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La nueva madurez de Jon Rahm o cómo controlar su fuego interior

El golfista vasco explica, tras perder la opción de ganar The Players, cómo ahora domina sus emociones y cómo la felicidad le ayuda a jugar mejor

Rahm, en The Players.
Rahm, en The Players. AFP

El fuego le comía por dentro. Pero esta vez Jon Rahm mantuvo a la fiera bajo control. Acababa de irse al agua en el hoyo 11 de The Players, desoyendo el consejo de su caddie, Adam Hayes, que le recomendaba un golpe más conservador para salir vivo del búnker al que había caído con el golpe de salida en ese par cinco. Rahm, puro instinto, vio claro el golpe y, como si fuera Seve, jugó a todo o nada. La bola se hundió en el lago junto al green y con ella comenzaron a desvanecerse parte de las opciones de defender el liderato del considerado quinto grande, la primera vez en su carrera que Rahm, de 24 años, salía en lo más alto de la tabla en un torneo del circuito estadounidense.

El fallo hubiera provocado hace no muchos meses una reacción volcánica del joven de Barrika. Seguramente hubiera golpeado la bolsa con el palo, o lo hubiera tirado al suelo, o hubiera escupido algunas exclamaciones. Por no decir que se hubiera desconectado mentalmente de la lucha por el torneo. Ya no. Rahm es otro. El trabajo psicológico con su preparador mental, Joseba del Carmen, y su propio crecimiento personal han confeccionado un golfista nuevo, un jugador al que a su gran talento y ambición une ahora un control de sus emociones que definitivamente le hacen aspirar a todo.

“En el pasado la forma de comportarme fuera y dentro del campo eran completamente diferentes, así que tuve que crecer y dejar un poco el comportamiento infantil. Eso llevó tiempo, no puedo asegurar que no vuelva a suceder, no puedo asegurar que si tengo un mal día no volverá a salir, pero estoy seguro y trabajando para que no vuelva a suceder y me convierta en un mejor jugador y persona”, ha expresado Jon Rahm en vísperas del Valspar Championship que disputa esta semana. "Es un proceso continuo para convertirme en una mejor persona, no solo un mejor golfista. Con mi preparador mental (Joseba del Carmen) casi nunca hablamos del golf, sino la mayor parte del trabajo que hacemos es aprender a manejar las emociones de la vida. Cuanto mejor es mi vida, más feliz estoy fuera del campo de golf. Es simple. No soy feliz porque juego bien, juego bien porque soy feliz. Ahí es donde nos estamos enfocando mucho. Ha sido un largo proceso, un viaje del que ni siquiera estoy cerca de llegar al final. Quiero decir que todavía estamos al principio, aunque es un largo comienzo, y estamos trabajando en ello, día a día. Cuando hablo del crecimiento personal del año pasado, gran parte fue la madurez, aunque siempre me he considerado maduro para mi edad, pero el año pasado tuve que madurar mucho en el campo", añadió Rahm.

Es un choque de trenes. Por un lado está el Rahm en estado puro, agresivo, impulsivo, lanzado. Por otro, el que intenta canalizar toda esa bola de energía y mantener sus sentimientos bajo control. "Nunca perderé ese carácter", explica Rahm, "está en lo más profundo de mi corazón, eso nunca va a desaparecer, sigo siendo muy competitivo y las cosas todavía me molestan, me enfadan. Lo que quiero es que la gente se dé cuenta de cómo he evolucionado y madurado. En esta ronda final del The Players no actué como el Jon de antes". En efecto, de aquel error en el hoyo 11 (del que Rahm asume toda la responsabilidad por ser él quien eligió esa estrategia) salió a flote con un birdie en el 13 que todavía le mantenía con opciones del triunfo, finalmente ahogadas con dos bogeys más en el último tramo. "En el 13 volví al liderato.. Todavía estoy en proceso, y quiero encontrar el equilibrio, no quiero perder ese fuego, ese fuego siempre va a estar, pero necesito usarlo en mi beneficio y tratar de manejar mis emociones y reacciones. Hay algunos jugadores realmente buenos en eso; Seve, Tiger…,.Todos podían llegar a sentir la misma ira que yo, la clave está en cómo lo procesas y lo demuestras. Nunca voy a ser un robot.  El golf está 99% en tu cabeza, es lo que es. Es en lo que he estado trabajando durante tanto tiempo y en lo que voy a seguir trabajando, es en días así donde aprendes más de ti mismo y podrás mejorar como jugador. Así que dentro de la tristeza y el dolor de terminar así, me alegro de que haya sucedido, porque saldré más fuerte y será otro punto de mi carrera del que poder aprender. Con suerte volveré a tener el liderato en un torneo importante y sabré que hacer”.

Esta semana Rahm vuelve a la carga en el Valspar. Del 11 al 14 de abril le espera el Masters de Augusta, primer grande de la temporada, otra prueba para medir el fuego de Rahm.

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