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Mariano pierde el tren del Madrid

El delantero está en la rampa de salida del club ocho meses después de retornar envuelto en una atmósfera de fichaje estrella

Mariano, durante el partido ante el Rayo.
Mariano, durante el partido ante el Rayo. GTRES

A solo tres días del cierre de la ventana de fichajes del pasado verano los planes futbolísticos de Mariano Díaz dieron un giro inesperado. El delantero ultimaba su incorporación al Sevilla tras un exitoso curso en las filas del Olympique de Lyon, cuando el Real Madrid se cruzó en su camino. Los dirigentes blancos tomaron la decisión de ejecutar su opción preferencial para traer al jugador de vuelta a Chamartín un año después de su venta a cambio de unos 22 millones de euros. La operación era considerada como una ganga en las oficinas del Madrid. Ocho meses después, el punta vuelve a verse en la rampa de salida del club tras pasarse la temporada entre el banquillo, la grada y la enfermería.

El pasado domingo, en Vallecas, la lesión de Karim Benzema le abrió las puertas del once titular. Mariano no jugaba un partido de inicio desde el 6 de diciembre, en la vuelta de la primera ronda copera ante el Melilla. Ante el Rayo disputó 82 minutos y se marchó de vacío. En todo el curso registra 511 minutos y la ínfima cifra de dos goles, un número que superan once integrantes de la plantilla y en la que se sitúan jugadores de corte defensivo como Varane o Marcos Llorente.

El chico se mantiene a la espera respecto a su futuro. Su entorno transmite un mensaje de cierto de temor ante la firme sospecha de que no continuará en Chamartín. Fuentes del club confirman que se tanteará la llegada de un nuevo delantero que complemente a Benzema, y también que se examinará al cedido Raúl de Tomás, que suma 14 tantos en el Rayo Vallecano.

La situación es delicada para Mariano. Desde su círculo se resignan a reconocer que ha sido un año "jodido" e "inesperado". El punta, con contrato hasta 2023 y un salario superior a los cuatro millones, llegó a Madrid con el objetivo de pelearle la titularidad a Benzema. En ningún caso se planteaba que su vuelta al club blanco fuera tan residual y tan breve. Su intención era asentarse en Chamartín y alcanzar la selección española.

El chico apunta a las lesiones como la causa principal de su infortunio. Desde su llegada al Madrid ha sufrido cuatro percances musculares que le han mantenido de baja por un tiempo aproximado de tres meses. Solo con Julen Lopetegui, quien le llamó personalmente horas antes de su fichaje para transmitirle su confianza, alcanzó cierta continuidad. Mariano disputó 255 minutos bajo las órdenes del vasco. Con Santiago Solari se esfumó: 144 minutos en cinco meses. Hasta el domingo, Zidane tampoco le había dado mucha cuerda, apenas 31 minutos. De toda la plantilla, solo Vallejo y Brahim han jugado menos que él esta temporada.

La atmósfera de fichaje estrella que le envolvió a su vuelta se esfumó a una velocidad vertiginosa. La escasez de refuerzos de primer orden para remplazar a Cristiano Ronaldo convirtieron a Mariano en la contratación más mediática del Madrid. Al chico le avalaban 21 goles en Francia y la condición de nueve de área, la figura más reclamada en Chamartín en los últimos años. Las expectativas se situaron varios puntos por encima del caché y el rendimiento real del jugador. También de su rol en la plantilla.

Mariano, durante el partido ante el Rayo.
Mariano, durante el partido ante el Rayo. Getty

Mariano nunca fue una prioridad ni para el club ni para Julen Lopetegui, que había solicitado el fichaje de Rodrigo Moreno para la delantera. El Madrid, que preguntó por su vuelta en junio y la descartó por el precio que reclamaba el Lyon (entre 50 y 60 millones), se encontró con la oportunidad sin esperarlo y el técnico se limitó a aceptar de buen grado su llegada ante el inmovilismo de los dirigentes en el mercado. La masa social, alicaída tras la venta de Cristiano y la ausencia de un sustituto para su jugador referencia, ensalzó a la categoría de astro a un jugador que llegaba para ejercer como suplente de Karim Benzema.

Mariano, un tipo poco asustadizo, no se arrugó ante la euforia desmedida. Asumió el reto y se presentó con el siete, el dorsal con mayor historia del club, propiedad de leyendas como Amancio, Juanito, Raúl, Butragueño o el propio Cristiano. Horas después agigantó aún más las expectativas con un golazo de bandera en su estreno ante la Roma.

A partir de ahí, Mariano, un secundario al que las circunstancias del pasado verano le encumbraron a la categoría de fichaje estrella, se fue apagando. El Madrid y Zidane ya le enseñan la puerta por segunda vez en tres años.

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