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La rabieta de Coutinho sorprende al Barcelona

A pesar del apoyo de los distintos estamentos del club, el brasileño retó de manera inesperada al Camp Nou

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Coutinho se tapa los oídos ante la afición del Barcelona. AFP

Phillippe Coutinho (Río de Janeiro, 26 años) no es insensible, como parecía hasta ahora por su imagen de persona apocada y jugador sumiso, resignado a su suerte, desde su llegada al Barça en enero de 2018. Había la sensación de que le abrumaba ser el fichaje más caro de la historia azulgrana: 160 millones (120 +40 de variables) pagó al Liverpool. Hasta que le marcó un golazo al Manchester United. No fue el decisivo, sino el tercero del partido y también de su cuenta en la actual Champions, y sin embargo se reivindicó con rabia ante la grada del Camp Nou. Ante el festejo, el brasileño se apartó de la piña, pidió campo, se plantó, cerró los ojos y se tapó los oídos como si no quisiera escuchar los aplausos de la misma hinchada que le había disculpado, soportado y solo en alguna jornada reprendido, como pasó en el partido contra el Rayo.

La hinchada asistía preocupada al deambular de Coutinho. El jugador no acaba de encontrar su sitio en el equipo y en el campo, más que nada porque no es un extremo ni un interior, tampoco el sustituto de Iniesta. Una jugada muy suya, de fuera para adentro en el margen izquierdo del campo que acababa con un tiro de rosca, y los goles —ahora suma 11 y 5 asistencias en 47 partidos— le sostuvieron durante un tiempo como titular de Valverde.

Coutinho estuvo relativamente tranquilo hasta que irrumpió Dembélé. Las lesiones del delantero francés han sido tan decisivas para que el brasileño jugara como la paciencia del entrenador del Barça. El técnico ha defendido públicamente a Coutinho —“esperamos mucho de Philippe”—, la directiva ha expresado su intención de mantenerle en el club cada vez que la prensa ha planteado un posible traspaso —, sus compañeros le aplauden diariamente y la impaciente afición azulgrana se ha mantenido más prudente que nunca en el Camp Nou.

No había aparentemente ningún motivo que augurara la reacción desafiante de Coutinho. Únicamente ha habido un detalle que se consideró consecuente con la situación cuando Jon Aspiazu, ayudante de Valverde, aseguró antes del partido Levante-Barça de la Copa del Rey: “Es verdad que Coutinho no está en estos momentos al nivel de la temporada pasada y que Dembélé le ha pasado un poquito por encima”.

La aportación del brasileño no mejoró mucho desde la advertencia en enero de Aspiazu y su titularidad estaba en duda para el martes contra el Manchester United después de la recuperación de Dembélé. Valverde dejó al francés en el banquillo y mantuvo a Coutinho. El brasileño, habitualmente sustituido en cada partido, cuajó una muy buena actuación, protagonista en dos de las tres jugadas de gol, autor del 3-0 que desencadenó su enfado ante la sorpresa del Camp Nou. Habitualmente silencioso, inexpresivo e inocuo, nadie sospechaba de su capacidad para enfadarse, y menos sin aparente motivo, circunstancia que le convierte ya en el foco del próximo partido del Barça.{Entradilla}

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