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Argentina se cita con Brasil

Con goles de Lautaro Martínez y Lo Celso, la Albiceleste derrota a Venezuela y se enfrentará a su máximo rival en las semifinales de la Copa América

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Agüero ante el portero Fariñez, en el Argentina-Venezuela en el Maracaná. AP

Andaba perdida Argentina en la Copa América en Brasil. Atrapada en la confusión de un cuerpo técnico joven, con un recambio generacional sin la suficiente espalda para aguantar las embestidas de una afición sedienta de títulos. Pero el fútbol es de los futbolistas, de tipos como Messi, por supuesto; pero también de delanteros como Lautaro Martínez y el Kun Agüero. A partir de sus hombres de ataque, la Albiceleste empezó a caminar en la Copa América. Y, como ante Qatar, Lautaro trajo tranquilidad en el despertar del partido, para que sobre el final apareciera Agüero (esta vez la jugada la finalizó Lo Celso). Argentina, que todavía espera por la versión estelar de Messi, apunta a Brasil en el Mineirao en las semifinales para intentar volver al Maracaná a disputar el título. La Pulga acabó quejándose del mal estado del césped: "Es una vergüenza cómo están las canchas. La pelota parece un conejo, va picando".

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Argentina
Venezuela
Wuilker Fariñez, John Chancellor, Rosales (Luis Seijas, min. 82), Ronald Hernández, Luis Mago (Yeferson Soteldo, min. 55), Rincón, Jhon Murillo, Junior Moreno, Yangel Herrera, Machís (Josef Martínez, min. 70) y Rondón.
Argentina
Franco Armani, Otamendi, Pezzella, Juan Foyth, Tagliafico, De Paul, Marcos Acuña (Giovani Lo Celso, min. 67), Paredes, Messi, Lautaro Martínez (Di María, min. 63) y Aguero (Paulo Dybala, min. 84).
Goles
0-1 min. 9: Lautaro Martínez . 0-2 min. 73: Giovani Lo Celso .
Árbitro
Rincón (min. 11), Yangel Herrera (min. 14), Rondón (min. 43), Marcos Acuña (min. 41), Lautaro Martínez (min. 15) y Yeferson Soteldo (min. 94).
Estadio:Estadio do Maracanã

Messi se llevó una alegría del templo del fútbol brasileño. El último recuerdo del 10 en el Maracaná era triste, seguramente el más amargo en su amarga vida con la Albiceleste. “Nunca más volví a ver la final ante Alemania”, repite sobre la cita del Mundial 2014. Cinco años después, el rosarino y su compinche Agüero eran los únicos dos supervivientes de la derrota ante la Mannschaft en el Mundial de Brasil. También estaba Messi en la derrota de Argentina ante Venezuela (1-3) en marzo. Pero la Albiceleste, por entonces, era un equipo aturdido, sin identidad, que hasta cambió tres veces de sistema para terminar sin respuesta en el Wanda. Tampoco es que ahora Argentina acampe en la panacea del buen juego, pero tiene, al menos, una idea concisa de lo que quiere hacer en la cancha. Lo insinuó ante Qatar, lo refrendó frente a Venezuela.

El libro de los lugares comunes, tantas veces utilizado en el mundo del fútbol, dice que los equipos se arman de atrás para adelante. Argentina hizo al revés, primero encontró su ataque, con Messi, Agüero y Lautaro, después buscó el equilibrio. Por momentos, lo tiene; en otros, se deshilacha en la zaga, sobre todo ante un delantero potente como Rondón, rodeado por dos velocistas como Murillo y Machís. A Venezuela no hay quien la mueva de su estilo. Ni el gol tempranero de Lautaro Martínez desorganizó a la Vinotinto. Pero se encontró con una nueva Argentina en Río. Aliviada después de la victoria ante Qatar, la primera en un partido oficial para Scaloni, la Albiceleste se plantó en el campo de Venezuela.

No tardaron ni cinco minutos Lautaro Martínez y Agüero en mostrarles el DNI a la zaga venezolana, mientras Messi, en el callejón del 10, arrastraba más miradas que marcas, aunque se quedó siempre a un regate de reencontrarse con el gol en Maracaná (le marcó a Bosnia en 2014). Primero Agüero advirtió a Fariñez, después fue Pezzella el que no puedo rematar un córner, hasta que Lautaro desvió de tacón a la red el remate del Kun, tras un centro de Messi. Argentina despertaba. Embrujado en ataque y solidario en la medular, aunque dubitativo en la zaga. Ni colocar al central Foyth de lateral derecho le dio aplomo a la Albiceleste en el fondo. Pero Venezuela no estaba dispuesta a salir al golpe por golpe. Entonces, con Argentina sin prisas, el duelo cayó en un bache.

Momento para que se encienda la hinchada de Argentina con su ya famoso “Brasil decime que se siente”, replicado por la afición brasileña al canto de “mil gols, mil gols, só o Pelé, Maradona cheirador”. El Maracaná palpitaba una posible semifinal de América entre sus dos hijos predilectos. El duelo anduvo apagado hasta lo que tardó en volver a encenderse Lautaro Martínez. Paredes le entregó un precioso pase al espacio al delantero del Inter, que sacó un disparo furioso, que rozó el palo izquierdo de Fariñez.

Argentina retrocedió en el campo, dispuesta a jugar más con los espacios que con el balón. Un riesgo para el equipo de Scaloni, sobre todo cuando Messi, Agüero y Lautaro Martínez se desentendían de las obligaciones defensivas. Metió mano Scaloni en el once, pero la cosa no mejoraba para la Albiceleste. Ni Di María ni Lo Celso le devolvían el control a Argentina, ya sin el incisivo Lautaro Martínez en el campo. Hasta que apareció Agüero. El delantero del City sacó un remate potente, imposible de controlar para Fariñez. El rebote lo pescó Lo Celso para sellar el 2-0. Ya no había nada más que decir. Argentina se pareció un poco a Argentina, nada menos que en Maracaná.

Messi: “Está claro que no está siendo mi mejor Copa América”

Hay un Messi distinto en Brasil. No regatea nunca una zona mixta y hasta se animó a cantar el himno de Argentina en la previa del duelo ante Venezuela (antes afirmaba que no lo hacía a propósito por todas las críticas que había recibido porque se decía que no sabía la letra). Sin embargo, en la Copa América, el 10 del Barcelona todavía no ha rendido en plenitud. “Está claro que no está siendo mi mejor Copa América”, se sinceró Messi. Y apuntó a el estado de los campos en Brasil: “Se hace difícil jugar con las canchas tan malas. Es una vergüenza el estado de los campos de juego. La pelota parece un conejo: va picando para todos lados. A los que jugamos arriba se nos complica para controlar, para encarar en el mano a mano, para jugar a dos toques. Igual no es excusa y hay que acomodarse”.

El capitán de Argentina analizó el clásico del próximo miércoles en el Mineirao. “Brasil merece respeto por su historia y porque es local. Hizo un desgaste muy grande contra Paraguay, pero tiene futbolistas desequilibrantes que pueden cambiar el rumbo del partido en una jugada”, aseguró el rosarino. Y remató: “Creo que no hay favoritos en un Argentina-Brasil. Ellos hace más tiempo que vienen trabajando con un proyecto, con un mismo entrenador y con una base de jugadores que no se modifica. De todos modos, en esta Copa América todo está muy parejo”.

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