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Carla Suárez: “Intento jugar con mala leche, pero es difícil que salga”

La canaria, que ve cerca su retirada para ser madre, cae en la segunda ronda: 6-4 y 7-6 ante Kuzmova

Carla Suárez, durante el partido contra Kužmová.
Carla Suárez, durante el partido contra Kužmová. EFE

No está siendo la temporada de Carla Suárez (Las Palmas de Gran Canaria, 30 años). Ni el Mutua Madrid Open, uno de sus torneos favoritos del circuito y donde siente la motivación de jugar ante su gente, ha servido en esta ocasión para levantar el vuelo en un inicio de campaña que no está siendo lo que esperaba la número 27 del ranking. Ayer, la canaria cayó en la segunda ronda ante la eslovaca Viktoria Kuzmova (6-4 y 7-6, en 1h 37m) y se despidió de un cuadro femenino en el que ya solo queda una española, Sara Sorribes, que hoy (hacia las 14.00, Teledeporte y Movistar+D) se enfrenta a la japonesa Naomi Osaka, número uno del mundo.

Estos días, la canaria reflexionaba sobre su mal inicio de campaña y sus planes tras una retirada que cada vez contempla más cercana. “Cuando empiezas tu carrera siempre aspiras a lo máximo, a llegar a los últimos días, a las finales de los torneos. Creo que no soy una jugadora de cuartos, o no me gustaría serlo”, comentaba sobre el que ha sido su techo en grandes torneos hasta ahora. “Yo no me conformo. Pero sí que es verdad que estoy más cerca del final de mi carrera que del principio, y me gustaría tener alguna alegría mayor”, reconocía la pupila de Marc Casabó y Óscar Serrano, sus entrenadores desde que, hace dos años, rompiera su relación con Xavier Budó, su preparador de toda la vida.

A pesar de que su juego es reconocido como uno de los más estéticos del circuito, hasta ahora su vitrina particular solo alberga dos títulos (Open de Portugal 2014 y Doha 2016). “Si pudiera cambiar alguna de las veces que me han dicho ‘qué bonito revés tienes’ por un título... Al final estamos aquí para eso, para intentar ganar el mayor número de títulos posibles”, lamentaba. Una ausencia de entorchados que, en cierta medida, Carla explica a partir de una mentalidad que no ha terminado de ser todo lo sólida que hubiera necesitado: “Si yo hubiera sido una jugadora con más carácter probablemente habría ganado más partidos y más títulos”.

“Yo intento jugar con mala leche, pero es que fuera tampoco la tengo y es muy difícil que después me salga dentro de la pista. Al final soy así, me educaron así. Tengo unos valores que no son competitivos, ni son de maldad”, profundizaba la tenista sobre la que considera su “asignatura pendiente”. Una faceta en la que sigue trabajando: “No consigo meterme en el papel o hacer ese pequeño teatro que necesitaría hacer para conseguirlo. Pero bueno, aún estoy a tiempo, sé que es algo que tengo porque en algunos partidos me sale, pero es cierto que me cuesta sacarlo en cada encuentro”.

Las buenas sensaciones transmitidas hace dos semanas en Bélgica, cuando consiguió los tres puntos que sirvieron para que España ascendiera a la máxima categoría de la Copa Federación, no ha podido ser confirmadas en Madrid, un escenario al que llegaba con ganas de resarcirse y realizar una gran actuación: “Llevo un año malo, de los peores desde hace tiempo. Los resultados no están acompañando, no están siendo lo buenos que a mí me gustaría”.

Planes de futuro, pero no necesariamente tenis

Suárez no puede evitar pensar en un futuro no muy lejano fuera de las canchas de tenis. “No sé si voy a jugar medio año más, un año más, dos años más… Depende un poco de si sigo disfrutando, si es así no lo voy a cortar de raíz”, comentaba antes de hablar sobre sus planes para el día de mañana: “Tengo el deseo de ser madre y lo que sí que tengo claro es que una vez que sea madre no volveré al circuito. No quiero ser madre con una edad elevada y eso hace que vea el final de mi carrera más cercano”.

Después de más de tres lustros viajando de lado a lado del mundo con una raqueta en la mano, la canaria reconoce que le gustaría experimentar en otros ámbitos. “La vida es suficientemente larga o corta, según como lo mires, para no quedarte solo en el mundo del tenis. Quiero intentar hacer otras cosas, algunas tengo en mente relacionadas con el deporte y otras no, porque no todo termina con el deporte”. Eso sí, asegura que nunca podrá cerrar del todo la puerta del tenis: “Sé que si alguien me pide ayuda, tengo suficiente experiencia para aportar. Aunque no me gustaría viajar tantas semanas”.

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