Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El balón que cambia vidas

El programa ‘Futbolnet’ de la Fundación del FC Barcelona para los niños refugiados suma unos 14.000 beneficiarios

Thuram, durante su viaje al campo de refugiados del Líbano. Ampliar foto
Thuram, durante su viaje al campo de refugiados del Líbano.

Unos cuantos niños se sientan alrededor de un balón y, guiados por unos formadores, deciden las normas a implementar en el partido de fútbol. Como son reglas adoptadas de forma conjunta, no se las pueden saltar y, en caso de que alguien lo haga o se llegue a una discusión, la obligación pasa por sentarse todos de nuevo y solucionar el entuerto para que la pelota pueda volver a rodar. Es un acto sencillo y rutinario que, sin embargo, por el entorno en el que se realiza pasa a ser excepcional y formativo. Porque esos niños conviven en un campo de refugiados (Skaramagas, Lesbos y Mória en Grecia), en entornos escolares dentro de zonas urbanas (Atenas), en entornos municipales (Bekaa en Líbano) y en centros de acogida de menores no acompañados (Sicilia y Calabria en Italia), lugares donde la Fundación del FC Barcelona ha implementado la metodología Futbolnet para intentar cambiar la vida de esos infantes y jóvenes refugiados.

“Aunque al principio cuesta bastante, en unas pocas sesiones se ve que dejan de discriminar, que mejoran su conducta y bienestar emocional, incluso hasta son capaces de desconectar por momentos de su realidad y hacen amigos que se extrapolan a sus familias”, cuenta un chico que prefiere mantenerse en el anonimato pero que ha estado en todos los centros, que suelen ser propiedad de la administración o campos financiados por la cooperación de países como la agencia británica del desarrollo y alguna otra ONG, también partners locales. Y, en cada uno de los centros, el Barça coloca a coordinadores locales que se encargan de regularizar la formación de los educadores, el aprovisionamiento de materiales, aclarar la implementación de la metodología… Así, preocupado el Barça por cómo evolucionaba el programa de ayuda a refugiados, decidió realizar un estudio independiente con resultados fabulosos. “Ojalá hubieran más proyectos como este y sobre todo organizaciones comprometidas con la causa. Es brutal el trabajo que hacen y los resultados que obtienen”, revela una persona que ha participado en el estudio. “Tras 25 de las 72 sesiones que realizamos, se aprecia un cambio de comportamiento muy grande”, añade María Vallés, directora de la Fundación del Barça.

Fue Vallés la que dio un vuelco a todo a su llegada porque decidió no decir sí a todas las propuestas de las miles que le llegan a la Fundación, sino que optó por escoger las acciones para poder darle toda la dedicación, hasta el punto de que ya acumula 14.000 beneficiarios en sus programas y unos 3.200 refugiados atendidos. “Más allá de implementar nuestros programas de forma profesional y con resultados, nuestra responsabilidad es ir más allá y llevar esta esperanza a millones de personas que hoy no la tienen”, señaló Vallés en el acto que celebró el club este miércoles para dar a conocer los resultados del estudio. “Intentamos conseguir sonrisas ante la injusticia social que viven estos niños”, se sumó Jordi Cardoner, vicepresidente azulgrana responsable del área social. Algo que funciona como atestiguó el exjugador Liliam Thuram, que fue al Líbano para echar una mano. “Cuando vi la sonrisa de los niños, pensé que el fútbol les da autoestima. También me encontré con los padres, y me acuerdo que había alguno que me invitó a cenar en el campo de refugiados. Ya habíamos cenado, pero no les podíamos decir que no. Se trata de devolverles la dignidad”, explicó el exazulgrana.

Cuenta el estudio que hay seis impactos muy evidentes en sus acciones: reducción de las situaciones de conflicto; los niños muestran menos miedo y están más calmados; conviven en un espacio más seguro; forjan amistades; se aprecian cambios de comportamiento en las primeras fases de los programas; y su confianza crece. “Pero no solo eso”, interviene el chico que ha pasado por todos los centros; “les ayuda a pensar, razonar, tomar decisiones, adquirir juicio… Porque no son pocos los que tienen en Futbolnet su escuela porque por su situación personal no pueden ir al colegio”.

Hasta ahora, gracias al soporte también de la Fundación Stavros Niarchos (SNF), ha invertido unos seis millones de euros en estos centros y en la formación de 191 educadores (el 30% han sido refugiados), y dentro de un mes iniciará otro programa en Cataluña para los menores no acompañados, donde habrá unos 200 beneficiarios más.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >