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Bale rompe la correa de distribución del Madrid ante el Ajax

Solari deja a Lucas en el banquillo pero rectifica en el minuto 60 ante los problemas de Carvajal para desplegarse y de Modric para elaborar el juego sin el apoyo del gallego

Bale disputa un balón con Ziyech. En vídeo, declaraciones de Solari, técnico del Real Madrid, en rueda de prensa después del partido contra el Ajax.

Es falso que los pueblos germánicos sean fríos. No hay más que ver cómo cantan a capela Bloed, Zweet en Tranen los hinchas del Cruyff Arena. La voz desgarrada de André Hazes interpretando su himno de derrota se multiplica por 55.000 en las gargantas lastimeras de los hinchas que parecen clamar por el regreso imposible de los dorados años setenta. Anoche contra el Madrid, al menos, el joven equipo que los representa puso sangre, sudor y lágrimas, como dice la canción, para sobreponerse al juez Damir Skomina y el gol que les anuló vía VAR. “¡La UEFA es una mafia!”, gritaban los seguidores iracundos.

Santiago Solari, a su modo, también sufrió para sacar adelante el partido. El técnico del Madrid rindió en Ámsterdam su penúltimo baluarte en la defensa de Lucas Vázquez. El entrenador no se había manifestado tan tajante con ningún otro futbolista. Durante semanas sostuvo ante los empleados del club que el interior gallego le ofrecía soluciones que nadie más podía proporcionarle. Su condición de eslabón entre Modric y Carvajal operaba como correa de distribución en la maquinaria que movía al equipo. Lucas era vital para asegurar el despliegue de Carvajal y la continuidad de Modric en el sostenimiento de aquello que le había dado consistencia al Madrid durante su recuperación de enero: dinamismo, apoyos, generosidad y reactividad para interpretar el juego. Pero Vinicius es el gran reclamo popular del momento y Gareth Bale empujaba avalado desde que Florentino Pérez lo invistió como sucesor de Cristiano. Lo venían advirtiendo desde el entorno presidencial: era importante que Solari pusiera a Bale en el escaparate.

Sergio Ramos fuerza la tarjeta

El Madrid ya ganaba 1-2, un gran resultado para la vuelta, y Sergio Ramos vio la tarjeta amarilla en el minuto 89 por una falta en el centro del campo. La amonestación impedirá a Ramos estar en el Bernabéu dentro de tres semanas, y deberá cumplir el ciclo de tarjetas. Preguntado sobre si había forzado la amarilla, el jugador reconoció que sí: “Mentiría si dijese que no. A veces hay que tomar decisiones”, dijo el capitán, que con esta declaración se arriesga a que la UEFA le castigue con dos partidos por forzar la amonestación. En 2010 el propio Ramos y Xabi Alonso fueron sancionados con más partidos por forzar la amarilla por orden de Mourinho, también en Ámsterdam.

Se esgrimieron razones de peso económico. El galés es uno de los activos más importantes del Madrid, decían en el Bernabéu. Los directivos repiten desde hace días que es preciso impedir que el banquillo le devalúe con vistas a venderle el próximo verano. En Valdebebas se oían voces que recomendaban alinearle. A ser posible, en una gran noche. Solari acabó dándole la titularidad en Champions. Ocupó el lugar de Lucas. Y el Madrid se resintió. El juego dejó de fluir. Con el agravante de que el atasco se produjo ante un Ajax en crisis de identidad. Los principales jugadores del equipo holandés carecen en febrero de las motivaciones que los animaron en el otoño: De Ligt y De Jong se han colocado en el mercado. Han asegurado su futuro lejos de Holanda.

Solari, “contento con todos”

Aprovechando que el adversario flaqueaba y el escenario deslumbraba, Solari cumplió con los requerimientos de la política deportiva. Lucas también cumplió con su parte y agachó la cabeza obediente. El que no cumplió fue Bale. No por displicencia, sino porque no está en su naturaleza de rematador oficiar de engranaje del juego colectivo, tarea que le impuso su colocación en la banda derecha. Ni lo comprende ni siente que cobre para ello. El hombre se ve a sí mismo como el definidor. El de la chilena en Kiev y la puntilla en Lisboa. A sus 30 años, y con 15 millones de sueldo, un salario neto que solo se destina a los definidores, no está para transformarse. Mucho menos para transformarse en Lucas Vázquez.

El experimento resultó tan poco edificante que Solari mandó a calentar a Lucas tras el descanso. El gallego estaba esperando entrar en sustitución de Bale cuando Vinicius desbordó por la izquierda y Benzema acabó la jugada por la derecha para darle al Madrid la sufrida ventaja (0-1). Bale lo miró en primera línea, esperando una pelota que Vinicius no le dio. El brasileño se la entregó a Benzema por razones de complicidad. No por nada la voz inglesa association encabeza el reglamento decimonónico que fundó el fútbol.

Preguntado por la actuación de Bale, el entrenador del Madrid esquivó la respuesta particular con una respuesta general. “Estoy contento con la actuación de todos”, dijo. “No estoy de acuerdo en que hayamos estado por debajo del juego del Ajax. Tuvimos que hacer muchas cosas bien para llevarnos tres puntos. Tuvimos que trabajar, saber sufrir, saber salir de la presión, resolver las ocasiones con contundencia... Todas estas cosas hicimos bien”.

“Esto es la Champions”, enfatizó el técnico, “y en octavos no hay partido sencillo ni equipo que no sea muy bueno. El Ajax ha jugado con muchísima energía, forzando el límite del reglamento para robarnos la pelota. Nos ha obligado a trabajar muy bien”.

Si Solari se mostró seguro, su homólogo, Erik ten Hag, exhibió su perplejidad porque no entendió por qué el árbitro le anuló el 1-0 de Tagliafico. “Los árbitros nos han dado diferentes explicaciones”, dijo; “que había fuera de juego y que un jugador nuestro obstaculizó a Courtois... Yo lo he revisado en el vídeo y la situación de fuera de juego es bastante difícil de ver. Y tampoco veo que nadie le haga falta al portero”.

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