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La última lección de navegación de un viejo profesor

El marino francés Jean-Luc van den Heede, ganador de la Golden Globe Race con 73 años, se convierte en leyenda de la vela oceánica en solitario

El mariro francés Jean-Luc van den Heede, ganador de la Golden Globe 2018.
El mariro francés Jean-Luc van den Heede, ganador de la Golden Globe 2018. PPL/GGR

“Estoy muy feliz de haber podido terminar”, fueron las primeras palabras del veterano marino francés Jean-Luc van den Heede, de 73 años, nada más amarrar su barco en el pantalán después de siete meses sin pisar tierra firme.

El pasado 29 de enero, a bordo de su Rustler 36 Matmut —un pequeño pero robusto velero de menos de 11 metros—, el experimentado patrón se proclamaba vencedor de la Golden Globe Race 2018 tras cruzar bajo la lluvia la línea de meta de Les Sables d’Olonne, en la costa atlántica francesa, después de 211 días, 23 horas y 12 minutos de competición. Van den Heede se convertía en la última leyenda francesa de la vela oceánica en solitario.

Al igual que los navegantes de otra época, los participantes en esta segunda edición de la regata han tenido que utilizar el sextante para obtener su posición en el mar y trazar el rumbo. Sin GPS, ni piloto automático, no contaban a bordo con ningún instrumento electrónico con el que beneficiarse de la asistencia a la navegación disponible hoy.

Durante la regata, una mezcla de competición y aventura, con un recorrido de más 30.000 millas náuticas (55.000 kilómetros), el viejo exprofesor de matemáticas dio toda una lección de navegación, resistencia y pericia. Con una visión pragmática y un barco espartano e incómodo, pero muy marinero, ha resistido en alta mar enfrentándose a la dureza de los océanos. Su lectura de la meteorología, su conocimiento y aprovechamiento de las corrientes y su competencia como marino ha marcado la diferencia respecto al resto de participantes. De los 17 navegantes que tomaron parte en la salida, el pasado 1 de julio, solo dos han llegado a la meta: Van den Heede y el segundo clasificado, el holandés Mark Slats, que a bordo del Ohpen Maverick cruzaba la línea de meta el 31 de enero. Otros tres marinos siguen en competición: Uku Randmaa, One and All; Istvan Kopar,Puffin 7, y Tapio Lehtinen,Asteria.

Un palmarés impresionante

Jean-Luc van den Heede nació el 8 de junio de 1945 en Amiens (al norte del Francia), lejos del mar. De niño, pasaba las horas en el jardín trasero de su casa, con un bote hecho con una caja de madera, el palo de una escoba de mástil y una sábana vieja como única vela. Comenzó a navegar a los 17 años inspirado en las historias que leía de los pioneros Slocum, Moitessier, Gerbault, Tabarly o Vito Dumas.

En la ciudad portuaria bretona de Lorient, trabajó como profesor de Matemáticas hasta que dejó la docencia para convertirse en profesional de la vela a tiempo completo en 1989. VDH, como se le conoce en los pantalanes, cuenta con un palmarés impresionante: esta era su sexta vuelta al mundo a vela en solitario, después de haber doblado el cabo de Hornos en una decena de ocasiones. En las cinco anteriores nunca había logrado ganar una regata. Terminó segundo en la BOC Challenge Around Alone en 1986, tercero en la Vendée Globe Race en 1990, segundo en la Vendée Globe en 1993 y tercero en la BOC Challenge Around Alone en 1995.

Desde 2004, tiene el récord de la vuelta al mundo en solitario en sentido “equivocado” (de este a oeste), navegando en contra de los vientos predominantes y de las corrientes. De hecho, ningún monocasco ha logrado rebajar hasta la fecha los 122 días que empleó el francés. Con su victoria en la Golden Globe, el francés suma otro récord: ser el navegante de mayor edad en acabar una regata de la vuelta al mundo en solitario. El anterior lo ostentaba el británico sir Robin Knox-Johnston —vencedor de la primera edición de esta misma regata en 1969—, y que en 2006-2007 ganaba la Velux 5 Oceans, con 68 años.

De su última aventura, Van den Heede ha vuelto triunfante a Les Sables d’Olonne, la pequeña localidad francesa donde los regatistas regresan convertidos en héroes. Con él también lo hacían tres pequeños peluches, que lo han acompañado durante la travesía. En la mesa de cartas, un despertador oxidado, de los años setenta, un barómetro, algunas cartas náuticas llena de anotaciones y un cuaderno plegado de cálculos astronómicos.

Preguntado sobre qué planes tiene para la próxima edición de 2022, respondía: “No lo volveré a hacer porque soy demasiado viejo, no tengo nada que ganar; una vez es suficiente”. Y junto con su banda de rock Globalement Vôtre y sus amigos, Van den Heede se fue a celebrar su primera victoria en una vuelta al mundo en solitario.

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