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Los ‘reds’, a por la remontada con atacantes suplentes

Jürgen Klopp, sin el concurso de Firmino y Salah, escogerá entre el medio Wijnaldum y los delanteros Sturridge, Shaqiri u Origi, reservas por definición

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Gomez, Wijnaldum, Matip detrás, Mané, el fisio Kornmayer y Origi. Reuters

Apesadumbrado porque lo que hay en juego no es poco, Jürgen Klopp, técnico del Liverpool, fue directo: “Salah no podrá jugar”. Así se explica en el protocolo médico inglés, que dicta que un jugador con un fuerte golpe en la cabeza —se lo dio el portero del Newcastle el pasado sábado— debe pasar seis días de inactividad. Losa para el Liverpool, que tampoco contará con el lesionado Firmino, que ya fue baja en el equipo titular en la ida. El entrenador alemán deberá ingeniárselas para suplir a dos de sus máximos goleadores. Solo Mané, con 24 tantos en todas las competiciones, aguanta el pulso del brasileño Firmino (16) y del egipcio Salah (26), que suman el 44% de los tantos de los de Anfield en la Liga de Campeones. Klopp deberá recurrir a atacantes que apenas han tenido incidencia a lo largo del curso.

Divock Origi. Belga, 24 años. 475 minutos en lo que va de temporada. Cuatro goles y dos asistencias. En el primer partido europeo del curso, Origi tuvo claro su sitio, pues mientras el Liverpool se batía con el PSG, él era citado con el Sub-23 para medirse con el Swansea Reservas. Pero cuando tuvo su oportunidad, seis minutos frente al Everton en la jornada 14 de la Premier, marcó un tanto. Insuficiente para tener la confianza de Klopp, que solo le ha dado un partido entero (Watford). Pero el ostracismo no ha podido con el ariete. “De niño veía la disciplina de mi padre [Mike, exinternacional con Kenia] y entendí que cuando le das todo al juego, el juego te devolverá algo”, explica. Quizá lo hizo en el último duelo ante el Newcastle, cuando firmó el triunfo de los reds para mantener la pugna con el City por la Premier. “Es brillante, como un cuento de hadas. Se puede decir lo que se quiera sobre mí, que no hago jugar a Divock lo suficiente. Y luego pasa esto; es genial”, le animó Klopp.

Georginio Wijnaldum. Holandés, 28 años. 3.445 minutos. Tres goles y una asistencia. En cada equipo hay un jugador crucial obviado por casi todos, alguien que trabaja para los demás que apenas genera portadas ni piropos. Pero sí tiene el cariño de sus compañeros y afición porque entienden que sin él no habría gloria. Así ve Klopp a Wijnaldum, porque solo cinco futbolistas acumulan más minutos (Allison, Van Dijk, Salah, Mané y Robertson). Aunque existió desconfianza por el fichaje de un jugador que no sostuvo al Newcastle en su último descenso, Klopp veía algo más: “Puede jugar en varias posiciones y tiene un buen entendimiento táctico”. Dicho y hecho porque ha participado en todas las posiciones del centro del campo, también en la delantera como hizo ante el Barça. Pero el holandés es mediocentro y fracasó de falso nueve en el Camp Nou, sin un disparo a portería que celebrar.

Xherdan Shaqiri. Suizo, 27 años. 1.299 minutos. Seis goles y tres asistencias. Aunque tuvo su momento de gloria hace unos meses al marcarle dos goles al United para resolver el encuentro (3-1), Shaqiri tiene claro que su sitio está en el banquillo. “Es un gran futbolista que aparece en los momentos decisivos”, le elogia Klopp. “Solo puedo dar las gracias. Estoy tratando de dar lo mejor de mí, pero necesito seguir mejorando. Me estoy divirtiendo mucho en el Liverpool”, responde Shaqiri, líder de Suiza. Ocurre, sin embargo, que desde que empezó febrero, apenas ha jugado 90 minutos repartidos en cuatro encuentros y tampoco ha participado un solo instante en Europa desde que comenzaran los octavos. A Shaqiri le gusta que le apoden XS, que hace referencia a su talla —mide 1,69 metros— y a sus iniciales. Si juega ante el Barça, sin embargo, deberá convertirse en una XXL para superar el reto.

Daniel Sturridge. Inglés, 29 años. 728 minutos. Cuatro goles y dos asistencias. Lastrado por las múltiples lesiones musculares que ha padecido, además de en rodillas, tobillos, tendón de la corva…, a Sturridge no le ha sido fácil asentarse en la élite, por más que sí cuente para los seleccionadores ingleses. “Tiene que aprender a distinguir entre lo que es dolor grave y simplemente dolor”, expuso Klopp a los dos meses de su llegada al Liverpool. Luego lo cedió al West Bromwich Albion y en este curso, aunque no ha tenido que pasar por la enfermería, apenas le ha dado oportunidades, hasta el punto de que solo ha sido cinco veces titular en la Premier. Ostracismo que se nota en su currículo, pues su último gol fue al Chelsea el 29 de septiembre. Pero cuando el West Ham ofreció 23 millones por él, Klopp fue contundente: “No voy a renunciar a él”.

Quizá lo necesite en el himalayesco partido que tiene por delante contra el Barça.

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