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De Thuram a Umtiti

El central del Barcelona, que emula al lateral en 1998, es decisivo por su gol y por la solidez de la zaga junto a Varane

francia - belgica
Didier Deschamps abraza a Umtiti después de clasificarse para la final del Mundial. REUTERS

En un duelo de grandes delanteros, la diferencia la marcó un defensor central. Ni Griezmann ni Giroud ni Mbappé, muchos menos Hazard, Lukaku y De Bruyne, el dueño del partido en San Petersburgo fue Samuel Umtiti, inmenso en las dos áreas en la primera semifinal de Rusia. Tanto se encargó de secar a un portento físico como Lukaku como de batir a un gigante como Courtois. No necesitó más la Francia de Didier Deschamps para pasar a Bélgica y colarse en su tercera final de un Mundial en los últimos 20 años (1998, 2006 y 2018).

Deschamps, tras la gesta de Zagallo y Beckenbauer

Mario Zagallo ostenta un récord único. Ha levantado la Copa del Mundo en cuatro oportunidades: dos como jugador (Suecia 1958 y Chile 1962), otra como entrenador (México 1970) y la última como colaborador de Carlos Alberto Parreira (Estados Unidos 1994). No tan laureado como el brasileño, Franz Beckenbauer también sabe lo que es ganar un Mundial como jugador y como técnico. El Kaiser lideró a los germanos desde el césped ante la Holanda de Cruyff en Alemania 1974 y desde el banquillo frente a la Argentina de Maradona en Italia 1990.

El próximo domingo, en el Estadio de Luzhniki, Didier Deschamps se intentará sumar al exclusivo club de Zagallo y Beckenbauer. Capitán de los galos campeones en Francia 1998, ahora buscará la gloria como conductor de Griezmann, Mbappé y compañía.

“Si estamos en la final de la Copa del Mundo es por los jugadores, que son los que están en el terreno de juego”, destacó anoche Deschamps. “Hemos trabajado mucho en defensa y tuvimos varios contraataques para matar antes el partido”, explicó tras la victoria ante Bélgica; “esto es excepcional, estoy contento con mis futbolistas, son jóvenes pero tienen una mentalidad excelente. Siento mucha felicidad, mucho orgullo, este grupo está junto desde hace 49 días. Han pasado muchas cosas difíciles pero ya estamos en la final. Es el mérito de todos”, concluyó el preparador francés.

No había tranquilidad en el cuerpo técnico de Deschamps antes del duelo ante Bélgica. Umtiti había vuelto a recaer de un dolor en la rodilla izquierda, un problema que arrastraba desde el final de la campaña pasada en el Barcelona. Con el doblete asegurado y el Mundial a la vuelta de la esquina, Ernesto Valverde no forzó más al central. Pero Umtiti se volvió a resentir en Rusia. Y, tras la victoria de Francia ante Uruguay en los cuartos de final (2-0) en Nizhni Nóvgorod, el zaguero no volvió a entrenar a la par que sus compañeros.

Deschamps, sin embargo, antes del duelo ante Bélgica había intentado borrar cualquier tipo de especulación sobre el estado de forma de su zaguero: “La temporada ha sido dura para todos y las exigencias del Mundial son enormes, pero a día de hoy tengo a los 23 jugadores a mi disposición”.

Y para enseñar que al menos Umtiti estaba bien de ánimo, Pogba subió un vídeo en el que despertaba al azulgrana de una plácida siesta. Llegó sonriente el central del Barcelona a San Petersburgo. Sin auriculares como la mayoría de sus compañeros, saludó a su compatriota Thierry Henry (segundo entrenador de Roberto Martínez) antes de salir a testar el césped del Estadio Krestovski. Una vez en el campo se acercó al grupo de jugadores belgas. Un rato de charla y de vuelta a los vestuarios. No parecía preocupado por tener que marcar a Hazard y compañía, el ataque más peligroso del Mundial con 14 goles. No lo estaba.

Cuatro goles encajados

Si Bélgica tenía al tridente más goleador, Francia contaba con la defensa que menos dianas había encajado de los cuatro semifinalistas (cuatro) y Lloris era el portero al que menos le habían rematado (13) —ayer sumó tres más—, siempre bien protegido por la dupla Umtiti y Varane. Si el central de Madrid había abierto el camino en los cuartos ante Uruguay y Pavard había firmado un golazo para el 2-2 transitorio ante Argentina en los octavos, Umtiti quería su gol en la semifinal. Le ganó el duelo a una torre como Fellaini, para mandar el balón a la red. Fue su carta de presentación como goleador en un Mundial. La última vez que tres defensas franceses marcaron en una Copa del Mundo fue exactamente hace 20 años, en su casa. Entonces, los zagueros artilleros fueron Lizarazu, Blanc y Thuram.

Deschamps, que conocía perfectamente la gesta de sus antiguos compañeros (era capitán en el 98), fue a buscar a Umtiti tras el partido. Un beso y un sentido abrazo entre el entrenador y su insospechado goleador. “Estoy muy feliz, pero este es un trabajo de todo el equipo. Todo lo hicimos juntos. Haremos todo lo posible para ganar este Mundial”, se arrancó Umtiti, elegido el hombre del partido en San Petersburgo. Le costaba hablar. No estaba emocionado, sino que cada compañero que pasaba tenía un abrazo para el jugador azulgrana. No era para menos, acababa de colocar a Francia en su tercera final de una Copa del Mundo, como Thuram hace 20 años, cuando firmó un doblete ante Croacia.

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