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Dolor y sangre en ruta

'La milla invisible', de David Coventry, novela la primera experiencia en el Tour de Francia de un equipo australiano y neozelandés

Portada del libro 'La milla invisible', de David Coventry.
Portada del libro 'La milla invisible', de David Coventry.

El Tour de Francia de 1928 comenzó y finalizó en París. Constó de 22 etapas. La más larga fue la Perpiñán-Marsella, de 363 kilómetros. Otras seis etapas cubrieron distancias superiores a los 300 kilómetros. Participaron 162 deportistas. La victoria final fue para el luxemburgués Nicolas Frantz, que completó la ronda en 192 horas, 48 minutos y 58 segundos. 50 minuto y siete segundos por delante del segundo clasificado.

Un año antes, en Australia y Nueva Zelanda, tres diarios comenzaron a recaudar fondos para poder enviar un equipo ciclista a la prueba francesa. De aquella colecta salieron los pasajes para Hubert Opperman, Harry Watson, Ernie Bainbridge y Percy Osborn. Sin apenas recursos y con una preparación muy inferior a la de los equipos europeos, tomaron la salida de una competición que los llevaría al límite de sus fuerzas. En La milla invisible (Seix Barral), el neozelandés David Coventry novela aquella experiencia.

Narra una aventura en la que, en ocasiones, los ciclistas tenían que pedir que alguien les remendara las ruedas en algún pueblo en mitad del trayecto. En la que una etapa se podía alargar y alargar, hasta que la noche cegaba la vista a las bicicletas. En la que se hacía un alto en el camino para beber un poco de vino -cada equipo francés portaba en sus bidones el caldo de su región, claro- o un coñac. En la que algunos deportistas paran para cambiar por unos instantes la soledad de la carretera por el interior de una iglesia. En la que las parejas de los héroes les enviaban postales perfumadas.

Coventry crea una historia en la que sube al lector sobre el sillín para acompañar a los ciclistas en un viaje al que acompañan el viento, el frío, la sangre... Repleta de detalles, con la Primera Guerra Mundial aún en el retrovisor, los adoquines de alfombra para las ruedas, París saludando el inicio del Tour y 5.476 kilómetros de dolor y superación por delante.

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