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Sanción reducida de dos años para Samuel Sánchez por su positivo de agosto de 2017

La UCI considera que el positivo por hormona de crecimiento del campeón olímpico de Pekín 2008 fue involuntario, aunque mostró falta de diligencia

Samuel Sanchez
Samuel Sánchez, en la Vuelta al País Vasco en 2016. efe

"Estoy muy contento, muy contento", dice Samuel Sánchez, al que la Unión Ciclista Internacional (UCI), acaba de comunicar una sanción de dos años por un positivo por hormona de crecimiento. La alegría por una noticia que le permitirá “ir con la cabeza alta, sin sentimiento de culpa”, no es una ironía, es real. “La UCI”, explica el campeón olímpico de Pekín 2008, “me ha impuesto la sanción mínima, porque reconoce que no se trata de un caso de dopaje sino de un positivo involuntario. Tomé un complemento permitido pero contaminado con una sustancia prohibida. Mi trabajo, mi dinero y más de un año y medio de tarea de convencer a la UCI me ha costado, pero todo ha merecido la pena”.

Suspendido provisionalmente desde el 9 de agosto de 2017, fecha de un positivo por GHRP-2, hormona de crecimiento, a Samuel Sánchez le quedan menos de tres meses por cumplir de la sanción impuesta.

La sanción es la mitad del mínimo habitual, cuatro años, ya impuesto a otros corredores por la misma sustancia.En el listado de la UCI figuran cumpliendo sanción de cuatro años por GHRP-2 el español Igor Merino, los italianos Nicola Ruffoni, Stefan Pirazzi y Samuele Conti, la rusa Tatiana Antoshina y la colombiana María Luisa Calle. La razón del descuento es que los técnicos contratados por el ciclista asturiano, de 41 años, han demostrado que la sustancia prohibida se encontraba en un suplemento permitido, que estaba contaminado porque GHRP-2 no figuraba en la etiqueta. La UCI considera que aunque haya sido involuntariamente el ciclista es culpable de la sustancia hallada en su orina, lo que achaca a una falta de diligencia máxima, un cuidado que todo deportista profesional debe tener con lo que consume.

Otro elemento importante para entender por qué el campeón olímpico de Pekín se sentía aliviado con el comunicado de la UCI, aunque no tenga previsto volver al pelotón, es que la sanción no conlleva la habitual multa económica de un 70% de su sueldo anual. “Y esto es muy importante, porque que la UCI renuncie a tanto dinero subraya más aún que no me considera culpable de dopaje”, dice Samuel Sánchez, quien cuando dio positivo, en vísperas de correr su última Vuelta, corría en el BMC, uno de los mejores equipos del mundo.

“No volveré al pelotón, claro”, dice el corredor asturiano que hasta bromea con la posibilidad de organizar un duelo con Valverde, dos años más joven y aún en activo. “Seguiré con mi academia de ciclismo para chavales, a los que ya podré mirar de frente y decirles, no me dopé. Desde el primer día me puse a disposición de la UCI para colaborar en campañas contra el dopaje”.

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