Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Manchester United sobrevive a su estreno

El equipo de Mourinho inicia la Premier con un apurado triunfo ante el Leicester y un juego muy mejorable

Luke Shaw, a la izquierda, remata para marcar el segundo gol del Manchester United.
Luke Shaw, a la izquierda, remata para marcar el segundo gol del Manchester United. AP

Nunca se sabrá como hubiese evolucionado el partido si el Manchester United no se hubiese visto en ventaja al segundo minuto de haber comenzado la Premier. Ocurrió así. Marcó, especuló y, al final, sentenció al Leicester, que descontó muy al final, sin tiempo para fabricar siquiera una opción de empate (2-1). Un sector de la grada, minoritario pero ruidoso, coreó durante diversas fases del partido a Jose Mourinho. Bien está lo que bien acaba, pero por ahora para el Manchester apenas terminó la primera jornada. Deberá jugar a otra cosa si quiere estar en la clasificación a la altura no ya de su linaje sino también de su chequera.

M. United

4-3-3

José Mourinho

1

De Gea

23

1 goles Gol

Shaw

36

Darmian

3

Eric Bailly

2

Nilsson-Lindelöf

17

Cambio Sale Scott McTominay Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Fred

15

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Andreas Pereira

6

1 goles Gol Cambio Sale Fellaini

Pogba

7

Alexis

10

Cambio Sale Lukaku

Rashford

8

Mata

1

Schmeichel

3

Ben Chilwell

18

Cambio Sale Rachid Ghezzal Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Amartey

15

Harry Maguire

5

Morgan

25

Onyinye Ndidi

10

Cambio Sale Vardy

James Maddison

7

Gray

23

Cambio Sale Iborra

Adrien Silva

14

Ricardo Pereira

8

K. Iheanacho

Leicester

4-2-3-1

Claude Puel

El técnico luso celebró con énfasis los goles que le dieron el triunfo. El que lo abrió llegó de penalti tras controlar el lateral visitante Amartey el balón con el brazo. Los veinte equipos de la Premier decidieron la pasada primavera no incorporar esta temporada el videoarbitraje, así que valió lo que vio el árbitro, que no pareció que se equivocase. Marcó Pogba y sin físico ni fútbol el United se afanó a partir de entonces en sobrevivir. En esa línea ya se había manifestado Mourinho, que ya avisó de que su equipo deberá comenzar la temporada como un diésel visto que bastantes de sus futbolistas estuvieron enfrascados en el Mundial casi hasta antes de ayer.

Pogba se alineó de inicio con apenas cuatro entrenamientos en las piernas; Rashford no mostró su chispa habitual, como lastrado por el reinicio. Lukaku se quedó en el banquillo y Lingard en la grada. Para colmo Valencia, Dalot, Rojo, Matic y Herrera estaban de baja por lesión. Tuvo que repentizar el equipo de Mourinho, que sorpendió al acoplar a Andreas Pereira, un extremo, como mediocentro. No lo tuvo fácil en ese sentido el United. Lo pasó mal en la primera parte porque no solo se vio dominado, que quizás eso tampoco le importuna mucho, sino que fue incapaz de salir a la contra. Y eso ya es un problema. Se enmendó tras el descanso y ahí empezó a palidecer el Leicester.

Apenas hay rescoldos del equipo que ganó la Premier hace poco más de dos años. En el once que abrió este campeonato solo Schemichel y Morgan repitieron respecto a aquella alineación base con la que hizo historia Claudio Ranieri. Vardy, tocado, esperó turno en el banquillo hasta apenas sobrepasada la hora de partido. Eran los minutos en los que menos brillaba su equipo, que se mostró con fulgor durante bastantes tramos de la primera parte. Y con balón. Fue más aparente que efectivo el Leicester, que sabe bien que sus caminos a la victoria no van por esa ruta. Debió empatar, tuvo su momento, como cuando al filo de la media hora de juego Maddison exigió a De Gea a mostrar sus credenciales, las que suele llevar siempre consigo, no las que mostró en Rusia.

James Maddison abanderaba a ese Leicester jugón que a base de pases encerró a los dueños de Old Trafford en su área y les obligó a sufrir, a padecer para achicar a balón parado y también en el juego. A Maddison se lo rifó media Premier este verano. Forjado en el vivero del languideciente Coventry se mostró la temporada pasada en el Norwich como un mediapunta fuerte, talentoso y con gol. Como tiene un aire guaperas algún tabloide ya le ha comparado con Beckham. Es un futbolista a seguir, pero su entrenador le retiró del campo para darle carrete a Vardy. Tampoco sabremos nunca que hubiese ocurrido si los junta.

Esa renuncia retrató al Leicester, que había perdido el sitio que había ganado en el partido. Tomó otro, el de la insistencia, la rudeza y la agresividad en las disputas. Colgó la seda en el perchero y tomó su atavío más habitual, se abrió también, agotado como estaba en los albores de la temporada para regresar a casa tras perder la pelota. Pudo marcarle el Manchester si Schmeichel no responde con el pie ante un remate de Lukaku cuando estaban cara a cara sin intermediarios. Pero el gol llegó casi de inmediato, a ocho minutos del final, y lo logró Luke Shaw, lateral criticado durante las últimas semanas por su físico, que semeja pasado de kilos. Ni entonces pudo relajarse el United porque el Leicester insistió. Anotó Vardy en la prolongación con tres minutos por jugar, pero ya apenas hubo tiempo para un intento a la desesperada de los visitantes en un córner postrero que remató desviado su portero.