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Neres ataca el vacío que deja Chiellini

El mediapunta brasileño de 22 años, convertido en el jugador más determinante del Ajax en esta Champions, aprovecha la incertidumbre que genera la baja del capitán de la Juventus

Neres marca un gol en fuera de juego en Amsterdam. Ampliar foto
Neres marca un gol en fuera de juego en Amsterdam. AP

El búnker de la Continassa abrió sus compuertas durante 15 minutos y ante las cámaras y los ojos de los periodistas se reveló una mala noticia para la Juventus: Giorgio Chiellini no se encontraba entre sus compañeros para completar el último entrenamiento antes de recibir al Ajax en Turín.

“Chiellini entra en la convocatoria”, confirmó Massimiliano Allegri, horas después, “pero solo para sentarse a la mesa de los dirigentes”.

La baja del central italiano más rotundo del momento enciende las alarmas en el entorno juventino. A la ausencia de Chiellini en el partido de ida, que no jugó por problemas musculares que no logra superar, atribuye la prensa buena parte del gol del Ajax. Ese metro que liberó Daniele Rugani —dicen— no lo habría descuidado Bonucci, obligado a desplazarse a la izquierda para relevar a Chiellini. Y por ese metro se coló el derechazo del zurdo David Neres. La penúltima bomba oculta en el arsenal del Ajax.

Avezado jugador de truco antes que de Play Station, ligón confeso e innovador en el empleo desaforado de tintes de pelo, este mediapunta de 22 años recién cumplidos amenaza con arrebatar a Vinicius el cartel de brasileño revelación en 2019.

Provocó una oleada de críticas cuando Marc Overmars, director deportivo ajacied, lo fichó por 12 millones de euros en 2017, convirtiéndole en el segundo futbolista más caro de la historia del Ajax. Pero su adaptación no se completó hasta hace un mes. Exactamente después de que amenazara con fichar por el Guangzhou —ofrecieron 40 millones por él— si no le daban más minutos. Overmars se negó y el muchacho se resignó: “Mi futuro está en manos de Dios”.

Providencial o no, Eric Ten Hag, su entrenador, decidió jugar sin nueve para recibir al Madrid en Ámsterdam el 13 de febrero. Situar a dos extremos y un mediapunta en el frente del ataque fue una de las claves del regreso a la titularidad de Neres tras dos meses en el banquillo. La medida disparó las posibilidades ofensivas del Ajax y permitió al brasileño manifestarse como un jugador integral, dinámico, ingenioso como driblador y astuto para buscar la complicidad de sus compañeros: Ziyech, De Jong, Van de Beek o Tadic lo encontraron a la primera. En el régimen cooperativista del equipo holandés fue como echar gasolina al motor. Si la presencia de un jugador asociativo es de por sí desequilibrante, cuando se juntan tres o cuatro multiplican el nivel competitivo exponencialmente. Sus goles al Madrid y a la Juventus, dos sutilezas de su pie derecho, hablan del uso impredecible de los dos perfiles.

“No me lo creo”, dijo David Neres en el Bernabéu, casi nostálgico, con los ojos entrecerrados como por un sopor invencible, momentos después de eliminar al Madrid. Parecía perplejo, o dormido. Parecía de todo menos un goleador peligroso. Un mes más tarde, la Juventus lamenta no tener a Chiellini para frenarle.

 

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