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La Fórmula 1 en España está en el alero

El contrato con Montmeló finaliza este curso y se cuestiona el modelo de explotación

gp españa F1
Carlos Sainz, en Montmeló, durante los primeros libres del fin de semana. Getty Images

“Les dejé un restaurante de tres estrellas Michelin y lo han convertido en uno de comida rápida”. Esta frase salió de la boca de Bernie Ecclestone después de que Liberty Media se convirtiera en 2016 en accionista mayoritario de Formula One Management (FOM), la empresa que posee los derechos de explotación del Mundial de Fórmula 1.

Una de las primeras decisiones que tomó la cúpula de la compañía americana fue apartar al que había sido patrón del gran circo desde finales de los años setenta, dando pie a que el británico comenzara a despacharse a gusto con los propietarios, que en su tercera temporada tienen muchos más frentes abiertos de los que desearían. Probablemente, las tres mayores preocupaciones giran alrededor de la comercialización de los derechos de televisión, por un lado, de la pérdida de interés generalizada entre las generaciones de jóvenes, por otro, y de la escasez de nuevos patrocinadores, esta última consecuencia de las dos anteriores.

Ambas carpetas tienen un impacto directo en otras cuestiones no menores, como por ejemplo la renovación de los contratos con los distintos circuitos que configuran el calendario. El acuerdo con Montmeló expira este curso, y aunque las conversaciones entre Liberty y el Circuit ya hace tiempo que arrancaron, la coyuntura general hace que la continuidad del Gran Premio de España que este fin de semana se celebra en el trazado barcelonés esté más en el alero que nunca. Y no solo porque en la parrilla ya no esté Fernando Alonso.

La tasa que cobra Liberty simplemente por la celebración del evento asciende a 24 millones de euros, de los cuales se recuperan unos nueve en concepto de las entradas vendidas. El resto, unos 15 millones, se los repartieron los últimos años entre la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, por más que cada vez se hace más difícil de justificar que la caja pública destine tales cantidades a la celebración de una carrera.

Múltiples estudios estiman en unos 165 millones de euros la huella económica que la prueba deja en la zona, de modo que simplemente con el IVA ya se habría cubierto con creces ese canon de 24 millones. Por todo ello, los encargados de sentarse a negociar con Liberty consideran primordial replantear los parámetros del nuevo contrato con el objetivo de poder sacar tajada de partidas que con el modelo Ecclestone eran intocables.

“La base del contrato sobre el que trabajamos es el que se firmó en 1991, pero la F1 de entonces como producto y la que existe ahora no tienen nada que ver. Los derechos de televisión de entonces son los digitales de ahora, con plataformas como Instagram o Twitter, y es allí donde intentamos entendernos con Liberty”, explica a EL PAÍS Joan Fontseré, director del circuito. Otro ámbito que se busca reformular es el de la hospitalidad, un terreno que hasta ahora era prohibido. “No se puede defender un modelo cuando las exigencias y las realidades son completamente distintas. Estamos hablando de una empresa que viene del mundo del entretenimiento, de modo que son muy conscientes de que el escenario ha cambiado”, añade el ejecutivo, convencido de que promotores tradicionales, como Italia o Alemania, por nombrar a dos que también tienen opciones de saltar de calendario, van en esa misma línea.

Sobre el margen que hay para que la operación se concrete o no, desde los despachos de Montmeló se asegura que no hay ninguna prisa, siempre que el asunto se desencalle antes de septiembre, cuando se dará a conocer la versión en borrador del calendario de 2020. De los cinco contratos que expiran este año (Barcelona, Alemania, Italia, México y Gran Bretaña hay dos (presumiblemente Italia y Gran Bretaña) que ya han llegado a un acuerdo de continuidad. Holanda tiene apalabrado su regreso siempre que se terminen las obras en Zandvoort, y Chasey Carey, CEO de FOM, sugería este jueves que Barcelona, Alemania y México, se jugarán la última fecha disponible. “Aún no tenemos un número cerrado, pero trabajamos sobre una base de 21 fechas, las mismas que este 2019”, comentaba Carey. “Nosotros no nos planteamos no estar en ese calendario”, afirma Fontseré.

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