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Nadal y un golpe de efecto a la carrera histórica

El español triunfa en un momento crucial, cuando Djokovic estaba apretando y mientras Federer cede terreno: “Mi felicidad no depende de eso, si no de haber disfrutado de una carrera muy larga y exitosa”

Montaje de Nadal elevando sus 12 trofeos de Roland Garros. En vídeo, repaso a las victorias del tenista.

Baja París la persiana hasta el próximo año y el tenis sube otra. Duodécimo triunfo de Rafael Nadal, y al aficionado contempla un nuevo paisaje sin fronteras. Se competía estas dos semanas en el Bois de Boulogne por el cetro francés, pero no es ningún secreto: cada bocado que dan últimamente el español (18 majors), Roger Federer (20) y Novak Djokovic (15) trasciende al escenario de turno, porque ahora lo que está en juego es la historia pura y dura. Ser, sencillamente, el tenista más laureado de todos los tiempos. Tiene, pues, un significado mayúsculo este último mordisco de Nadal, puesto que Federer ya siente su aliento en el cogote y Nole ha pinchado cuando tenía una oportunidad de oro para asestar una estocada brutal.

“Este torneo era crucial para Nadal”, analiza para EL PAÍS Mats Wilander, en su día número uno y ganador de siete Grand Slams. “El haber ganado aquí le permite extender el sueño. Es un triunfo de alto valor estratégico, porque ahora él podrá competir en Londres o Nueva York creyendo que puede ganarlos”, continúa el sueco; “en el caso de Federer, si hay demasiado tiempo entre tu último éxito y el siguiente, por ejemplo dos años, empiezas a dejar de creer. Creo que Roger todavía cree, sobre todo en Wimbledon, pero el tiempo te hace ese recuerdo más y más débil. Y si hubiera ganado Novak, de repente podría haber conseguido varios consecutivos…”.

Conforme avanza el tiempo y los tres son cada vez más veteranos, el simbolismo de cada triunfo se multiplica por cinco. Ya no es solo que Nadal (33 años) pueda ganar en París, el suizo (38 en agosto) en su jardín de Londres o el de Belgrado (32) en el cemento. Cada laurel vale oro. Todos se han quitado las caretas. Nadal, condicionado por su cuerpo, ya interviene descaradamente a la carta, como lo lleva haciendo Federer desde que se alió con Stefan Edberg en 2014; y Djokovic, a priori el que mayor proyección física ofrecería, también ha empezado a pensar exclusivamente en los majors, sin exigirse ni forzar en los torneos de menor rango.

En las cinco últimas temporadas, por plantear un baremo, Nadal ha conquistado cuatro grandes: Roland Garros 2017, 2018 y 2019, y el US Open 2018; el legendario Federer tres: Open de Australia 2017 y 2018, y Wimbledon 2017; y Djokovic ha ido enganchándose a la carrera con ocho trofeos en dicho periodo, tres en menos de un año después de un extraño viaje al limbo: Australia 2015, 2016 y 2019, Roland Garros 2016, Wimbledon 2015 y 2018, y US Open 2015 y 2018.

“No quiero pensar ahora en que Rafa está a dos títulos de Roger. Vamos a dejarles disfrutar un poco, han sido dos meses duros en la campaña de tierra y ya veremos qué pasa”, exponía Carlos Moyà. “Mi felicidad no depende de eso, si no de haber disfrutado de una carrera muy larga y exitosa que me ha permitido vivir experiencias maravillosas. Ganar 12 veces aquí tiene un significado único”, prorrogaba Nadal. “No suelo pensar en eso, Si cuando termine mi carrera he sido capaz de ganar un par de Grand Slams más y estar más cerca de Roger, será increíble, y si no, también. Intentaré seguir disfrutando del tenis”, zanjaba.

Asesta Nadal un golpe de efecto a la carrera histórica por los grandes, cuando la situación así lo exigía. Tiene casi a tiro a Federer y rebaja el frenesí de Nole. El sueño del español no está lejos.

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