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El Monumental, refugio para Marcelo Gallardo y los hinchas de River

El entrenador, sancionado por Conmebol, y los fanáticos millonarios, impedidos por la prohibición de público visitante, viven en su estadio la primera final de la Libertadores contra Boca

Hinchas de River siguen la final de la copa Libertadores contra contra Boca desde el Monumental.
Hinchas de River siguen la final de la copa Libertadores contra contra Boca desde el Monumental. Reuters

La Conmebol ha caído sobre Marcelo Gallardo con todo el peso de la ley y el entrenador tuvo que presenciar la primera de las finales en las instalaciones de River. No estuvo solo: hace ya muchos años que cientos de simpatizantes se juntan en los quinchos del club, donde están las parrillas, para ver por televisión aquellos partidos que el equipo juega como visitante y la ley impide presenciar. Es el secreto mejor guardado entre los socios del millonario, incluso, para las previas a los partidos en casa. EL PAÍS fue parte de un rito que nació gracias a una prohibición.

El gobierno argentino decidió vetar el ingreso de público visitante a los estadios en 2013, para prevenir la violencia. Aunque la medida está en revisión, ni siquiera tuvo éxito el intento del presidente Mauricio Macri para suspenderla en esta final entre River y Boca. "Como la presencia del visitante sigue prohibida, nos juntamos en nuestro segundo hogar que es River a verlo todos juntos", explica Matías Inglesi, de 30 años.

Hay empleados, profesionales, técnicos y hasta un cura. Solo los une River, desde ahí, se enlazan en relaciones fraternas que muchas veces continúan durante la semana y, esperan, persista entre sus hijos. No son barras aunque a veces visten como tales. Son un grupo de amigos que, a partir de River, se hicieron entrañables. Como si esa calle del club fuese el barrio de todos.

El rostro de Pablo González flamea blanco y rojo, aunque desde 2015 también conserva un rosa épico, un color que se inventó bajo la fuerte lluvia de aquel 15 de agosto, cuando River conquistó su última Copa Libertadores y todo el grupo estrujó el trapo en plena tribuna, en un abrazo húmedo y eterno que así incluyó al Alemán, alma mater de la peña, fallecido en 2012. El grupo pretende repetir la historia en esta final y el empate de este domingo por dos goles ha caído bien.

La Banda del Alemán organiza todo a través del WhatsApp. Días previos al partido, los asistentes confirman su presencia y se diseña una lista de compras. El alcohol está prohibido pero, en ocasiones, se cuela algún Fernet.

"Al terminar de comer, cada uno dice cuanto gastó, sumamos todo, dividimos por los que somos y al que hay que devolverle se le devuelve", explica Diego Pollo Novo, un bancario de 42 años devenido en contador de la peña. "Cuando me ven llegar muchos me gritan '500', porque es lo que suelo cobrar, pero con la inflación que hay en Argentina van a tener que cambiar el apodo", bromea.

Como indica la tradición en Argentina, Daniel González, padre del Alemán, recibirá el aplauso de los comensales cuando la carne llegue a la mesa. El clima obligó a postergar el partido para el día siguiente, pero el hombre no acusó recibo y se hizo cargo del doble asado. Todo sea por River. El grupo, entonces, encargó otro costillar de 10 kilos, para repetir la ceremonia.

También se repitió un colorido banderazo, como llaman los hinchas de River a la reunión de banderas y fuegos artificiales que realizan para despedir al equipo cuando juega fuera de casa un partido importante. El único que se quedó en el club fue Gallardo, como un hincha de River más. Al terminar el partido, y con el empate consumado, los hinchas homenajearon al entrenador con una ovación que éste correspondió desde un balcón, un brazo en alto y otro en el corazón.

"Este equipo ha batallado partidos difíciles, tenemos un cuerpo técnico a la altura y la confianza de que la época cambió. Hoy es el momento y Gallardo nos cambió el chip. El próximo partido, el que decidirá todo, lo vamos a vivir en nuestra tribuna. El lugar en el que estamos hace 20 años", dice Mariano Barragán, uno de los habitantes de este mundo desconocido, que en 14 días vivirá desde adentro el desenlace de esta final apasionante. La del clásico definitivo.

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