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El Barça gana una Liga en la que el resto juega a ser segundo

Sus rivales en la Asobal se resignan al dominio absoluto del equipo azulgrana, vencedor de su noveno título seguido a falta de siete jornadas, récord de la competición

Los jugadores del Barça celebran el título de liga.
Los jugadores del Barça celebran el título de liga.

Rubén Garabaya decidió en 2007 fichar por el Barcelona. Quería títulos grandes. Había ganado varios con Ademar León y Valladolid, y un Mundial con la selección, pero aspiraba a uno de caza mayor con un club. Renunció, incluso, a ofertas superiores para ir al Palau. El paso parecía seguro. Solo parecía. En 2010 se marchó sin una Liga que llevarse a la boca, y con apenas una Copa Asobal y dos del Rey en la maleta. Nada que ya no tuviera antes. "Fueron tres años duros para mí, muy frustrantes", reconoce el expivote de la inconfundible coleta. Eran los tiempos del extinto Ciudad Real, el millonario proyecto del empresario Domingo Díaz de Mera que sometió como nadie a los azulgrana con cuatro campeonatos nacionales seguidos y tres Champions.

De aquello ha pasado apenas una década pero, con los ojos del balonmano actual, parece toda una vida. Desde entonces, nueve Ligas consecutivas del Barça, la última conquistada este viernes tras derrotar al Guadalajara (40-24). La crisis económica en España estrujó a todos sus rivales, también al Ciudad Real, y convirtió el torneo doméstico en un monólogo sin fin. Descontado el título culé (este año ha llegado a falta de siete jornadas, récord de la competición), la única aspiración que les deja la dictadura azulgrana al resto de equipos es clasificarse para Europa y ser segundos, una carrera que ahora encabeza el Balonmano Logroño La Rioja (con un partido más), por delante del Bidasoa, Granollers y ABANCA Ademar León. “El título de subcampeón es el que queremos, ni nos planteamos la Liga”, reconoce con tanta naturalidad como crudeza Rafa Guijosa, el entrenador del León.

A veces, algunas derrotas se destacan como una gesta. Le ocurrió al Bidasoa, un histórico con una Copa de Europa y dos Ligas en su sala de trofeos que ha regresado de los infiernos tras pasar ocho de los últimos 12 cursos en la segunda categoría. Hace un mes, cayó ante el Barcelona (17-21), pero lo dejó en la menor anotación desde 2010. “Para nosotros fue un éxito”, celebra su presidente Gurutz Aginagalde, hermano del internacional Julen y exportero del Logroño, donde los culés le dieron una y otra vez con la puerta en las narices. “Ocho veces fui subcampeón ante ellos. Es duro. Hubo alguna Copa que llegamos a dominar por cinco goles, pero al final nada”, lamenta.

“Si te relajas, te puedes llevar una paliza histórica del Barça. El temor es que igual salimos en el Telediario por eso”, comenta Rafa Guijosa, entrenador del León

El último equipo que derribó el muro azulgrana en España, tras cuatro años y 11 meses sin perder, fue el Granollers, en abril de 2018. “Fue casi como ganar un título, a nivel interno lo recordamos así”, cuenta Adrià Figueras, el único seleccionado del reciente Mundial que no juega en el Palau ni en el extranjero. Para cuando se produjo esta proeza, eso sí, el Barça ya era campeón hace días. En estas nueve Ligas ininterrumpidas, solo ha cedido cuatro derrotas y un empate, y durante cuatro temporadas enteras no se dejó ningún punto. Esta campaña va camino de repetirlo, con 38,7 goles por partido y una ventaja media de 14 tantos.

“Ahora, si te relajas, te puedes llevar una paliza histórica. El temor, a veces, es ese. Que igual salimos en el Telediario por eso”, comenta Rafa Guijosa. “En mi época no era tan fácil [vistió la camiseta culé ocho campañas], siempre teníamos a dos o tres rivales cerca”, recuerda el técnico del ABANCA Ademar León, que fue protagonista principal del inolvidable Dream Team de Valero Rivera (cinco Ligas y otras tantas Champions seguidas), pero que también hincó la rodilla ante el Bidasoa, Ademar o Portland San Antonio.

