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La Ryder vuelve a Valderrama

Thomas Björn, capitán de Europa en la conquista de París, regresa con la copa al campo en el que debutó a las órdenes de Seve en 1997

Thomas Björn, con la copa de la Ryder.
Thomas Björn, con la copa de la Ryder. Getty

Valderrama huele a Ryder Cup. Han pasado 21 años desde aquella mágica edición de 1997 y el espíritu de la competición y el aura de Seve Ballesteros siguen en cada rincón de este campo gaditano. Cuando Thomas Björn, el capitán que condujo a Europa a un nuevo triunfo ante Estados Unidos el pasado mes en París, trae de vuelta la copa a casa, el círculo se cierra. El danés era uno de los cinco debutantes europeos en Valderrama a las órdenes de Seve. Entonces era un novato de 26 años que se quedó impresionado cuando entró en el team room y vio a leyendas como Ballesteros, Olazabal, Nick Faldo, Langer y Montgomerie. Entonces sumó 1,5 puntos para la gesta en la primera ocasión en que la competición se disputaba fuera de las islas o de EE UU. Ahora regresa como el capitán de figuras como Francesco Molinari, Tommy Fleetwood, Sergio García y Jon Rahm.

"Valderrama me trae tantos recuerdos...", rememora antes del inicio este jueves del Andalucía Valderrama Masters (12.00 y 15.30, Movistar Golf). "Debuté en la Ryder en el 97 con Seve y fue muy especial. Lee Westwood, Darren Clarke y yo siempre habíamos soñado de niños con jugar este torneo, nos habíamos enamorado de la Ryder. Y llegar aquí, jugar y ganar... Fue una semana que jamás olvidaremos".

Björn ha cambiado de traje. De capitán a jugador. Este jueves partirá en el torneo en un partido junto a Chema Olazabal, compañero también hace 21 años, y Robert Karlsson. "Quería venir aquí para ayudar a Sergio García", dijo (la Fundación del golfista castellonense respalda la prueba, que reparte dos millones de euros en premios). "Por todo lo que ha hecho Sergio por el golf y por la Ryder. El máximo anotador de la historia... ¡menuda hazaña! Sergio demostró en París lo que la Ryder significa para él".

El capitán, de nuevo jugador, recordó sus sensaciones en la conquista en París. Cómo no sintió "ningún pánico" cuando Estados Unidos se adelantó por 1-3 el viernes por la mañana, y los nervios, la sensación de incomodidad incluso, hasta que el domingo no estuvo el triunfo atado pese a la  amplia ventaja que Europa había acumulado. Ya sabía Björn, como pasó por ejemplo en Medinah en 2012, que la Ryder no se acaba hasta el último golpe. Aprendizaje de veterano. Lecciones que en su día el danés heredó de Seve y que hoy transmite a los recién llegados, jóvenes como Jon Rahm. Con el vasco de 23 años tuvo tajo el capitán después de que no pudiera ganar ningún punto los dos primeros días. Tocaba levantar el ánimo de un golfista tan volcánico y pasional. "El sábado tuve una conversación con Rahm. No estaba nada contento. Vino pensando que iba a jugar los cinco partidos y las cosas salieron de manera diferente. Lo más importante es que se ha dado cuenta de que en la Ryder vale el equipo. Se fue de París teniendo eso bien claro. Cuando eres joven, es difícil asimilarlo porque llegas con una mentalidad individual. Cuando le tocó jugar el domingo con Tiger Woods, le dije: 'Mira Jon, ¿has visto? La Ryder se trata de tener oportunidades. Ha llegado la tuya. Vas a enfrentarte al mejor jugador de la historia. Ahora concéntrate, sal y gánale'. Y le ganó. Rahm es el siguiente en la línea de los grandes jugadores españoles. Mucho del éxito de la Ryder se debe a ellos". A Seve, a Valderrama, a 1997. Imposible olvidarlo.

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