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BLOGS Por EDUARDO SALETE VELA

Corriendo a cuatro grados bajo cero sobre la nieve de Múnich

Probamos el nuevo lanzamiento de Under Armour: Las zapatillas HOVR Infinite

Corriendo por el Parque Olímpico de Múnich. Ampliar foto
Corriendo por el Parque Olímpico de Múnich. UA

Para empezar, odio correr. Bueno odiar, lo que se dice odiar, en el significado literal y bíblico… no, simplemente prefiero hacer cualquier otra actividad física que correr. El problema es que a veces no hay más remedio si uno quiere tener fondo y resistencia física. Y este recelo a salir a hacer kilómetros sin que te persiga nada ni nadie y sin más incentivo que haber corrido un circuito, me convierte en un corredor…digamos… “quisquilloso”. Como pise la calle y un perro me mire mal o se me desate dos veces el cordón de la zapatilla aborto misión. Por eso cuando me invitaron en Múnich a la presentación de las nuevas zapatillas HOVR Infinite de Under Armour, dije “vale, mientras yo no tenga que correr...”. Pero ya se sabe que el destino está para jugártela. El plato fuerte de la presentación era probar las zapatillas por el parque olímpico de Múnich. Así que eché mano de la vergüenza torera y, ya que había dicho que sí a la presentación...pues dije qué sí a correr.

En el evento estaban los gurús de Under Armour Topher Gaylord (director general) Dave Dombrow (director de diseño) y Ben McAllister (director de la app Mapmyrun), que nos explicaron las claves de fabricación, diseño y el comportamiento de la zapatilla durante la actividad, amén de todas sus maravillas. Y cuando terminó la presentación teórica tocó la “práctica”. Todo el mundo a vestirse y calzarse las Infinite y experimentar de primera mano las sensaciones de dar zancadas con estas zapatillas. La organización nos dividió en tres grupos: “Los sobraos”, los “corredores intermedios” y los que “se toman su tiempo”. Yo me apunté a este último grupo desconfiado de correr de noche y por nieve. No pocas veces me he dado tremendos costalazos por pisar nieve que parecía blandita pero que estaba congelada como el ánimo de Ramos a la hora de tirar penaltis. Me hubiera apuntado al grupo que probase las zapatillas en una cervecería muniquesa, pero de ese no hicieron ningún grupo.

Noche en Múnich ampliar foto
Noche en Múnich

Completamente pertrechados, la organización se preocupó de que todos los corredores estuviesen equipados de la punta del dedo gordo a la coronilla, y la verdad es que el equipo estaba bastante majo. Me llamaron la atención los calcetines, con un diseño para sujetar el pie fantástico, ahora no sé el modelo, cuando lo averigüe se lo digo. Qué poca importancia se le da a esta prenda y cuanto servicio presta. Pues como le decía, completamente pertrechados salimos a la calle, cada grupo con su “guía runner”. Noche despejada, frio alrededor de los -4ºC y nieve para aburrir. Nuestra guía dio señal de empezar a correr y nos pusimos en marcha. Yo apreté el botón de inicio de mí Suunto Spartan y se acabó la batería, se me olvidó cargarlo la noche anterior, mala señal. Y cuando intenté vincular la zapatilla a la aplicación móvil, me di cuenta de que éramos como unos 60 corredores todos con las mismas zapatillas, así que mi móvil se podría vincular a las “zapas” de cualquiera. Segunda mala señal. Para rematar los malos augurios me habían olvidado los auriculares y tendría que correr sin escuchar música. Ni idea de cómo iba a mantener el ritmo.

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Pero el ritmo era suave y la precaución alta, muchas de las zonas del circuito estaban cubiertas por placas de hielo. La ruta transcurría por el parque olímpico de Múnich, que si de día es bonito, de noche le envuelve un ambiente mágico. Las luces amarillas de farolas daban toques cálidos a una noche gélida y la nieve amortiguaba los sonidos ¿Me estaba empezando a gustar esto del running? Seguro que no, sería la novedad de correr por tan maravilloso paraje.

