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CARTAS DEPORTIVAS OPINIÓN i

Animales enfermos de la competición

Cuál es la verdadera gasolina del jugador de élite en cualquier deporte, el amor por el juego o su necesidad competitiva

Joan Creus en el medio, tras ganar la Liga con el TDK Manresa en 1998.
Joan Creus en el medio, tras ganar la Liga con el TDK Manresa en 1998. EFE

Apreciado Joan*:

Te imagino más conectado a los partidos de tu hijo en Hospitalet que a las historias de la NBA. Pero el otro día estaba viendo un vídeo de Vince Carter y Dirk Nowitzki que ha tenido mucha repercusión, y me acordé de ti.

Les pregunta la entrevistadora por los motivos que les llevan a estar todavía “dando vueltas” por la liga, siendo ya dos cuarentones, y Carter responde de manual: “Después de todo este tiempo, obviamente no se hace por dinero, sino por el Amor al Baloncesto”.

Dejo en mayúscula la expresión Amor al Baloncesto, porque es un concepto que en Estados Unidos se utiliza muchísimo para justificar actitudes. Love for the Game. Y que a los responsables de marketing de la liga les llevó a poner en marcha probablemente la mejor campaña de comunicación que jamás se haya realizado en el deporte profesional; aquel imbatible I Love This Game!

Hemos ido a mirar los rankings de los más veteranos en la historia de la NBA, y el desequilibrio entre hombre alto-hombre bajo para que te dejen seguir en la liga a partir de una cierta edad es muy notable. De los primeros 20 que salen en las listas, solamente John Stockton y Bob Cousy figuran como bajitos de hierro. También está Jason Terry, al que señalan sin equipo, y al que después volveremos. El resto son casi todos tipos muy grandotes (Abdul Jabbar, Robert Parish, Kevin Willis, Karl Malone, Dikembe Mutombo…) lo que ya da una pista de que el Amor casi eterno al Baloncesto, al menos en la NBA, solo es posible partiendo de un chasis privilegiado. En el baloncesto europeo ese desequilibrio, no siendo tan evidente, también se da. Dominar aquella liga ACB del año 98 como hiciste tú, desde 1,76m y con casi 42 años, es una de las historias que nuestro deporte debería guardar como un incunable. El baloncesto de élite se ha convertido definitivamente en un asunto entre tipos de dos metros. Los bajitos que sigan amando este juego y se sientan con fuerzas para meterse ahí, serán individuos tan apreciados como el lince ibérico, ese “precioso animal de aspecto robusto, cola corta, ágil cazador, muy territorial… catalogado por la Unión Mundial para la Naturaleza como el felino más amenazado del mundo”.

Me queda volver a Jason Terry, para ponerte sobre la pista de lo que me había parecido intuir como un simple cementerio de elefantes enfermos de la competición, pero que tiene pinta de que va a acabar rompiendo en algo de mucho más impacto. Es el juego del 3x3. Si te vas a Google y pones Big3, probablemente te quedes un buen rato mirando. Es impactante. El rapero Ice Cube se ha unido a otro empresario, y han tirado la casa por la ventana para montar un espectáculo brutal en torno a este formato. Al último al que están tirando los tejos es a Terry. Aquí te dejo la plantilla de uno de los equipos, los Killers 3’s, que son de los peores de la liga; Chauncey Billups (14 años NBA), Stephen Jackson (14), Metta World Peace (17), Josh Powell (9), Allan Anderson (8), Ryan Hollins (10), Mike James (12), entrenados por Charles Oakley. Y todos en ese plan. Y con la cancha de los Brooklyn Nets hasta arriba para ver las finales. Y ya estamos hablando de un nuevo deporte que formará parte de los Juegos de 2020.

Corresponde hacerse la pregunta de cuál es la verdadera gasolina del jugador de élite en cualquier deporte, el amor por el juego o su necesidad competitiva. Los veteranos baloncestistas que se han enganchado al nuevo formato del 3x3 nos están dando ya una pista. Pero no me imagino a aquel director de marketing NBA aceptando el cambio de grito: I need this game! Siempre será mejor llamarlo Amor, aunque todos sepan que quisimos decir sexo.

Sigue siempre tan en forma.

(*) Joan Creus fue jugador profesional entre 1975 y 1999. Ganó la ACB con el Manresa a los 41 años y fue MVP de las finales.

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