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El PSG maquilla el desastre sobre la bocina

Un gol de Di María en la prolongación evita una merecida derrota de los parisinos ante un Nápoles estelar en un grupo que se endurece con Liverpool como líder

Mbappé supera a Mario Rui y Koulibaly, del Nápoles.
Mbappé supera a Mario Rui y Koulibaly, del Nápoles. AFP

El milmillonario París Saint-Germain se despeñaba en la Liga de Campeones donde se topa con una realidad muy diferente a la que jalona sus plácidos paseos en el campeonato doméstico. La constelación de dinamiteros que ha juntado el capital catarí en la ciudad de las luces no encuentra la mecha y vive al límite en una competición en la que, aún sin acabar octubre, apenas le queda margen de error. Contra el Nápoles se salvó en la prolongación (2-2) gracias a una monumental rosca de Di María, un premio inmerecido ante un Nápoles estelar que había desatado las alarmas. A pesar del apaño final todavía suenan y animan a dudar respecto a la solidez del proyecto parisino para reinar en el fútbol europeo.

Marcador y clasificaciones

Grupo A

Brujas – Mónaco 1-1

Dortmund – At. Madrid 4-0

1. Dortmund, 9 puntos; 2. At. Madrid, 6; 3. Brujas, 1; 4. Mónaco, 1.

Grupo B

Barcelona – Inter 2-0

PSV – Tottenham 2-2

1. Barcelona, 9 puntos; 2. Inter, 6; 3. Tottenham, 1; 4. PSV, 1.

Grupo C

PSG – Nápoles 2-2

Estrella Roja – Liverpool 4-0

1. Liverpool, 6 puntos; 2. Nápoles, 5; 3. PSG, 4; 4. Estrella Roja, 1.

Grupo D

Galatasaray – Schalke 04 0-0

Lokomotiv – Oporto 1-3

1. Oporto, 7 puntos; 2. Schalke 04, 5; 3. Galatasaray, 4; 4. Lokomotiv, 0.

El Nápoles dio un auténtico recital sobre todo en la primera parte, tiempo en el que mostró el valor del colectivo sobre el de las individualidades. Después supo sufrir cuando debía y disfrutar cuando podía. Lo hizo con Carlo Ancelotti a los mandos y con tres españoles en el once. Además de Callejón se lucieron Albiol y el exbético Fabián, que también estuvo en el origen del tanto de la victoria napolitana. La clase media española se muestra al máximo nivel europeo.

Fue la cita de un equipo engrasado contra uno que chirría, de la solidaridad contra el egoísmo porque poco le funcionó al PSG y en cuanto eso sucedió comenzaron a brotar reproches y malas caras sobre el césped tanto que incluso pareció que en alguna transición defensiva hubo quien escatimó alguna carrera. Neymar fue de los que miró hacia delante, se ubicó el mediapunta y tiró fuegos artificiales hasta que Allan, un mediocentro chepudo que lleva seis años en Europa tras llegar de la mano de los Pozzo al Udinese, se hizo con la parcela. Con él operó desde ahí el eslovaco Hamsik, uno de los talentos más infravalorados del continente. Juntos gobernaron el partido para que el Nápoles sometiera al París Saint-Germain en una primera parte excepcional en la que Mertens avisó con un remate al larguero e Insigne hizo diana tras asistencia de Callejón.

El PSG buscó sus opciones en la llamada de pequeñas sociedades. La de Mbappé y Neymar es sin duda la más estrepitosa, quizás por eso el Nápoles se aplicó en negarla. La primera vez que apareció fue para deslumbrar en una contra, ya en desventaja los parisinos en el marcador, pero el meta Ospina se hizo grande y no supo sentenciar el extremo galo, que pareció durante bastante tiempo desconectado del partido, abierto sobre el flanco diestro a la espera de que le llegase juego. La segunda oportunidad que se encontraron los dos talentos fabricaron una combinación en la medular que abrió el espacio por donde llegó el primer tanto del cuadro galo.

