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PISTA LIBRE COLUMNA i

La hora de los ‘reguilones’

Los excastillistas han levantado al Madrid de la lona y le ha devuelto la vitalidad y ambición que necesitaba

Sergio Reguilon, durante el partido entre el Real Madrid y el Atlético.
Sergio Reguilon, durante el partido entre el Real Madrid y el Atlético. PRESSINPHOTO/GTRES

El Real Madrid ha regresado a la base para encontrar una alternativa a sus problemas, que parecían insuperables no hace tanto. Venció en el derbi del Metropolitano con cinco titulares que en algún momento de sus trayectorias jugaron en el Castilla. Al frente de las operaciones, Santiago Solari, cuya única experiencia profesional remite a la cantera madridista. Es, por tanto, un equipo con el 50% de sus futbolistas instalados en un modelo radicalmente opuesto al anterior, definido por un decadente star system.

El impulso del Madrid no se entendería sin la brillante contribución de Carvajal, Reguilón, Casemiro, Lucas Vázquez y Vinicius, grupo generacional heterogéneo —nueve años de diferencia entre Lucas Vázquez y Vinicius— pero identificable por procedencia, recorrido y carácter. Ninguno define mejor el impacto en el equipo que Reguilón, que ha pasado del anonimato a retirarle la titularidad a Marcelo, sin que nadie se queje.

Sólo Vinicius mantenía algunas características diferentes al resto. No se le esperaba esta temporada como un factor fundamental para el equipo, ni tan siquiera como un recurso apreciable. Lopetegui le envió al Castilla, no sin debate. Era demasiado bueno para jugar en Segunda B, pero se decía que no estaba preparado para asumir los rigores del Real Madrid. Recibió el típico tratamiento que se aplica a los juveniles célebres y sospechosos, pero Vinicius aguantó el trago y se confirmó como un jugador de empaque.

Vinicius no ha sido el Robinho que algunos pronosticaban. Chico listo, pretende alcanzar el estrellato a través de un proceso de integración en la vieja cultura del Madrid, donde se exigía un grado máximo de esfuerzo y compromiso colectivo. En este apartado coincide con Carvajal, Reguilón, Lucas Vázquez, Casemiro y Nacho, otro respetable integrante del grupo. Todos ellos representan una manera de entender el fútbol situada en las antípodas del divismo que tanto ha terminado por perjudicar al Real Madrid, abocado a un modelo proclive a la división, los celos y las vanidades.

A diferencia del Ajax, Barça o Milan, cuyos mejores años coincidieron con la numerosa presencia de jugadores procedentes de sus respectivas factorías, el Real Madrid se ha caracterizado por un uso restrictivo de su fabulosa cantera. Por lo general, actúa como último recurso en los tiempos de crisis: la Quinta del Buitre apareció después de cuatro años de fracasos del Madrid en la Liga y en Europa; Raúl surge de la nada para sustituir al crepuscular Butragueño en un equipo que había perdido cuatro Ligas consecutivas; los pavones fueron más un fallido producto publicitario que una alternativa a la decadencia de los galácticos.

El pelotón de excastillistas, los reguilones, disfruta de notables ventajas: son demasiados como para no hacerse notar y les dirige un entrenador adherido a su causa desde el principio. La homogénea naturaleza del grupo añade el resto. Tampoco se discuten sus cualidades futbolísticas, forjadas en circunstancias exigentes, con traspasos a buenos equipos de campeonatos prestigiosos: Oporto, Bayer Leverkusen y Espanyol. A todos estos jugadores les ha distinguido una voluntad de acero para establecerse en el Madrid y aumentar su influencia en el equipo.

Esta gente ha levantado al Madrid de la lona y le ha devuelto la vitalidad y ambición que necesitaba. El equipo se parece a ellos, que es exactamente lo que necesita el Madrid después de su atonía anterior. Ya es imposible pensar en el Madrid sin la presencia capital de unos futbolistas que casi siempre han llevado la etiqueta de secundarios. Por fortuna, ahora le ocurre al Real Madrid lo mismo que a las obras de Sam Peckinpah, donde las estrellas eran muy buenas, pero las películas quedaban definidas por sus inolvidables secundarios: Warren Oates, Dirk Borgnine, Strother Martín, Ben Johnson y compañía.

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