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El incombustible Iñaki Williams

El delantero, goleador del Athletic, es el jugador de campo que más partidos juega seguidos desde Larrañaga en 1992

real madrid athletic
Iñaki Williams celebra un gol al Rayo Vallecano. EFE

Porteros aparte, ningún jugador de LaLiga ha enlazado tantos partidos seguidos como Iñaki Williams desde los 202 que acumuló Juan Antonio Larrañaga con la Real Sociedad entre 1986 y 1992. El delantero del Athletic sumará hoy su encuentro 114 consecutivo contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu (16.15, beIN LaLiga). Ni una sanción, ni una lesión le han apartado del terreno de juego desde el 20 de abril de 2016, cuando salió a San Mamés en el minuto 59 para sustituir a Muniain en un partido frente al Atlético de Madrid. En la historia del Athletic, sólo Carmelo Cedrún ha conseguido enlazar más partidos seguidos, 132.

Williams (Bilbao, 1994), que marcó la temporada pasada en el Bernabéu para adelantar al Athletic en un partido que acabó 1-1, ha mejorado en las últimas semanas su relación con el gol. Lleva 12 en LaLiga, cinco de ellos en los últimos cinco partidos. Sólo dejó de marcar en Getafe, donde el Athletic perdió. En los otros cuatro se llevó la victoria.

El delantero del Athletic ha sido imprescindible para Ernesto Valverde, que le hizo debutar, y también para Ziganda, Berizzo y Garitano, que le ve más como delantero centro que como extremo. “Muchas veces me han preguntado si debe jugar en banda o de delantero y contestaba que en cualquiera de los dos sitios, pero que a mí me gusta más de delantero”, apunta el técnico. “Tiene el frente de ataque más abierto y la línea de banda limita a un jugador técnicamente bueno porque no tiene dos sitios para salir. Cuando juegas en banda estás más encerrado, yo le veo mucho más de delantero y le veo más cómodo en todo el frente del ataque”. En eso coincide con Williams: “Me siento más cómodo como delantero, aunque los palos llegarán cuando no haga goles y se volverá a abrir el debate otra vez”, dice.

Pese a su posición de riesgo frente a los defensas, Williams apenas ha tenido lesiones en sus seis temporadas en el Athletic. Sufrió una rotura muscular en julio de 2015 durante un amistoso de pretemporada en Boise (Estados Unidos) y un esguince de tobillo en febrero de 2016, tras una entrada de su actual compañero de equipo Yuri Berchiche, en un derbi frente a la Real. Después, ya no ha tenido que ausentarse más.

Su explosividad —es el jugador con más punta de velocidad de LaLiga (35,71 km/h)—, no le pasa factura. Tampoco tiene tendencia a enredarse en el terreno de juego, ni con los rivales ni con los árbitros: tres amarillas en 32 partidos. Le vale para no cumplir partidos de sanción y para pedir pequeños favores. El pasado domingo le pidió al árbitro que anotara como suyo el primer gol del Athletic, que rebotó en un defensa: “Sí, he hablado con el árbitro y me lo ha apuntado. Como soy un tío muy leal y siempre me porto bien en el campo, eso ayuda también”, dijo.

Administrar fuerzas

Después de una larga sequía de dos años en San Mamés, y tras romper el maleficio frente al Sevilla con un doblete, ahora su obsesión es conseguir un triplete. Ante el Rayo pudo hacerlo, pero se ofuscó tras una carrera de 60 metros y prefirió chutar antes que cedérsela a Raúl García: “He ido con mucha ansia. Quería hacer el primer hat trick de mi carrera y me he cegado con la portería. Le he pedido perdón y Rulo me ha entendido. Sabe que muchas veces se la intento dar y de haberle visto se la habría dado”, explicó.

Williams será el peligro para la defensa del Real Madrid, ante la que intentará aprovechar los espacios. “Ahora estoy en una dinámica muy buena. Sigo trabajando para el gol y si meto y puedo ayudar al equipo a sacar los tres puntos, bienvenido sea”. Además, en los últimos meses trata de administrar sus fuerzas para llegar más fresco a los últimos minutos. “La experiencia hace que vayas regulando. Es mejor no ir a por balones imposibles a los que no llegas y guardarte esa gasolina para los minutos finales y más con las características que tengo. Es mejor aprovechar la velocidad cuando el rival está cansado. Garitano me dice que me guarde, que no me exprima del todo para aprovechar mi velocidad al final”.

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