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España, ante lo nunca conseguido

Carreño y Bautista caen en los inidividuales de la primera jornada (7-5, 6-1 y 6-0 ante Paire y 3-6, 7-6, 6-4, 2-6 y 6-4 a contra Pouille) y los de Bruguera deben voltear en Lille un 2-0, reto imposible hasta la fecha

Paire celebra un punto durante el partido contra Carreño en Lille.
Paire celebra un punto durante el partido contra Carreño en Lille. EFE

El alborozo azul, blanco y rojo con el que finalizó la jornada en Lille simbolizó el buen ejercer de la anfitriona Francia y expuso a España ante una situación límite. Cedidos los dos primeros puntos en la apertura –7-5, 6-1 y 6-0 de Benoit Paire a Pablo Carreño y 3-6, 7-6, 6-4, 2-6 y 6-4 de Lucas Pouille a Roberto Bautista–, no le queda otra al equipo capitaneado por Sergi Bruguera que la gesta: debe ganar los tres partidos restantes, el dobles de hoy (14.00, Tdp) y los otros dos individuales del domingo, si desea acceder a la final de la Copa Davis en el año de la despedida al formato actual. Gesta, en toda regla, porque al fin y al cabo está obligada a lo que nunca ha conseguido desde la creación del Grupo Mundial, en 1981: remontar una serie en la que comenzó perdiendo 2-0.

Acaricia Francia el pase porque Paire estuvo soberbio y además Carreño se lesionó, y lo roza porque tanto el asturiano como luego Bautista erraron en los instantes más críticos y se decoloraron, el uno lastimado del muslo y el otro incapaz de materializar las oportunidades que le brindó el ciclotímico tenis de Pouille. De esta forma, solo cabe ganar, ganar y ganar, empezando por un dobles especialmente temido porque los franceses cuentan con el compacto dúo formado por Julien Benneteau y Nicolas Mahut, mientras que Feliciano López y Marcel Granollers se juntan por primera vez. Complicado, pues, lo tiene esta España que guerrea en tierras francesas sin Rafael Nadal, dos mundos absolutamente distintos con el balear o sin él.

Todo había empezado bien en Lille, hasta que a Benoit Paire le vino la inspiración, se atusó su barba hipster y derritió a Carreño con una secuencia de nueve juegos consecutivos que cimentó la primera victoria francesa en el prólogo de la semifinal: 7-5, 6-1 y 6-0, en 1h 54m. A España le tocó, pues, ir remando a contracorriente en este viernes que comenzó con buen color y se fue destiñendo como el cielo grisáceo de Lille. Al enfant terrible del tenis francés le costó entrar en calor, pero a la que lo hizo volteó al asturiano y concedió el primer punto para el equipo de Yannick Noah, luego solo cabe remontar.

Empezó todo bien en Lille, porque Carreño hiló fino los cinco primeros juegos e hizo lo más complicado, abrir el melón con un break e inclinar el terreno para Paire, quebradizo y volátil a más no poder, pero el de Aviñón no se deshizo y reaccionó como un torbellino para levantar al público del Pierre-Mauroy. Unos 17.000 asistentes, de los 26.000 que puede acoger el estadio francés, un tanto frío al principio y un volcán después, porque el fuego interior de su jugador arrastró al público y el primer duelo se cerró con un collage de banderas tricolores ondeando.

Paire, la gran apuesta de Noah

Noah celebra el triunfo de Paire en el partido de apertura, este viernes en Lille. ampliar foto
Noah celebra el triunfo de Paire en el partido de apertura, este viernes en Lille. REUTERS

Es Paire un tenista de rachas, de idas y venidas, fabuloso cuando acierta con la tecla y vulgar cuando se descentra y pierde el norte. No entraba, teóricamente, en los planes del listado de Noah para esta serie, pero varias bajas de peso condujeron al capitán francés a la gran apuesta: todo o nada con Paire. En su primera aparición en el equipo bleu, con la responsabilidad de sobrellevar el peso de abrir el pulso de las semifinales, el bad boy de Francia se llevó por delante a Carreño con un vendaval de juego que comenzó cuando le rompió el saque al asturiano al décimo juego (5-5) y puso la directa.

Mejor adaptado a una pista que anula el bote de la bola, Paire (29 años y 54 del mundo) llevó la iniciativa desde ese instante y descosió al español, competitivamente perdido después de entregar el primer parcial. Media hora de furia le bastó al galo para endosar la andanada que pulverizó al de Gijón, que llegó justo a Lille del aductor izquierdo –se retiró del US Open en la segunda ronda y se resintió el pasado sábado– y terminó padeciendo otra vez. Dio la vuelta el local al 4-5, cerró el primer parcial (57’) y se disparó hasta el 5-0 del segundo. Al final, el francés sacó partido a la precariedad física de su rival, vendado del muslo izquierdo, y se adjudicó 16 de los últimos 17 juegos.