Ocurrió que Thomas Tuchel tomó el bisturí en el descanso, retiró a Bernat, discutido por la grada, y cerró la zaga con tres centrales con la entrada del joven alemán Kehrer. El cambio de módulo táctico, también la necesidad, empujó al París Saint-Germain. Insigne, lesionado, se fue antes de tiempo del partido. Ancelotti reforzó la medular con Zielinski, se tapó, finiquitó la sinfonía y se aprestó para la brega. El empate le golpeó con crueldad porque Mario Rui desvió a su propia portería un centro de Meunier que en todo caso advirtió de que la idea de Tuchel de abrir los flancos empezaba a resultar efectiva.

No fue para tanto. El Nápoles supo afianzarse entonces desde el control de la pelota y recuperó el control del partido. Sin llegada, Tuchel retiró a Cavani para recurrir a Draxler y situar a Mbappé entre los centrales. Pero mientras todo se ajustaba marcó Mertens otra vez y el PSG se encontró con una contrarreloj de quince minutos. Y ahí una vez más mostró una llamativa impotencia que le definió: fue muy inferior a un gran Nápoles. Al menos el gol postrero le pone una tirita.

En el otro partido del grupo el Liverpool superó sin problemas en Anfield al Estrella Roja (4-0) con una nueva exhibición de su tridente. Salah marcó dos veces y acompañaron Firmino y Mané.

Harry Kane celebra el segundo gol del Tottenham en Eindhoven.
Harry Kane celebra el segundo gol del Tottenham en Eindhoven. Getty Images

En la búsqueda de terceros en discordia para los dos grupos de Liga de Campeones que integran Barcelona y Atlético, Tottenham y PSV alfombraron el camino de los primeros y Brujas y Mónaco aclararon el de los colchoneros con sendas igualadas que mantienen a los cuatro sin conocer el triunfo tras la tercera jornada.

El Tottenham enfocó una visita a Eindhoven que tenía vitola de final. Debió ganarla, pero tropezó (2-2) victima de errores propios y ajenos, de una conjunción de desastres que le dejan en el alambre. Los Spurs jugaron muy bien, pero el partido casi siempre les vino cruzado. Jamás dejaron de estar a expensas de recibir golpes, incluso del colegiado esloveno Vincic, que le anuló un gol legal que el videoarbitraje ausente en la Champions hubiese validado. Le costó imponerse al Tottenham mucho más de lo que su superioridad indicaba ya desde muy pronto porque en esa hora hizo de todo y le pasó de lo demás: remató a la cruceta Kane, permitió un gol surrealista en un error de Alderweireld, su zaguero más sólido, que aprovechó el mexicano Lozano, le anularon un gol por un supuesto fuera de juego inexistente por posicional, empató Lucas Moura tras una genialidad de Eriksen, que encontró un pase imposible para encontrar un espacio en el área, recibió un remate de Gastón Pereiro al larguero y se adelantó en el marcador tras otro ramalazo de talento de Eriksen y la puntual cita de Kane con el gol.

El PSV pasó largos minutos achicando, corrió tras la pelota, se desgastó, vio como le pasó de largo la puntilla y encontró un empate sobre la bocina con gol de De Jong tras otro error arbitral que acabó con Lloris expulsado en una acción que solo merecía amonestación.

El Brujas y el Mónaco firmaron tablas en terreno belga (1-1), con gol del maliense Yacouba Sylla para los monegascos y empate del brasileño Wesley para los belgas, que pudieron ganar en la última jugada del partido. Ambos equipos quedan a cinco puntos de la segunda plaza del grupo, en poder del Atlético.

En el grupo con más secundarios emergió una estrella: Iker Casillas. El meta mostoleño detuvo un penalti en los albores del partido que ganó (1-3) el Oporto en Moscú. Los lusos lideran el grupo porque además Galatasaray y Schalke 04 empataron en el otro duelo (0-0).

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