Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Muere Irena Szewinska, la reina del sprint

La atleta polaca, fallecida en Varsovia a los 72 años, fue la primera mujer que bajó de los 50s en los 400m

Irena Szewinska, en 1980.
Irena Szewinska, en 1980.

Irena Szewinska, una de las mujeres que marcó la historia del atletismo mundial, murió el viernes en Varsovia a las 23.30, según anuncia el Comité Olímpico Polaco. La primera atleta que bajó de los 50s en los 400m tenía 72 años. Triple campeona olímpica, Szewinska (Kirszenstein de soltera) ha sido también la única persona, hombre o mujer, que ha logrado ser plusmarquista mundial de 100m, 200m y 400m. Alta (1,76m) y muy esbelta (60 kilos), su verdadera distancia fueron los 200m.

Irena Kirszenstein nació en Leningrado el 24 de mayo de 1946, en un campo de refugiados, hija de una familia de judíos de Varsovia desplazados por la guerra. Pocos años después, y huérfana de padre, regresa con su madre a Polonia, donde vive una infancia muy difícil y donde se revela como una gran promesa.

En la dinastía de las más grandes de la velocidad, Szewinska, cuya gran carrera se extendió desde los Juegos de México en 1968 hasta los de Moscú (1980) fue uno de los grandes eslabones de la cadena iniciada por la holandesa Fanny Blankers Koen y proseguida por la australiana Betty Cuthbert. Sus últimos años fueron de gran rivalidad con el atletismo de pura potencia de la RDA, representado por la plusmarquista de 200m y 400m Marita Koch.

Sin embargo, la ídolo de la polaca de la magnífica zancada elegante, de apariencia ligera pero de tremenda potencia, fue la norteamericana Wilma Rudoplh, la gacela negra de los Juegos de Roma 60. Tenía entonces 14 años. Contó luego que viéndola por televisión decidió que dedicaría su vida al atletismo. Aquel día se conjugaron la voluntad y un físico nacido para la velocidad. Cuatro años más tarde, recién cumplidos los 18, debuta en los Juegos de Tokio, donde queda segunda en 200m y longitud y consigue la medalla de oro con el relevo polaco de 4 x 100. En México, cuatro años más tarde, supera a la australiana Raelene Boyle en la recta, consigue el oro en los 200m y, gracias a un viento de justamente 2m/s, en el límite de lo permitido, consigue su primer récord mundial: 22,5s.

Casada desde 1969 con su entrenador, Janusz Szewiński, durante unos años deja el atletismo en segundo plano para dedicarse a la familia (tuvo dos hijos). Compite en los Juegos de Múnich 72, pero solo consigue el bronce en los 200m. Parece como si la primacía mundial, por entonces en manos de la china Chi Cheng y la alemana oriental Renate Stecher, una bola de músculos anabólica y compacta de zancada corta y mecánica, se le escapara para siempre, pero en 1974, en Potsdam rebaja la plusmarca de los 200m a 22,21s (el primer récord mundial de cronometraje electrónico reconocido oficialmente) y en 1976 se convierte en la primera mujer que rompe la barrera de los 50s en los 400m al correrlos en 49,75s en Bydgoszcz. Un mes después, el 29 de julio, bate de nuevo el récord (49,29s) para proclamarse campeona olímpica de la distancia en Montreal. La plusmarca le dura dos años. Marita Koch comienza su reinando batiéndola en 1978. La era del mikagro de la República Democrática Alemana alcanza su esplendor cuando Irena Szewinska, la reina del sprint, se despide del atletismo tras los Juegos de Moscú 80.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.