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Los renacidos de Zidane

El francés apuesta por los que menos contaron con Solari y estos responden en una tarde plácida en el Bernabéu

real madrid - celta
Zidane da instrucciones a Benzema. EFE

Al margen de la veraniega tarde de marzo, todo en el Bernabéu retrotraía al 9 de enero de 2016, el día que Zinedine Zidane debutaba como entrenador del Real Madrid. La sola presencia del francés afloraba buen ambiente en un estadio que venía de ver cuatro derrotas consecutivas de su equipo y la despedida de tres títulos. El buen rollo había borrado de la memoria del madridismo los últimos batacazos, o al menos parecían muy lejanos, por mucho que hayan pasado solo 11 días del desastre europeo ante el Ajax. El respetable, que acudió en un número habitual este curso, regalaba aplausos a todos pero se guardó los más sonoros cuando apareció Zidane, que enseguida se puso de pie, lo más cerca posible del terreno de juego, como solía hacer nueve meses atrás.

El primero en reivindicarse fue Keylor, que la última vez que jugó fue en la vuelta de las semifinales de Copa ante el Barça. Aquella noche encajó tres goles en dos tiros a puerta de los blaugrana. Ayer se lució con un paradón a un cabezazo de Maxi Gómez. Una de esas intervenciones llenas de reflejos. En el banquillo lo veía Courtois, quizá la primera víctima de la llegada de Zidane. “Ahora estoy tranquilo, con su vuelta estamos contentos”, reconoció el meta costarricense tras el choque. Navas eligió la palabra “feliz” para definir su estado de ánimo actual, pero no fue tajante sobre su futuro. “Todo son suposiciones. Cuando yo hable con él [Zidane] y me diga lo que se plantea respecto a mí, le diré una respuesta”. No es el costarricense un hombre rencoroso, pero se acordó de algunos críticos. "El que dijo que yo entrenaba mal se tiene que confesar. En Valdebebas todo el mundo sabe cómo trabajo. Al final del túnel siempre hay luz", sentenció el portero.

A los otros dos renacidos de Zidane, Marcelo e Isco, al principio se les vio con poca chispa. El brasileño fue encontrando ritmo poco a poco, llegándose a parecer un poco al alborotador lateral que siempre ha sido. Completó su labor con la asistencia del segundo gol a Bale, la primera del curso. Por comparar, solo la temporada pasada repartió 11 pases de gol.

Isco completó un partido discreto, acusando la falta de ritmo, pero supo estar en el área pequeña para remachar el pase de la muerte de Benzema. El gol llegó justo a tiempo porque el mediapunta fue, acto seguido, cambiado por Ceballos. Este último quiso espantar las dudas sobre su mala relación con Zidane: “Desde el minuto 1 me ha dado confinaza siendo el primer cambio del partido. Me ha dicho que jugara y disfrutara y me he sentido muy cómodo”. El sevillano se sumó a la corriente de positivismo que invade al Madrid tras la llegada del francés: “Parece que el cambio de entrenador ha funcionado”. En la misma línea se manifestó Odriozola: “Se ha renovado el ánimo tras esta semana trágica”.

Y si el Madrid tiene (o tenía) una crisis, ¿qué tiene el Celta?, debe de pensar Fran Escribá, que en dos partidos ha cosechado dos derrotas que ahogan al cuadro gallego en zona de descenso. El parón de liguero servirá para recapacitar y, sobre todo, para recuperar a Iago Aspas. “No podemos mirar a los que nos faltan. No queremos escudarnos en eso. No podemos estar pensando en Iago”, negó Escribá, pero el equipo se ha desmoronado sin su líder y lo necesita para sobrevivir.

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