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Aspas añade el único especialista en desmarque al ataque de Luis Enrique

La baja de Costa permite a España sumar un perfil en el que no encajan Morata, Suso, Asensio, Isco ni Rodrigo, inclinados a recibir el balón al pie cuando no hay espacios

Aspas gesticula entre Kepa, Saúl y Morata. Ampliar foto
Aspas gesticula entre Kepa, Saúl y Morata. EFE

El éxito o el fracaso de Luis Enrique al frente de la selección española —y, por extensión, de Luis Rubiales al frente de la RFEF—no dependerá de su conducta en las salas de prensa sino de los jugadores que elija. Así lo consideran varios analistas de clubes y del entorno federativo, que se asombraron cuando el viernes pasado el seleccionador presentó la lista de convocados para disputar la Liga de Naciones. En la nómina de delanteros no identificaron ningún especialista en el desmarque en espacios reducidos. Solo la baja accidental de Diego Costa, ayer, debido a “problemas familiares”, según el anuncio oficial, permitió la llegada en segunda instancia de Iago Aspas. La repesca del gallego subsana un vacío directamente relacionado con el diagnóstico que hizo el propio Luis Enrique de los problemas futbolísticos que precipitaron el desastre de España en el Mundial de Rusia.

“Hay muchas evoluciones a nivel táctico que se pueden hacer”, señaló el seleccionador en julio, cuando presentó su proyecto en público. “Es evidente que lo más difícil del fútbol es la fase de finalización. Es decir: crear espacios cuando un equipo está replegado frente a su portería esperándote para contragolpearte. Esa es una fase en la que España se ha visto en dificultades en el Mundial y creo que en los próximos partidos nos encontraremos con esa situación”.

Luis Enrique observó la dinámica que todos los profesionales de su gremio conocen de memoria. Por su querencia a monopolizar la posesión del balón, España provoca que sus rivales se metan en su campo apretando líneas y haciendo muy difícil el acceso al gol. El día que quedó eliminada del Mundial, fue significativo que la selección solo consiguiera marcarle a Rusia —70 del ránking— cuando Ignashevich se metió un gol en propia meta. Entonces Costa, Isco y Asensio fueron titulares. Los tres exhibieron su impotencia para moverse allí donde los rivales se apelotonaban. Luis Enrique advirtió que agilizar el ataque sería su primer cometido.

“Ahí”, dijo, “hay muchos aspectos a mejorar que creo que se pueden hacer. Habrá rivales que se cerrarán atrás, y ahí es donde entrará nuestro trabajo y la capacidad de los jugadores para identificar esos momentos y superarlos. Necesito saber el feedback de los jugadores porque son ellos los que sienten y padecen en el terreno de juego. Tenemos que enseñar mucho a los jugadores”.

La primera respuesta del técnico al problema denunciado se manifestó en la convocatoria del pasado viernes. El desglose de delanteros incluyó a Costa, Morata, Suso, Isco, Asensio y Rodrigo Moreno. De los seis llamados inicialmente, Costa y Morata son dos nueves que sufren para girarse sin espacios; mientras que Suso, Isco y Asensio se inclinan naturalmente a bajar al medio a pedir la pelota al pie. Solo Rodrigo Moreno tiene el don del desmarque en espacios reducidos, aspecto que, sin embargo, no le define.

Luis Enrique piensa que él conseguirá enseñar a los futbolistas los movimientos que sus predecesores en la caseta —Hierro y Lopetegui— no les lograron inculcar. Pero, como recuerdan todos los pedagogos del fútbol, el aprendizaje tiene límites. Hay cosas que no se pueden adquirir por más lecciones magistrales que se escuchen, y los movimientos sin balón, imprescindibles para generar espacios en los atolladeros que encontrará España, son producto de una habilidad innata.

Gerard, Pedro y Callejón

Siguiendo la herencia del maestro David Villa, entre los españoles hay portentos intuitivos del movimiento en superficies superpobladas. A juicio de los especialistas consultados, expertos que trabajan para clubes de Primera y de Premier en régimen de confidencialidad, Rodrigo no es el español más cualificado de los que juegan en las principales Ligas de Europa. Puestos a elaborar una jerarquía de especialistas, apuntan que hay otros cuatro que, por aptitudes naturales y por su rendimiento en el último mes, le mejoran en este aspecto. Se trata de Iago Aspas (Celta), Pedro Rodríguez (Chelsea), José Callejón (Nápoles) y Gerard Moreno (Villarreal).

A las órdenes de Maurizio Sarri, uno de los entrenadores más innovadores en esta faceta, Pedro ha emprendido un arranque de temporada sensacional en el Chelsea, con dos goles en tres partidos. Callejón, otro discípulo de Sarri, suma dos asistencias en dos partidos en Italia. Gerard Moreno, del Villarreal, es lo más parecido a Aspas en la Liga. Ambos suman un gol cada uno.

Los ayudantes de Luis Enrique los siguieron a los cuatro, especialmente a Aspas y Moreno, y pusieron en duda la adaptación de Costa. Quizá impresionado por la final de la Supercopa de Europa, en la lista inicial, sin embargo, el seleccionador incluyó al rojiblanco —que no ha participado en ningún gol en los tres partidos de Liga disputados con el Atlético— y descartó a Gerard Moreno. Ante la baja de Costa, revelada ayer por la mañana, sonó el teléfono de Aspas.

Así, casi por casualidad, España recuperó una herramienta imprescindible.

 

España se concentra en Las Rozas con la mira en Wembley

La selección española se concentró ayer en Las Rozas para emprender una estancia de cuatro días antes de viajar a Londres a disputar la primera jornada de la Liga de Naciones de la UEFA, el sábado en Wembley. La reunión propició el primer encuentro del nuevo seleccionador, Luis Enrique, con los integrantes de su primera convocatoria, de 24 jugadores.

La plantilla almorzó en el hotel de la federación, en donde también se agrupó la selección Sub-21. A las 19:00, aprovechando los últimos rayos del sol, se celebró el entrenamiento. En la práctica se traslucieron algunas de las intenciones de Luis Enrique. Se sucedieron los juegos de posesión en campo reducido, los rondos complejos, y los ejercicios de carrera de trayectoria cortada, habilidad y finalización. El remate es una de las cuestiones que más preocupan al técnico, en la estela de un Mundial por el que España discurrió al borde de la sequía goleadora.

Protegido por un par de gafas de abejorro, la clase de complemento que emplean los ciclistas —es un ferviente aficionado— Luis Enrique persiguió uno a uno a los jugadores para corregirles, animarlos, o hacerles indicaciones, o bromas, particulares. Trotando de un extremo a otro del campo y explicando conceptos con mímica, el técnico manifestó un entusiasmo evidente. Llevaba casi un año y medio sin entrenar. La experiencia del reencuentro con la hierba y los jóvenes debió resultarle encantadora.

Por otra parte, la selección española femenina absoluta disputará este martes (20:30 horas, Gol) contra Serbia el último partido de la fase de clasificación del Mundial de Francia 2019. El equipo ya se ha clasificado.