Me concentré en las zapatillas que para eso había ido allí. La pisada era firme y la amortiguación bastante buena. Es más, no hacia ni una semana que el Dr. Manuel Villanueva me había diagnosticado un síndrome común en los corredores, cuando el nervio entre el tercer y cuarto dedo del pie se irrita por la fricción. Pues con las Infinite no sentí ni pequeñas molestias. La sujeción del pie también me daba seguridad, sobre todo por un entorno para el que el grip de las zapatillas no están pensadas, iría más seguro con unas zapatillas trail con artic grip de Vibram sin dudarlo. Tampoco se me cargaron los gemelos, así que el retorno de energía en cada impacto debía ser bueno. Las zapatillas me parecieron cómodas, especialmente en el metatarso, seguras y blandas. Aunque sobre esto último, después de la prueba, me comentó Javier Moro, runner experimentado y especialista en zapatillas de la revista Corredor, que no las encontró especialmente blandas comparadas con otras zapatillas de su gama. Y como es bueno tener impresiones diferentes, sobre todo de voces autorizadas del running, yo la recojo en este artículo para usted. Mi sensación es que son blandas, y no quiero iniciar una polémica.

Nuestra guía dio señal de empezar a correr y nos pusimos en marcha. ampliar foto
Nuestra guía dio señal de empezar a correr y nos pusimos en marcha. UA

Estaba disfrutando de la sesión, de la noche, de la nieve, pero sobre todo de no sufrir ninguna molestia en dedos ni rodilla. Ya ni recordaba la última vez que salí a correr sin que algo me doliera. Entonces iniciamos el ascenso a una colina, el pináculo de la ruta, el punto álgido, un último esfuerzo en un repecho al final del cual disfrutaríamos de unas vistas preciosas sobre el Olympiaberg…o al menos eso nos prometió la guía del club de corredores de Múnich. En la cima nos reunimos los tres grupos. Estiramientos, jadeos, selfies y vista hacia el horizonte dominando todo el parque olímpico cubierto de un manto níveo. Sí que valió la pena.

Iniciamos el descenso, ya de regreso al punto de partida, de forma muy diferente que la subida, parecíamos un capítulo de los Walking Dead, y es que las placas de hielo agarrotaban las piernas y acortaban los pasos. Nadie quería caerse, yo particularmente no. Además, no llevaba frontal con lo que no podía distinguir muy bien nieve de hielo. Y es que no suelo llevar frontal, sobre todo si la noche es clara, me provoca un efecto de visión en embudo y a mí me gusta ver que tengo alrededor.

Con el subidón de haber disfrutado una noche tan especial, salimos del camino para correr campo a través para correr sobre nieve no pisada. Al menos 30 cm de espesor donde los pies se hundían hasta el fondo y la carrera se asemejaba más a la de niños disfrutando que a la de runners en actividad profesional. Yo temía terminar con los pies como palanganas de agua helada, pero ya estábamos cerca de la meta así que… ¿qué más daba? Pero los pies estaban completamente secos al final de la carrera y la diversión de correr por la nieve fue total. Un pleno.

Pese a lo congelado del terreno, la Infinte dió buen resultado. ampliar foto
Pese a lo congelado del terreno, la Infinte dió buen resultado. UA

De repente, bordeando el lago del parque, cerca de un puente vi un zorro que observaba la línea de humanos frikies corriendo en la noche con luces en la frente. Me paré para sacarle una foto. Mientras me quitaba los guantes y sacaba el móvil, el zorro, sin prisa pero sin pausa, desapareció entre los árboles. Por unos momentos seguí con la mirada la línea de arboles por si el zorro volvía aparecer. No lo hizo, no conseguí sacarle una foto. Sonreí y reinicié la carrera. Cinco kilómetros, o siete, no sé ya le digo que no tenía ni reloj ni móvil enchufado, y unos 40 o 50 minutos después acabamos una sesión nocturna de running fantástica en la nieve … fantástica por lo menos para alguien que “odia” correr.

Zapatillas HVRO Infinite de Under Armour

Esta construida con espuma blanda HOVR encerrada en una rejilla dinámica (dynamic energy web) cuya función es amortiguar impactos y retornar energía en cada paso. El talón cuenta con una rejilla más tupida en el contrafuerte interno, diseñado en 3D, para mayor sujeción de la articulación. Tanto el diseño como la fabricación de la suela tiene el objetivo de proporcionar gran agarre, y en terrenos resbaladizos como nieve y hielo no fue nada malo, y resistencia al desgaste.

El modelo para hombre y mujer tienen diseño diferente teniendo en cuenta las anatomías distintas de los pies.

No es novedad pero si un gran valor, es que las zapatillas se conectan mediante un sensor que está incluido en la entresuela a la aplicación MapMyRun. Con esta conexión blue tooth el corredor puede medir todas las variables y además conseguir análisis de su técnica mediante la utilidad Gait Coaching o diseñar su entrenamiento con Form Calculator incluidas en la versión Premium de la aplicación.

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