jugador que encaja en el arquetipo del delantero centro del futuro.

Si esta Eurocopa destila una lección, apunta a la lógica de una industria cada vez más inflacionada por el auge de elementos más vinculados al valor de la imagen televisiva que al juego en sí. Lo dijo Fornals, encogiéndose de hombros: “¿Cómo me iban a convocar a la sub-19 si hasta 2012 yo jugaba en el Castellón?”.

Sus compañeros del Villarreal no necesitan explicación para entender el desconcierto de Fornals durante la temporada. Ni Javi Calleja, despedido y vuelto a contratar en un plazo de tres meses, ni mucho menos Luis García Plaza contratado y despedido en el invierno, consiguieron dar a Fornals acomodo en esquemas de 4-4-2 que tienen muy poco que ver con el modelo de combinación de España. El derrumbe organizativo en el equipo y en las oficinas del Villarreal precipitaron una crisis que afectó especialmente a los más jovenes.

El rendimiento de los chicos de la sub-21 solo sorprendió a quienes no ponderaron todas las circunstancias. Después de cinco años emigrado en Croacia, donde se fue libre dejando el juvenil del Barça para jugar en el Dinamo de Zagreb, Dani Olmo acreditaba un espíritu combativo y unas ganas de ser profesional evidentes. Su deseo de hacer un buen campeonato para que alguien pague su traspaso, tasado en 40 millones, fue visible desde el primer día en la concentración española. Marcó un gran gol en la final y fue elegido el mejor jugador del partido.

“La verdad que estoy sin palabras. Hemos merecido ganar este torneo. Ha sido espectacular. Estoy muy feliz”, dijo Olmo, que empezó el torneo como suplente pero que tras la derrota contra Italia se hizo con un puesto en el once. “He trabajado mucho para llegar hasta aquí. El míster, el equipo... todos han confiado en mí, me han dado minutos y les he podido devolver la confianza”, reflexionó el extremo del Dínamo.

Fabián, mejor jugador del torneo

El caso de Ceballos se parecía. El medio no soportó que Zidane le relegara a la suplencia después de cumplir con notable cada vez que el técnico le hizo jugar en el Madrid. Puesto a elegir entre permanecer en el banquillo y jugar al fútbol con regularidad, elige lo segundo. Ahora puede dejar el Madrid y la sub-21 ha sido su escaparate, como también es el caso de Fabián, del Nápoles, elegido el mejor del torneo. Fabián sucede precisamente a Dani Ceballos, elegido mejor jugador de 2017 por los técnicos de la UEFA, y se convierte en el quinto jugador español en llevarse el MVP en un sub-21.

Además de Ceballos, antes lo habían ganado Sanchís, Juan Mata y Thiago Alcántara. “Nos lo merecíamos", dijo Fabían. "Empezó tod en contra pero tiramos de alma, de corazón y de coraje y le pudimos dar la vuelta. No nos dimos nunca por vencidos a pesar de las dificultades y creo que esa ha sido nuestra mayor virtud”.

Marc Roca fue la revelación más inesperada. El mediocampista atrajo la atención de varios de los principales clubes de Europa desde septiembre. Empezó la temporada espléndido, se quedó sin piernas entre diciembre y marzo, y acabó como un tiro. El Espanyol se movió a su ritmo, entró en Champions hasta noviembre, rozó el descenso hasta marzo, y se clasificó para la Europa League en el último arreón. No es casualidad que un jugador altere de manera tan profunda un equipo. Roca sale del Europeo muy revalorizado. El Bayern le ha puesto toda su atención.

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