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Sergio García, ‘míster Ryder’

El castellonense supera a Nick Faldo como el jugador con más puntos en la historia de la competición: 25,5

Sergio García festeja la Ryder.
Sergio García festeja la Ryder. AP

La Ryder se tiene o no se tiene. Y Sergio García la lleva grabada a fuego. Pocos jugadores simbolizan hoy mejor ese espíritu de equipo imprescindible en el gran clásico del golf. El Niño es la imagen de la transformación que opera el torneo en quienes acuden con el ánimo magullado. García aterrizó en París con el juego en los pies, pero demostró por qué debía estar entre los elegidos. Arropó a los debutantes, hizo grupo cuando no le tocó jugar y coleccionó un récord mayúsculo: con 25,5 puntos en su hoja de servicios es ya el máximo anotador en la historia de la Ryder, por delante de otros gigantes: Nick Faldo (25), Bernhard Langer (24), Colin Montgomerie (23,5), y más atrás, Seve (22,5), Olazabal (20,5), Jack Nicklaus (18,5)...

“No fue una mala elección”, presumió este domingo el capitán, Thomas Björn. El danés sabía lo que el español le iba dar: experiencia, unión y fiabilidad. Björn se decantó por El Niño pese a un año muy irregular, con los cuatro cortes fallados en los grandes por primera vez en su carrera y muchas señales de frustración. “No sé si he perdido la ilusión”, dijo en el pasado Open Británico.

No hay mejor receta contra la depresión de un golfista que la Ryder, la cita que todo lo puede cambiar. Sergio García es un experto en este escenario. Es el jugador más joven en disputar el duelo bienal ante Estados Unidos, con los 19 años y 258 días que tenía en 1999, y ha estado en nueve ediciones en el campo (seis victorias) y en otra, en 2010, como vicecapitán.

“Sergio es uno de esos jugadores que empuja y hace equipo, un motor”, le elogió Björn durante unos festejos en los que El Niño era uno de los grandes animadores, bromeando con Olesen, con Rahm... “Ha sido un año duro, pero hemos peleado por estar aquí”, explicó el castellonense, de 38 años. “Gracias a Thomas por elegirme y creer en mí. Parecía uno de esos años en los que nada funciona. Necesitaba jugar con la energía de la Ryder. Y encima he conseguido ese récord que significa mucho para mí”, señaló.

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