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Barcelona-Cuenca, final de la Copa del Rey: un novato contra un gigante

Los azulgrana mantienen a raya al Logroño La Rioja y buscarán su sexto título seguido, mientras los conquenses jugarán su primera final tras imponerse al Granollers

copa del rey de balonmano 2019
El central del Liberbank Cuenca, Natan Suárez (i), en la semifinal contra el Granollers. EFE

Al Barcelona le espera este domingo (19.00) un novato en la final, en la que aspirará a su sexta Copa del Rey de balonmano consecutiva. El Liberbank Cuenca jugará por primera vez en su historia por un campeonato después de derrotar en semifinales al Granollers (26-22) y en cuartos al Bidasoa. Los conquenses han encontrado en Alicante el punto justo de cocción para levantar la voz en un torneo de tres días. Ahora les espera un Himalaya sin oxígeno, el Barça, que resolvió con la autoridad suficiente su choque contra el Logroño La Rioja (28-23).


Barça Lassa, 28 – Balonmano Logroño La Rioja, 23. El Barcelona mantiene a raya a los riojanos

“Sí se puede”, cantaba la afición del Cuenca al principio de la segunda semifinal. No se sabe si animando al Logroño o empezando los cánticos ya de la final. Los riojanos no pudieron. La Copa no fue lo mismo que la Liga. Lo dejó claro el Barcelona muy rápido. Hace dos semanas, el Balonmano Logroño La Rioja le arrancó el primer punto de toda la temporada a los azulgrana. Y gracias, para los de Xavi Pascual, que llegaron a ir cinco abajo bien entrada la segunda parte. Venían, eso sí, de la resaca de su novena Liga. En Alicante, la historia fue otra, como todo el mundo preveía: 28-23 y otra final.

Barcelona, 28 - Logroño La Rioja, 23

Barcelona Lassa: Moller; Fábregas (2), Palmarsson (3), Nemenja Ilic (1), Mem (3), N'Guessan (2) y Víctor Tomás (5) -siete inicial- Entrerríos (2), Sorhaindo, Ariño (2), Aleix Gómez (5, 4p), Syprzak, Petrus, Dolenec y Duarte (3).

BM. Logroño La Rioja: Sergey Hernández; Vanja Ilic (2), Sánchez-Migallón (1), Kusan (2), Javier Muñoz (4, 1p), Fekete y Kukic (3) -siete inicial- Balenciaga, Del Arco (1), Garciandía (2), Scott (6), Moreira (2) y Cadarso (1).

Marcador cada cinco minutos: 2-2, 5-2, 8-3, 10-5, 13-8, 17-10 -descanso- 19-13, 21-15, 23-18, 25-20, 25-22 y 28-24.

Árbitros: José Manuel Iniesta y Goyo Muro San José (Valencia y Madrid).

 

Diez minutos de aterrizaje se tomaron los campeones de todo. A partir de ahí, pegaron un acelerón (9-3 en el minuto 17) para tomar una ventaja siempre superior a los cinco goles antes del intermedio, el colchón suficiente para administrar el duelo a su antojo. Fue un Barça coral en esta primera parte, que nacía desde la portería, esta vez ocupada por el danés Kevin Moller en lugar de Pérez de Vargas. Miguel Ángel Velasco pidió un tiempo muerto en el minuto 15 para tratar de contener daños, cosa que no consiguió. Al descanso ya caían 17-10. Un minuto antes, los árbitros habían expulsado con una tarjeta roja al azulgrana Thiagus Petrus por sacar el codo.

 

Se animaron los riojanos a la vuelta de los vestuarios. Dos tantos seguidos en un minuto de Ilic y Moreira relanzaron al equipo, que siguió escalando y llegó a tener posesión para colocarse a tres después de que Sergey Hernández (nombrado mejor jugador del partido) le detuviera un 7 metros a Aleix Gómez. Pero la cosa no pasó a mayores. El Barcelona mantuvo a raya a su rival en lo que quedó de semifinal.


Liberbank Cuenca, 26 – Fraikin Granollers, 22. El Cuenca gana la final del resto del mundo

Liberbank Cuenca, 26 - Fraikin Granollers, 22

Liberbank Cuenca: Maciel; Natan Suárez (3), Montoro (4), Mendoza (1), Ponciano (1), Doldán (2) y Sergio López (5) -equipo inicial- Ramírez (ps), Dutra (4), Baronetto (3), Hugo López (1), Moscariello (1), Nolasco (-), Óscar Río (1p) y Taravilla (-)

Fraikin Granollers: Guardia; Gassama (6), Oswaldo (-), Valera (1), Antonio García (5), Adrià Martínez (1) y Figueras (4, 1p) -equipo inicial- Almeida (ps), Marc García (-), Ferrer (-), Víctor Sáez (3), Rakocija (-), Tarrafeta (-), Popovic (-), Sergi Franco (-) y Alex Márquez (2)

Marcador cada cinco minutos: 2-3, 4-3, 9-4, 11-6, 15-8 y 17-10 (Descanso) 19-11, 21-13, 22-17, 24-19, 24-21 y 26-22 (Final)

Árbitros: García Mosquera y Rodríguez Rodríguez.

La final por el título se juega este domingo, pero la otra final, la del resto del mundo (todos menos el Barcelona), se disputaba el sábado a la hora del té. Y había premio extra: la clasificación para Europa. El Gordo lo cantó el Cuenca, cuya hinchada, la más numerosa en Alicante, terminó entonando el “campeones, campeones”. Agarrados a los guantes de Maciel, clave en cuartos y MVP de la semifinal, y a la tormenta goleadora de Sergio López en la primera parte, los de Lidio Jiménez arrollaron primero y aguantaron después al Granollers. Disputarán la primera final de su historia y el destino les ha preparado una misión única: derrotar al Barcelona.

 

Demarró pronto el Cuenca, que marcó el signo del partido gracias a un parcial de 6-1 mediado el primer acto. De un 2-3 se pasó al 8-4 en el minuto 14. Y, a partir de ahí, la crecida conquense no tuvo fin hasta el descanso (17-10). A la cabeza, el extremo zurdo Sergio López, que taladró la portería vallesana en cinco ocasiones hasta el intermedio (seis en todo el encuentro). Durante un buen tramo, cada pérdida o tiro errado recibían el castigo de una contra. Una defensa de hierro, las intervenciones de Maciel y las salidas rápidas desangraron al Granollers que, salvo la producción desde el ala derecha de Gassama (siete tantos, cinco al descanso), no encontró respuestas. Ninguno representó mejor el atasco como Adrià Figueras, que no se estrenó hasta el minuto 24, en un balón que rebañó en los 6 metros. En el otro lado, al conjunto de Lidio Jiménez no le hizo una falta una exhibición de su martillo exterior, Leonardo Dutra (cuatro tantos), para marcar diferencias.

 

Le llegó, no obstante, su momento el Granollers. Más por el parón del Cuenca (nueve goles en la segunda parte) que por mejoría propia. Pero logró acercarse a tres y posesión (24-21 en el minuto 55). La tuvo Oswaldo en un lanzamiento a bocajarro y la sacó el argentino Maciel, coronado en esta Copa. Dos dianas posteriores de Ángel Montoro, el lateral derecho que bien podría oficiar de pívot con sus 2,13m, y otra pérdida catalana, zanjaron la primera semifinal.

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