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Canales acaba con un buen Girona

Partidazo en Heliópolis y victoria de un Betis que jamás se rindió

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Canales recorta ante Pons. AFP

La zona media alta de LaLiga ofrece encuentros tan buenos como el que se vivió en Heliópolis. Betis y Girona, cada uno fiel a su estilo, jugaron un partidazo, gozaron ambos de ocasiones para lograr el triunfo y demostraron por qué están ambos en cuartos de la Copa y en busca de puestos europeos. La victoria se la acabó llevando el Betis gracias a su impresionante fe. Una creencia meritoria en su estilo que lo mismo le hace regalar goles que buscar con paciencia el tanto de la victoria en el alargue del encuentro. No hay término medio en este magnífico invento de Setién. La pillería de Lo Celso después de una larga combinación bética acabó en un claro penalti de Douglas en el tiempo de alargue. El centrocampista debió despejar a la primera y pagó muy caro su control en el área. Canales, que jugó un partidazo, marcó de penalti el 3-2. Un final duro para un buen Girona, que compitió de manera excelente y que se vio derrotado por las ironías del destino y un final épico. No debe lamentarse mucho el Girona, comandado por un fantástico Borja García. Supo remontar y acabó perdiendo, pero con mucha honra y una pizca de mala suerte, que se marchó para el lado andaluz. 

Betis; 3-Girona; 2

Betis: Pau; Barragán, Mandi, Javi García, Bartra, Tello; Guardado (Feddal, m. 66), Canales, Lo Celso; Sanabria (Sergio León, m. 71) y Loren (Lainez, m. 81). No utilizados: Joel Robles; Sidnei, Paul y Joaquín.

Girona: Bono; Pedro Porro (Ramalho, m. 61), Alcalá, Bernardo, Juanpe, Valery (Muniesa, m. 71); Aleix García, Pons, Borja García; Portu y Doumbia (Douglas, m. 78). No utilizados: Iraizoz; Granell, Seung-Ho Paik y Pachón.

Goles: 1-0. M. 12. Tello. 1-1. M. 36. Aleix García. 1-2. M.44. Doumbia. 2-2. M. 54. Loren. 3-2. M. 94. Canales, de penalti.

Árbitro: Cordero Vega. Amonestó a Porro, Valery, Sanabria, Alcalá, Loren y Ramalho. Árbitro de VAR. Alberola Rojas.

Benito Villamarín. 47.218 espectadores.

Ensimismado en el toque, el Betis le perdió el pulso a un partido que dominaba de manera casi majestuosa. El conjunto de Setién encaró el duelo contra el Girona con una puesta en escena magnífica, dotando a su fútbol de toque de profundidad y desequilibrio, especialmente en las botas de Lo Celso. Los verdiblancos sorprendieron a los jugadores del Girona, superados en una primeros 20 minutos locales de alta escuela. El mejor exponente de la superioridad bética se plasmó en la jugada de gol. Una combinación que Porro detuvo con una falta sobre Sanabria al borde del área. El lanzamiento de Tello fue perfecto superando la barrera y cayendo como un obús ante Bono.

Con el partido de cara, al Betis le faltó la principal cualidad que tienen los equipos grandes. Más allá de contar con grandes figuras, los buenos saben competir. Minimizar el riesgo y llevar el control del juego cuando se va adelante en el marcador son cuestiones básicas si se quiere estar arriba. Este Betis es bonito, pero a veces no es bueno. En plena superioridad, Barragán regaló un balón a Doumbia, que cedió a Portu, quien se la puso a Aleix García para que este hiciera el empate. El Girona, que es un buen equipo, olió la debilidad de un Betis inconstante. Su ausencia de competitividad fue muy bien aprovechada por los de Eusebio, quien hicieron el segundo aprovechando los desastrosos movimientos en defensa del Betis. Un cúmulo de errores que se expandió como una mancha de aceite desde Javi García a Mandi, pasando por Pau López y Tello. Doumbia, muy activo, marcó de gran remate de cabeza. El Girona no echaba en falta a su goleador Stuani, sancionado. El Betis no salía de su pasmo. Se había visto tan superior que era incapaz de entender la remontada.

El segundo tiempo fue una delicia. El Betis dio un paso adelante, incluso de manera muy arriesgada. Fue un periodo donde los verdiblancos mostraron una buena parte de su repertorio, con Lo Celso y Canales peleando con un gran Borja García, con un golazo al contragolpe de Loren, con Setién haciendo cambios ante la superioridad del Girona en el centro del campo. Eusebio también movió bien sus piezas, aunque a su equipo le faltó un poco de maldad para derrotar a un Betis volcado en ataque. Portu cayó dos veces en fuera de juego con todo a favor y Feddal salvó ante Doumbia después de una pérdida de Tello a medida que el Betis, con paciencia, sin desesperarse, se acercaba a la portería de Bono con Lo Celso siempre de protagonista.

Los de Setién decidieron jugársela en un partido loco. Cualquiera podría haber ganado con el encuentro convertido en una ruleta rusa. Insistió el Betis y llegó la pillería de Lo Celso. Algunas cosas habían ocurrido antes. El estreno del mexicano Lainez, valiente como su equipo y vertical, así como la enésima demostración de potencia de un Canales que vive el mejor momento de su carrera deportiva. Marcó el cántabro con la tranquilidad y el talento de los buenos. Ganó el Betis de penalti y en el último minuto. Un triunfo de fe y calidad que todos dedicaron a Sidnei, que perdió a su padre antes de disputarse el choque y decidió vestirse de corto. Así es el Betis de Setién, valiente y bonito, a veces ingenuo, pero siempre con fe a un ideario sustentado por futbolistas tan buenos como Lo Celso o Canales.

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