"Nosotros somos mileuristas"

“Ellos se han encargado de meter el mayor correctivo posible a los equipos que podían estar cerca”, apunta Garabaya, segundo entrenador del Logroño, el equipo en el que terminó su carrera tras irse del Barcelona. “Lo han hecho para dejar claro que nadie les podía echar mano. Pero ahora ya ni les hace falta eso. Es una situación complicada, se hace difícil llenar los campos y conseguir patrocinadores. No les podemos vender ni la más mínima esperanza”. Descartada una sorpresa en un campeonato a 30 partidos, el único margen, y muy escaso, que les queda a estos conjuntos es cazar a los azulgrana en un torneo corto (Supercopa, Copa Asobal o del Rey), algo que tampoco sucede hace seis años.

“Somos injustos comparándonos con el Barcelona. Ellos golean también en Europa", advierte Rubén Garabaya, campeón del mundo y segundo técnico del Logroño

“De todas formas”, advierte Rubén Garabaya, “estamos siendo injustos comparándonos con el Barcelona. Ellos meten palizas también en Europa. Al vigente campeón de la Champions le ganaron por ocho este año. El balonmano español ha subido algo el nivel después de la crisis, pero es insuficiente para lo que han crecido”. El presidente del Bidasoa, Gurutz Aginagalde, hasta hace unos meses compañero en Logroño del expivote asturiano, confirma la tesis: “Tienen un equipo un escalón por encima de otras temporadas. Y hay que dar valor a lo que hacen porque salen a ganar en todas las canchas, algunas muy incómodas, y mantienen el nivel mental. Cuando vinieron en febrero a jugar a Irún, en el descanso íbamos 9-9 y la persona que estaba al frente de su expedición nos decía que agradecían que un equipo de la Asobal les tuteara. A ellos también les interesa una competencia”.

La diferencia de presupuesto entre el Barça y el resto es un abismo: 8,5 millones frente a los 1,15 del Ademar o los 781.000 euros del Bidasoa (Granollers y Logroño han rechazado ofrecer sus cifras). “Nosotros somos mileuristas comparados con ellos”, afirma Guijosa. “Pero es un problema nuestro, tenemos que crecer y generar más. A la Asobal le hace bien que esté el Barcelona, aunque no les podamos ganar la Liga. Ojalá otros grandes nombres del fútbol tuvieran una sección”, añade el técnico. Mientras las distancias se acortan, a esta segunda unidad solo le queda esperar y no desesperarse. “Su dominio no va a ser eterno”, se consuela Gurutz Aginagalde como quien espera al sol de junio en plena ola de frío.

Las cifras de una hegemonía aplastante

Ningún punto perdido. El Barcelona ha ganado las 23 jornadas disputadas esta temporada, con 38,7 goles por partido y una diferencia media de 14. Durante cuatro campañas enteras (de la 2013-14 a la 2016-17), ya se llevó todos los puntos.

Casi cinco años invicto. Hasta la derrota la pasada temporada contra el Granollers, cuando ya era campeón, el conjunto azulgrana encadenó cuatro años y 11 meses sin perder.

Seis campañas de pleno. Desde el curso 2013-2014, el Barcelona ha ganado todos los campeonatos nacionales. Su última derrota fue en la Copa del Rey de la 2012-2013, ante el extinto Atlético de Madrid, que lo venció en las semifinales. En total, lleva, de forma consecutiva, nueve Ligas, ocho Copas Asobal, cinco del Rey y siete Supercopas.

Un dominio creciente. La distancia en la Liga entre el Barça y el segundo clasificado se ha multiplicado esta década. En los últimos seis años no ha bajado de nueve puntos.

Un abismo económico. Los presupuestos son el mejor indicador de esta diferencia. De los 8,5 millones del Barcelona, al 1,15 del Ademar o los 781.000 euros del Bidasoa.

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