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Lloris y el diván de Pochettino

El entrenador argentino se encontró a su llegada al Tottenham a un portero en plena fase depresiva y con poco amor hacia su profesión

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Lloris, en el duelo ante Bélgica. REUTERS

Cuando Mauricio Pochettino aterrizó en el Tottenham se encontró con Hugo Lloris en estado depresivo, con poco interés por su profesión y dispuesto a abandonar Londres. El entrenador argentino se interesó por los motivos que habían llevado a un portero a punto de alcanzar su plenitud a abandonarse. En una conversación privada, Lloris le comentó al técnico que tenía 27 años y que no había ganado nada. Pochettino le sorprendió con una disertación sobre la vida y el fútbol que le transformó. Le hizo ver que no podía desligar lo uno de lo otro. Si Lloris despreciaba su profesión, también estaba menospreciando su vida personal, y viceversa. Sobre el ganar, Pochettino le remitió a la victoria en los entrenamientos y a la carrera de jugadores modestos de categorías regionales. El trabajo que ha hecho con Toni Jiménez, exportero internacional del Rayo Vallecano, Atlético y Espanyol y ayudante de Pochettino, ha elevado sus prestaciones.

Cuatro años después de aquella conversación, Lloris atraviesa el mejor momento de su carrera, encumbrado como uno de los mejores porteros de este Mundial, al que también llegó algo cuestionado por un error en un amistoso ante Estados Unidos en Lyon (1-1) a pocos días de que Francia aterrizara en Rusia. Lloris no tapó bien su palo en el gol de los norteamericanos y el debate y el cuestionamiento sobre su figura se trasladó a las primeras ruedas de prensa de Didier Deschamps. “He hablado con Lloris y también lo ha hecho Franck Raviot [preparador de porteros]. Los jugadores de campo pueden cometer errores, los porteros... De ahí a preocuparse por Lloris, hay un solo paso que yo no voy a dar. Hugo tiene experiencia, es mejor que los errores sucedan antes del Mundial que durante”, zanjó Deschamps.

Centenario tras los campeones del mundo

El lunes, en el partido ante Bélgica, Hugo Lloris igualó a Didier Deschamps en número de internacionalidades, 103. El domingo rebasará al seleccionador francés si disputa la final como es previsible.

Por delante de él ya solo quedarán Liliam Thuram, 142; Thierry Henry, 123; Marcel Desailly, 116; Zinedine Zidane, 108; y Patrick Vieira, 107, todos ellos campeones del mundo con Francia en el Mundial de 1998.

Lloris debutó con la selección absoluta francesa en un amistoso ante Uruguay el 19 de noviembre de 2008. Desde entonces, ha participado, incluido esta, en tres Copas del Mundo (Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 antes) y en dos Eurocopas (Ucrania-Polonia 2012 y Francia 2016). En todas las citas fue titular.

En lo que va de campeonato, Lloris también se ha desprendido de la etiqueta que colgaba de su trayectoria con Francia. Se le acusaba de no completar una serie de cuatro o cinco partidos sin fallos y de no cumplir con el requisito de los grandes porteros de ganar partidos importantes por sí solos. En Rusia, Lloris le ha dado la vuelta a esas críticas. Uruguay se fue del Mundial en cuartos de final rumiando la que hasta ahora ha sido la parada del campeonato. El lateral charrúa Cáceres no olvidará el vuelo de Hugo Lloris para sacarle un cabezazo tan impecable como complicado de atajar. “Yo ya estaba pensando en meterme dentro de la portería para recoger el balón, pero Hugo hizo una gran intervención”, contó Kylian Mbappé.

Grandes paradas

En la noche del martes, Bélgica dobló la rodilla en las semifinales maldiciendo otra estirada extraordinaria del meta francés a disparo de Alderweireld. La falta de visibilidad añadió dificultad a esa intervención que llamó la atención de Thibaut Courtois. “La clave fue esa parada que hizo en el primer tiempo. Lloris es un gran portero, y eso marca la diferencia a veces”, se lamentaba Courtois en la zona mixta del estadio Arena de San Petersburgo. Esos dos vuelos de Lloris se sumaron a otro decisivo contra Australia con 0-0 en el marcador y uno más contra Perú también con el duelo igualado.

Capitán de la selección desde 2010, le tocó gestionar el grupo tras la rebelión de Suráfrica. Su ascendencia es la de un líder que no habla mucho, pero cuando lo hace dicta sentencia. “No es un capitán que entre dando voces por el vestuario diciendo palabrotas, pero cuando alguien que habla poco se dirige a ti tienes que escucharle”, le describe Mbappé.

“Nosotros ya perdimos una final hace dos años [la Eurocopa], por eso queremos estar tranquilos, es importante mantener la creencia, porque creer es ganar. Pero hay un partido por jugar y es el más importante”, advirtió Lloris en las entrañas del platillo volante que es el estadio de San Petersburgo, donde le recordaron la final del campeonato europeo perdida ante Portugal en París: “Muchos jugadores no estuvieron en la Eurocopa, hubo muchos cambios entre ambas competiciones, pero los jugadores que estuvimos sí podemos utilizar esa experiencia para mostrar la manera correcta a los más jóvenes”, añadió, antes de concluir: “Como profesional no puedes soñar. Tienes que mantener los pies en el suelo, disfrutar. Llegar a la final de un Mundial es fantástico pero hay mucho trabajo detrás de eso, y creo que es lo que tiene que darte la fuerza para ganar”.

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