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Del chocolate a la pizza, así come Federer

Cerca de cumplir 38 años, el campeón de 20 grandes consume habitualmente dulces y otros alimentos de elevado contenido calórico: “Me gustan y no me siento nada mal por eso. Puedo hacerlo y jugar al tenis”

Federer devuelve la pelota durante el partido contra Otte.
Federer devuelve la pelota durante el partido contra Otte. REUTERS

Rumbo a los 38 años, Roger Federer sigue reinventándose y planteándose nuevos retos, ninguno mayor que el de regresar a París después de cuatro cursos de paréntesis e intentar reconquistar la tierra francesa.

Este miércoles, en su segundo desfile por la pista central de Roland Garros, el suizo correteaba por la Chatrier como si tuviera 20 años, cifra que esconde una rocambolesca y asombrosa curiosidad. Precisamente hace dos décadas, Federer disputó su primer Grand Slam, y lo hizo en el Bois de Boulogne. Era 1999, y entonces figuraba en el cuadro el noruego Christian Ruud. Pues bien, Federer hizo los deberes otra vez (6-4, 6-3 y 6-4 a Oscar Otte, en 1h 36m) y se enfrentará en la próxima ronda a Casper Rudd, un veinteañero que batió a Matteo Berretini y encara al genio con el orgulloso aliciente de portar el apellido de su padre.

Anécdota aparte, Federer volvió a exhibir un formidable nivel de juego y un físico envidiable. Progresa el de Basilea en París, fresco de piernas y cuerpo pese a que divise ya de cerca la cuarentena, y eso que el portal Business Insider ha publicado recientemente una recopilación gastronómica de los productos que consume el tenista –apoyada en informaciones publicadas por medios como la BBC o el diario The Guardian, así como las imágenes y vídeos que suele publicar en sus redes sociales– y se podría decir que Federer practica la antidieta. Esto es, gofres, mermeladas, chocolates, bombones, pastas, helados, alguna que otra golosina… y de vez en cuando, por qué no, una copita para festejar el éxito.

“Me gustan los dulces y no me siento mal por eso. Puedo hacerlo y jugar al tenis”, defiende el campeón de 20 grandes, el plusmarquista entre los plusmarquistas del circuito y que ante Ruud alcanzará una cifra redonda de partidos en los Grand Slams: 400. Por detrás figuran Novak Djokovic (307), Rafael Nadal (292) –de nuevo resolviendo con suficiencia, contra Yannik Maden (6-1, 6-2 y 6-4, en 2h 09m), y citándose con David Goffin en la siguiente parada–, Jimmy Connors (282) y Andre Agassi (277).

‘Raclettes’ y ‘fondues’

“Estoy muy feliz con mi condición física y siento que todavía puedo jugar a un gran nivel. Poder estar físicamente bien a mi edad es un verdadero privilegio”, decía Federer al llegar a París, hace unos días. En contra de lo que pueda pensarse, el suizo se cuida y mucho, pero no se priva de darse algunos caprichos alimenticios que en su caso no son una excepción. Disfruta con la pasta italiana –“llevo comiéndola casi día a día, desde que empecé en el tenis hace 20 años”– y entre sus platos preferidos constan las raclettes (queso fundido en una parrilla) y las fondues. Consume pizzas y a la que puede visita restaurantes indios o japoneses, y en plena acción ingiere alimentos de alto contenido calórico como las barritas energéticas de avellanas y los plátanos.

“Contrariamente a lo que yo había deducido, Roger no es un jugador muy disciplinado o muy metódico. Por lo visto, no cuida una barbaridad su alimentación ni sus rutinas de descanso”, escribía Toni Nadal en este periódico hace un par de años, justo cuando el suizo había conquistado su octavo trofeo en Wimbledon, su vigésimo Grand Slam.

En cualquier caso, el goloso Federer, profesional ejemplar, sigue al pie del cañón. Realista y soñador a la vez, dice que sus expectativas no son “demasiado altas”, pero siempre se guarda un as en la manga. Ayer ganó y se llevó un día más los aplausos de la central, rendida a sus pies. “Mi padre [ahora su entrenador] se retiró pronto, como a los 30, y Roger entonces tenía 18 ó 19 y creo que era el número uno de los júniors. Me dijo que ellos se entrenaron juntos una vez, pero nunca jugaron el uno contra el otro”, contaba el joven Ruud, “así que podré decir que fui el primer Rudd que jugó contra Roger…”.

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