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El Sevilla se complica ante el Slavia

El pentacampeón, gafado, se la jugará en Praga con un 2-2 después de un mal primer tiempo y desperdiciar muchas ocasiones en el segundo

Rog pelea el balón con Traoré.

La crisis del Sevilla tuvo continuación en la Liga Europa, su competición fetiche. De nada le sirvió marcar un gol en el primer minuto, un escenario ideal para tranquilizar los ánimos de un equipo en decadencia. El Slavia, puro vigor físico, marcó dos tantos muy afortunados en el primer tiempo hasta conseguir un 2-2 que le pone las cosas muy difíciles a los andaluces. El Sevilla tendrá que acudir a Praga con un resultado muy complicado, producto de un primer tiempo bastante malo de los de Machín y un segundo mucho mejor, donde tuvo una enorme ausencia de eficacia. El Sevilla, en especial Munir, tuvo hasta ocho ocasiones de gol claras, pero es un equipo presa de la ansiedad y eso se notó en la hora de la definición. El 2-2 no es un buen resultado, pero tampoco es un desastre. Los resultados que se están viendo en las competiciones europeas demuestran que los resultados se pueden voltear con cierta facilidad. El resultado, también, pone en una delicada situación a Pablo Machín, un técnico al que se le ha caído un equipo que iba como un tiro en la primera vuelta. No obstante, y a pesar de su debilidad, el Sevilla no parece estar muerto. Sus jugadores están comprometidos y deberán mejorar mucho en las dos áreas. Por ejemplo, a imagen de Kjaer, quien después de un primer tiempo muy flojo jugó un segundo acto espectacular. Eso sí, una derrota ante la Real Sociedad propiciaría, casi con toda seguridad, el despido de Machín.

Sevilla, 2-Slavia Praga, 2

Sevilla: Vaclik (Soriano, m. 45); Navas, Kjaer, Sergi Gómez, Wöber (Mesa, m. 46); Banega (Promes, m. 76) , Rog, Sarabia; Munir y Ben Yedder. No utilizados: Amadou, Carriço, Gil y André Silva.

Slavia: Kolar; Coufal, Deli, Kudela, Boñl; Stoch, Kral (Ngadeu-Ngadjul, m. 80), Traoré, Souçek, Zmrthal (Skoda, m. 73); y Masopust (Olayinka, m. 60). No utilizados: Kovar; Husbauer, Zeleny y Frydych.

Goles: 1-0. M. 1. Ben Yedder. 1-1. M. 25. Stoch. 2-1. M. 28. Munir. 2-2. M. 39. Kral.

Árbitro: Ruddy Buquet (FRA). Amonestó a Coufal, Banega, Masopust y Souçek.

Sánchez Pizjuán. 30.698 espectadores.

Los pitos despidieron a los jugadores del Sevilla al descanso. Una densa nube de preocupación se cierne sobre un equipo que acumula síntomas de absoluta caída. Al Sevilla le mantiene, por el momento, la pegada de sus delanteros. Carece de vitalidad en los restantes aspectos del juego. No tiene contundencia física ni agresividad, ni intensidad en defensa. A esos males se le une la tradicional mala suerte que acompaña a los equipos en franca decadencia. Solo así puede explicarse que el Slavia, un equipo dinámico y muy fuerte en el aspecto físico, marcara dos goles sin disparar a puerta. Dos tantos de rebote que dejaron en muy poco los tantos de Ben Yedder y Munir. El delantero procedente del Barcelona, por cierto, inauguró su casillero de goles como sevillista.

El segundo gol del Slavia, de Kral, resumió a la perfección el estrambótico estado de las cosas en el Sevilla. Un grosero error de Wöber en el despeje permitió que el balón rebotara en el hombro de Kral. El jugador del Slavia perdió de vista la pelota, que dibujó una parábola insalvable para Vaclik. El portero, además, se lesionó en la estirada al chocar con el palo y tuvo que ser sustituido por Soriano. Un tres por uno alucinante en el colmo de la mala suerte. Una desgracia, además, desconocida en estos lares y en el torneo donde el Sevilla se había mostrado intratable en este ejercicio. Jamás había recibido dos goles en casa el conjunto andaluz en el primer tiempo de un choque de su competición fetiche. El equipo se mostró incapaz de ofrecer madurez a un partido que se puso se cara en el minuto uno.

No se le puede negar al Sevilla su intensidad en la segunda parte. Machín fortaleció el centro del campo y no afloraron los errores defensivos como en la primera mitad. Dominó el Sevilla y el equipo andaluz, con garra aunque un poco ansioso, empezó a encadenar una ocasión tras otra. Munir tuvo hasta tres opciones clarísimas de gol y no estuvo acertado, como sí lo estuvo el meta Kolar, que le sacó un balón imposible a Ben Yedder. El Slavia, mucho más tímido, conservó el empate de milagro, mientras que el Sevilla, demasiado acelerado, no sacó fruto a sus numerosas llegadas al área rival, concretadas en hasta 15 tiros sobre la meta checa. En Praga, el pentacampeón tendrá una nueva cita con su historia europea. Solo la victoria o un empate por más de dos goles posibilitarían su acceso a los cuartos de la final.

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