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Lorenzo debuta con la Honda y Viñales es el más rápido con el motor de 2019

El primer test de pretemporada de MotoGP se celebra en Valencia con motos mejoradas y muchas caras nuevas

Jorge Lorenzo, en sus primeras vueltas con la Honda en Cheste. Ampliar foto
Jorge Lorenzo, en sus primeras vueltas con la Honda en Cheste. EFE

Hacía mucho tiempo que el test oficial que acoge el circuito de Cheste nada más cerrar el telón al curso con la última carrera, ese que se considera el primer entrenamiento de la pretemporada, no generaba tanta expectación: por los cambios de marca y por las caras nuevas. La de este martes, una jornada, de nuevo, pasada por agua, ha sido la primera en la que Jorge Lorenzo se ha montado en una Honda, también la del debut de jóvenes pilotos como Joan Mir, nuevo integrante del equipo Suzuki; el campeón de Moto2, Pecco Bagnaia, que llevará una Ducati satélite del equipo Pramac; y el prometedor francés Fabio Quartararo, compañero de Franco Morbidelli en el nuevo equipo satélite de Yamaha, el Petronas.

De boca de Lorenzo no sabemos qué opinión le merece su nueva moto. Y no lo sabremos hasta que no termine el año. Aunque Ducati le había permitido al mallorquín hacer declaraciones sobre sus primeras impresiones con la Honda, finalmente el piloto decidió no hablar para evitar problemas con las diferentes marcas y patrocinadores de la fábrica que le paga el sueldo hasta finales de diciembre. De modo que apenas podemos guiarnos por su sonrisa, esa que esbozó cuando se quitó el casco, ya en el box, después de sus primeras vueltas con la Honda; por la tranquilidad que transmitía entre los miembros de su nuevo equipo, solo una cara conocida, la de su mecánico de confianza Juan Llançà; y por los tiempos que dejó en el registro, nada especialmente brillante –se quedó a un segundo y medio del mejor, en el 18º puesto–, claro que apenas se trató de una primera toma de contacto.

La persiana del box del 99 no se levantó hasta pasadas las 12 del mediodía. Y Lorenzo no apareció en la pista hasta pocos minutos antes de la una. Tampoco dio demasiadas vueltas: 30, solo cinco más que su compañero de equipo, el campeón del mundo, Marc Márquez. El día no acompañaba. A las tres de la tarde cayeron unas gotas y la actividad en pista se frenó en seco por mucho que el Ricardo Tormo estuvo disponible hasta las cinco de la tarde. Seguramente, los pilotos ya habían tenido suficiente agua durante todo el fin de semana de competición. Además, no es ese el mejor escenario para hacer pruebas con una moto nueva. Por eso se lamentaba Márquez, que apenas pudo dar unas pocas vueltas con una de las dos motos nuevas que Honda ha configurado para desarrollar la máquina del 2019. “A mí me gusta estar todo el día en la pista, y esta vez fui uno de los que menos rodó. Nos quedan muchas cosas que probar y no tendremos tiempo para probarlo todo este miércoles”, decía. En estos dos días de tests se concentrará en probar los dos nuevos motores, aun consciente de que tampoco puede esforzarse al máximo físicamente porque su hombro, que se ha dislocado al menos tres veces desde la carrera de Japón, a mediados de octubre, no está bien. “Duele bastante”, concede.

A pesar de todo, Márquez terminó el primer día de entreno con el segundo mejor tiempo, a tres décimas de Maverick Viñales, que vuelve a sonreír, contento como está con el motor que Yamaha ha diseñado para el año próximo. “Ahora estresamos menos la goma delantera, es más fácil hacer los cambios de dirección, podemos ser más suaves en las frenadas, entrar mejor a la curva y no hay necesidad de pilotar tan agresivo. Solo falta que el motor corra y trabajar en la aceleración”, explicaba el catalán. Valentino Rossi, con el tercer mejor tiempo, a cuatro décimas de su compañero, coincidía en el diagnóstico, pero no quería lanzar las campanas al vuelo: “La mejora es evidente, pero no es suficiente”, destacó, pese a valorar muy positivamente el esfuerzo hecho por Yamaha estos días.

Joan Mir, en su nueva moto.
Joan Mir, en su nueva moto.

Se ha beneficiado de eso probablemente Morbidelli, que ha cambiado una Honda satélite por una Yamaha también no oficial y ha sido sexto en su primer día con su nuevo equipo. Rodó tan solo seis décimas más lento que Viñales con la nueva M1. A casi un segundo se quedó Bagnaia, pero sorprendió igualmente por tratarse de su estreno en la categoría y con una Ducati no oficial. A Joan Mir, otro novato, se le vio igual de cómodo con la Suzuki en el día de su debut en MotoGP. Le sorprendió lo corta que se hace la recta de meta –“La potencia y la aceleración se notan” –, el tiempo que uno pasa tirando de frenos o lo brusca que puede ser la moto de 1.000cc si uno no controla los caballitos. No dudó en bajar el ritmo y seguir y estudiar a Viñales en su primera salida a pista. “En dos vueltas he aprendido muchas cosas, por ejemplo a preparar un poco mejor la salida de las curvas”, confesaba. Y es consciente de que le costará adaptarse a la electrónica y entenderla. Pero como primer paso no estuvo mal. Apenas terminó la jornada a dos décimas de su compañero de equipo, Àlex Rins.

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