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El Real Madrid derrite al Baskonia y reina también en la Supercopa

Llull, Tavares, Prepelic y Campazzo imponen su ley en el último cuarto

Felipe Reyes, Ayón, Llull y Taylor bromean tras ganar el título / En vídeo, declaraciones de los entrenadores del Real Madrid Pablo Laso y Baskonia (ATLAS)

El Real Madrid continúa en la cima, en plan acaparador, exhibiendo su glotonería también en la Supercopa. No la ganaba desde 2014, un lunar menor en el cómputo global de un equipo campeón en muchos de los últimos torneos mayores. Suma ya 16 desde que llegó en 2011 Pablo Laso para comandar su banquillo. Ganador de la última Euroliga y de la última Liga Endesa, ganando esta hace 95 días, tras superar precisamente al Baskonia en la final, como en la Supercopa disputada ayer en Santiago de Compostela.

El Baskonia de Pedro Martínez le dio mil y una vueltas a su quehacer. Dominó durante varias fases. Hizo trabajar a fondo al Madrid. Lo superó por siete puntos: 26-33 mediado el segundo cuarto. El entrenador baskonista provocó el atasco temporal en el ataque madridista con zonas intermitentes. Cuenta con un equipo muy hecho en el que sus dos incorporaciones, las de los aleros Shavon Shields y Darrun Hilliard, están dando la talla, ambos muy bien integrados en el equipo, en el que también brillaron Poirier y Diop.

REAL MADRID, 80; BASKONIA, 73

Real Madrid: Llull (15), Causeur (1), Taylor (0), Randolph (8), Tavares (7) –equipo inicial-; Rudy Fernández (4), Campazzo (13), Felipe Reyes (0), Carroll (5), Deck (2), Prepelic (13) y Ayón (12).

Kirolbet Baskonia: Granger (5), Janning (2), Shields (14), Shengelia (12), Poirier (11) –equipo inicial-; Vildoza (5), Voigtmann (2), Marcelinho (0), Diop (11), Garino (5) y Hilliard (6).

Parciales: 20-21, 22-23,19-18 y 19-11.

Árbitros: Hierrezuelo, Pizarro y Pérez.

Fontes do Sar de Santiago de Compostela. 5.314 espectadores.

Las piezas que mueve Pablo Laso, igualmente en un colectivo ya muy experimentado a pesar de las importantes bajas de Doncic y Maciulis, bien cubiertas por lo visto en Santiago por Prepelic y Deck. Tavares puso en muchos apuros a los pívots del Baskonia y Llull aceleró, incontenible, especialmente en el primer y en el tercer cuarto. Una vez más fue elegido el MVP de la final.

El Madrid mantuvo el tipo y recuperó sus desventajas en un partido que tuvo sus momentos calientes, con una antideportiva a Diop, un trompazo en la cabeza que se llevó Shengelia y una torcedura de tobillo que estuvo a punto de dejar fuera de combate a Campazzo. El base argentino pudo concluir el partido y fue uno de los artífices del acelerón de su equipo en el último cuarto.

El esloveno Prepelic, que no jugó durante el primer tiempo, dejó pasmado al personal cuando irrumpió. Recordó al de su antológica actuación en la final del último Eurobasket que ganó Eslovenia. Con ocho puntos consecutivos contribuyó a remontar la última desventaja importante de los suyos (de 50-56 a 61-58). Repitió en el último cuarto, en el que se añadió a la causa el argentino Gabriel Deck, además de Campazzo, que guardó lo mejor de su repertorio para esos compases determinantes.

El Baskonia se vio sorprendido por los triples y penetraciones de Prepelic y Campazzo. El argentino además logró un robo en defensa y propició un contraataque que él mismo culminó. Puso el 80-73 en el marcador a falta de un minuto y medio. Visto para sentencia. Sobre todo porque el Baskonia acumuló los fallos en esos momentos decisivos. El Madrid, que no levantaba la Supercopa desde 2011, sumó su quinto título en una competición, que remacha su hegemonía en España y en Europa.

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