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El fantasma del bienio negro ronda San Mamés

El calamitoso comienzo del Athletic, que lleva 10 partidos sin ganar, empieza a despertar pesadillas de su pasado más oscuro

Aduriz y Raúl García, durante el partido del Athletic de este lunes.
Aduriz y Raúl García, durante el partido del Athletic de este lunes. @GTRESONLINE

Cuando alguien le nombra a algún seguidor del Athletic la expresión “bienio negro”, al aficionado le cambia el semblante. A los más sensibles les empieza a correr un sudor frío y la taquicardia aparece en el horizonte clínico. Técnicamente, el bienio negro, para la afición rojiblanca, es el periodo que transcurre entre las 18.50 horas, aproximadamente, del 18 de septiembre de 2005 y más o menos, la misma hora del 17 de junio de 2007, el día que se instalaron los desfibriladores en San Mamés.

En la primera fecha, un gol de Antonio Hidalgo en el descuento le dio la victoria al Málaga en San Mamés, en lo que —aunque entonces no se sabía— iba a ser una sucesión de descalabros a lo largo de dos temporadas que devoraron a dos presidentes, cuatro entrenadores y un buen puñado de futbolistas, hasta el desenlace, en la victoria frente al Levante que evitó el descenso a Segunda División del Athletic en 2007.

Y la sombra del bienio negro reaparece después de un comienzo de temporada descorazonador que, como en aquella ocasión, el Athletic empezó con victoria en San Mamés. Después, el equipo rojiblanco ha sumado siete empates y tres derrotas, en el ciclo más gris en competición oficial. En la temporada 2005-06 acumuló 11 partidos de Liga sin victorias, pero consiguió en medio de estos dos triunfos en Copa frente al Real Unión y el Hospitalet.

Pero tal vez el dato más preocupante es que, desde que comenzó 2018, el Athletic ha jugado 32 partidos de Liga y sólo ha conseguido ganar seis. Sumó cinco victorias en los 21 choques a las órdenes de Ziganda y sólo uno con Berizzo en el puente de mando.

Mientras cunde el desánimo entre los aficionados rojiblancos, en Lezama se extiende el desconcierto. “La realidad es que vamos abajo y debemos ser conscientes de la incomodidad en la que estamos y trabajar para salir, pero ganar lo necesitan todos los equipos. Lo que hay que encontrar es una manera sólida de jugar y, a partir de ahí, intentar ganar”, apunta Eduardo Berizzo, el técnico, que no acaba de dar con la tecla que tampoco halló Ziganda.

El entrenador argentino, sin embargo, se encontró unas circunstancias diferentes. El navarro había tenido que trabajar con la misma plantilla de Valverde —que dejó al Athletic en la Europa League—, mientras que Berizzo contó de entrada con Yuri Berchiche, Capa, Dani García y el rumano Ganea, que todavía no ha debutado. Perdió, eso sí, a Kepa Arrizabalaga en plena pretemporada, pero no es la portería la línea que más puede preocupar al entrenador. La falta de gol y de intensidad en el juego pesan a la hora de afrontar los partidos. “El Athletic siempre ha necesitado jugar a un ritmo fuerte, ir a por todos los balones. No es sólo cuestión de que Mikel Rico presione si no lo hace nadie más, como si no hubiera fe”, afirma Sergio Corino, exjugador rojiblanco.

Berizzo trata de encontrar soluciones, incluso abjurando de sus principios. Ante el Valencia, recuperó para el centro del campo a San José y Mikel Rico, que parecían descartados, y desechó los planes anteriores. En el Villamarín y el Camp Nou, el Athletic jugó bien y arañó un punto en cada cita. En las salidas a Ipurúa y Vallecas, sin embargo, quiso tener la pelota y no pudo hacerlo frente a dos equipos que apretaban fuerte. Sin embargo, también puntuó.

Ante el Espanyol dio la sensación de que jugaba a lo que quería su rival. Según Berizzo, “el partido no fue reprochable, se jugó como habíamos pensado, con mucha presión, intensidad y de igual a igual en la primera parte. Todo el mundo se entregó por completo y mientras eso suceda siempre hay esperanzas”. Pero algunos de los veteranos empiezan a advertir que puede ser un mal año. “Hay que salir dando la cara y más juntos que nunca. Hemos vivido situaciones similares y todos juntos hemos salido adelante. Debemos estar juntos y con el apoyo de nuestra gente lo vamos a lograr”, sentencia De Marcos.

Nadie quiere hablar del bienio negro, aunque hay voces pesimistas entre quienes lo vivieron. “El modelo del Athletic se ha acabado”, asegura un exdirectivo que prefiere mantener el anonimato. “Todo lo que ha venido de nuevo en el mundo del fútbol está contra el modelo del Athletic, desde la sentencia Bosman. En unos años, el peligro de descenso a Segunda será muy real”.

 

Sin un relevo que asuma el papel goleador de Aritz Aduriz

Como sucede en el Real Madrid, donde faltan los goles de Cristiano, al Athletic le faltan los de Aduriz, que han sido el sostén del equipo en las últimas temporadas, pero que ya no llegan. Con más de 37 años, el delantero guipuzcoano ya no está en condiciones de ser el ariete letal de los años anteriores. “No traducimos en los metros finales el dominio, o a las opciones que tenemos no se da el valor que tienen, como en las ocasiones de Williams o Aduriz. La receta no es mágica y tenemos que aprovechar las ocasiones cuando las tengamos”, asegura Berizzo, que no encuentra la solución para mejorar los 11 goles anotados en 11 partidos.

Aduriz ha cumplido un servicio impecable, pero su sucesor, Iñaki Williams, lleva más de dos años sin marcar un gol en San Mamés. Doble dolor de cabeza. “Es preocupante por no poder cristalizar en victoria el juego desarrollado, porque generamos mucho juego para tener poco impacto en la red y recibimos el gol en un desorden defensivo cuando el partido era nuestro”, decía el entrenador al acabar el partido del lunes frente al Espanyol, que amplió la crisis rojiblanca una jornada más.

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