“Sabíamos que había un riesgo, pero decidimos arriesgar. Es la misma lesión que tuve en Nueva York”, comentó ante los enviados especiales el español, defensor actualmente del peldaño 21 del ranking. “Me empezó a doler al principio del segundo set y a partir de ahí no he podido competir. Ha ido poco a poco y al final las molestias eran permanentes”, agregó, a la vez que lamentó las oportunidades perdidas y dio por segura su baja para el domingo: “He tenido opciones para ponerme 5-2 y luego tres set points [dos con 3-5 y otro con 4-5]... Seguramente no podré jugar. Si en dos semanas no me he recuperado, en un día menos”.

Bautista y Pouille, de vaivén en vaivén

Pouille festeja su triunfo contra Bautista en el Pierre-Mauroy de Lille. ampliar foto
Pouille festeja su triunfo contra Bautista en el Pierre-Mauroy de Lille. AFP

En el segundo turno de la tarde, Pouille redujo en un duelo de mucho vaivén a Bautista, inferior, por centímetros, en las zonas calientes del partido: 3-6, 7-6, 6-4, 2-6 y 6-4, después de 3h 40m. Al igual que Paire, su compañero también compite entre sube y bajas y certificó el triunfo tras un carrusel de alternativas. Se reenganchó primero al hacerse con el tie-break de la segunda manga (7-5), después de que el castellonense le privara cinco veces de su objetivo, y dio el golpe de riñón definitivo con la rotura al noveno juego del último parcial. Entre medias, Bautista desperdició un jugoso 3-0 en el tercero y volvió a salir malparado después de que en febrero ya hubiera perdido contra el 114 del mundo en el cruce de Marbella contra Gran Bretaña.

Abrió camino Paire a su equipo y le siguió Pouille, planteando de este modo un escenario muy feo para España: dos puntos por debajo, con Carreño fuera de combate y obligados los de Bruguera a remontar en la guarida enemiga. El temperamental Paire, que hace apenas un mes reventaba tres raquetas y pateaba un banquillo en Washington, habiendo sido hace dos años expulsado de los Juegos de Río por indisciplina, agradeció la benevolencia del asturiano en la primera manga y validó la gran apuesta de Noah para poner por delante a Francia. Posteriormente, Pouille tuvo un punto más de lucidez que Bautista.

Entonces, Lille impone un mal panorama: ganar, ganar y ganar. No hay otra.

BRUGUERA: “NO SE NOS PODÍA HABER DADO PEOR”

Bruguera, Carreño y en segundo término el encordador Xavi Segura, este viernes en Lille.
Bruguera, Carreño y en segundo término el encordador Xavi Segura, este viernes en Lille. AFP

El capitán español, Sergi Bruguera, lamentó en su comparecencia ante los periodistas el desarrollo negativo del primer día. “No se nos podía haber dado peor. Pablo se resiente de la lesión y Rober, jugando un excelente partido, no ha podido ganar un partido que podía haber caído hacia nuestro lado… Pouille ha jugado los puntos con mucho riesgo, con mucha línea, y al final han caído de su lado. Veíamos estos dos partidos de forma muy positiva, porque veíamos posibilidades de ganar, pero no ha salido ninguno de los dos…”, apuntó el preparador.

Entonces, ¿se le puede dar la vuelta y derribar el dato histórico de que con 2-0 la remontada es imposible? “Por supuesto, aún no han ganado el tercer punto. Estamos vivos. Que vayamos 2-0, 1-1... Eso da igual, porque la motivación es ganar y luchar cada partido al máximo, así que lo que importa es ganar sea el resultado que sea”, amplió el técnico barcelonés, de 47 años.

En el lado opuesto, el seleccionador francés expresó su felicidad, pero con un tono siempre muy respetuoso. “Estas victorias me llegan al corazón”, manifestó Yannick Noah, de 58 años. “Pouille y Paire vencieron desde el interior, desde la mentalidad. Pouille tenía el partido casi perdido, pero supo remontar los momentos difíciles. Hay pocos jugadores que pueden hacer eso. Es mi última temporada y todo esto es especial, queremos defender nuestro título. Eso es un sueño”, cerró.

En la otra semifinal, Croacia también manda por 2-0 frente a Estados Unidos, merced a los triunfos de Marin Cilic (6-1, 6-3 y 7-6) y Borna Coric (6-4, 7-6 y 6-3) ante Frances Tiafoe y Steve Johnson, respectivamente.


Sábado 14:30 (Teledeporte).

Julien Benneteau-Nicolas Mahut - Feliciano López-Marcel Granollers

Domingo 13:00 (Teledeporte).

Lucas Pouille - Jugador por decidir
Benoit Paire - Roberto Bautista

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