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Aquel maldito choque con Keylor

Agirretxe, ariete de la Real de 31 años, se retira tras no superar una lesión de 2015

Imanol Agirretxe Ampliar foto
Imanol Agirretxe, durante la comparecencia en la que anunció su retirada. EFE

Yuri Berchiche, ahora en el Athletic, centró desde la izquierda; Imanol Agirretxe se anticipó a Marcelo, le hizo un caño a Nacho y la pelota se le fue un pelín larga, hasta el borde del área pequeña. Salió Keylor Navas con vehemencia y sus rodillas chocaron con el tobillo izquierdo del goleador de la Real. Era el minuto 16, en el Santiago Bernabéu, el penúltimo día de 2015, uno de sus mejores años. Había jugado 15 partidos y llevaba 12 goles, tres de ellos en un mismo choque, en Los Cármenes contra el Granada.

Salió sentado sobre una camilla, con entereza y gesto serio. Sabía que aquello era grave, pero no pensaba que tanto. Le sustituyó Bruma, casi una premonición. Menos de tres años después anuncia su retirada. Esta vez, ayer, su rostro apareció sonriente: “Es un día muy importante para mí y a la vez muy feliz. Estoy con muchas ganas de empezar una nueva etapa y cerrar otra. Estoy muy feliz y contento de tomar esta decisión, porque la siento así”.

Ni una lágrima, ni un lamento. Agirretxe (Usurbil; Gipuzkoa; 31 años), que recibirá frente al Barça la insignia de oro y brillantes de la Real Sociedad, afronta su despedida después de un calvario de más de dos años, con la entereza con la que salió en camilla aquel día de invierno en Madrid. Regresó apenas nueve jornadas más tarde, contra el Málaga. Jugó 17 minutos, de suplente, como era su costumbre, marcó un gol poco después de saltar al campo, el que le dio el empate a la Real, pero ya no volvió a jugar en toda la temporada, ni la siguiente. Las constantes molestias en el tobillo se lo impidieron.

La temporada pasada, Imanol Agirretxe pareció renacer. 581 días después de la lesión, en un partido amistoso, volvió a marcar. “Para mí, el de Holanda fue el mejor gol. Nunca había sentido nada igual, aunque fuera allí, en un pueblo perdido y en un amistoso. Por lo que sentí aquel día”. Creyó que volvería a ser el de antes, pero recaía constantemente con lesiones musculares, apenas tuvo continuidad. Jugó once partidos, de forma intermitente. No marcó ningún gol. Nunca se lamentó. Trató de recuperarse en silencio.

Agirretxe había comenzado su aventura en el Antiguoko. Como Xabi Alonso, Arteta, Aduriz o Iraola. Entonces, el club donostiarra era convenido del Athletic y el club bilbaíno le fichó en categoría cadete. Pero Imanol quería jugar en la Real, y en 2003, cuando era juvenil, regresó a casa. Jugó en el Sanse, en Segunda B, y debutó con la Real el 8 de mayo de 2005. Una semana después marcó su primer gol como blanquiazul. Afrontó una cesión al Castellón. Cuando regresó, la Real estaba en Segunda. Los seis goles que sumó en la temporada 2009/10 fueron imprescindibles para el retorno a Primera y dos años más tarde su producción ascendió a 14 tantos. La Real regresó a la Champions. Fue su cifra más alta, que parecía que iba a superar con facilidad, antes de la lesión del Bernabéu. “Toda la rabia que podía haber tenido la he cambiado por trabajo. No guardo rencor, para nada. Me he vaciado en el intento de poder volver a mi mejor nivel. Por eso me voy tranquilo”, dijo este miércoles.

Se va porque no encuentra la salida del túnel. Empezó la pretemporada esperanzado, pero se volvió a romper el pasado día 22. Sufrió una lesión severa en el músculo recto anterior del muslo derecho al intentar un disparo a portería, su especialidad.

El club le dará un trabajo en su organigrama, se despidió en una rueda de prensa en la que fue abrazado por todos sus compañeros, y lanzó un mensaje de orgullo para la afición blanquiazul: “Lo mejor que me ha podido pasar ha sido ser jugador de la Real Sociedad”.

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